martes, 2 de diciembre de 2008

Sarkozy is Babylon (3)

Sobre la detención de "radicales" en Francia

Terrorismo o tragicomedia

Giorgio Agambem

Durante la madrugada del pasado 11 de noviembre 150 policías, la mayoría de los cuales pertenecían a las brigadas antiterroristas, rodearon un pueblo de 350 habitantes en la meseta de Millevaches antes de penetrar en una granja para arrestar a 9 jóvenes (que habían recuperado la tienda de ultramarinos para intentar reanimar la vida cultural del pueblo). Cuatro días más tarde las 9 personas detenidas fueron llevadas ante un juez antiterrorista y "acusados de asociación de malhechores con fines terroristas" . Los periódicos informan que la ministra del Interior y el jefe del Estado "han felicitado a la policía y a la gendarmería por su presteza" Todo está aparentemente en orden. Pero intentemos examinar más de cerca los hechos y delimitar las razones y los resultados de esta " presteza " .

Primero , los motivos: los jóvenes que han sido detenidos "estaban siendo vigilados por la policía a causa de su pertenencia a la extrema izquierda y a la esfera anarco autónoma". Como precisa el entorno de la ministra del Interior, "tienen discursos muy radicales y contactos con grupos extranjeros" . Pero hay más: algunos de los detenidos "participaban de manera regular en manifestaciones políticas" , por ejemplo, "en las manifestaciones contra el fichero Edvige [1] y contra el refuerzo de medidas sobre la inmigración". Una adhesión política (es el único sentido posible de monstruosidades lingüísticas como "esfera anarco autónoma" ), el ejercicio activo de las libertades, el sostenimiento de discursos radicales basta para poner en marcha a la Subdirección antiterrorista de la policía (Sdat) y a la Dirección central de la oficina de información del interior. Ahora bien, quien posea un mínimo de conciencia política no puede sino compartir la inquietud de estos jóvenes frente a la degradación de la democracia que conllevan el fichero Edvige, los dispositivos biométricos y el endurecimiento de las reglas de inmigración.

En cuanto a los resultados, se podría esperar que los investigadores hubiesen encontrado en la granja de Millevaches armas, explosivos y cócteles Molotov. Ni mucho menos. Los policías de la Sdat cayeron sobre "documentos en los que se precisaban las hojas de paso de los trenes, municipio por municipio, con el horario de salida y llegada a las estaciones" . Es decir: un horario de la SNCF [2]. Pero también han requisado "material de escalada" . Es decir: una escala como las que se puede encontrar en cualquier casa de campo.

Es momento de volver a las personas detenidas y, sobre todo, al presunto jefe de esta banda terrorista "un líder de 33 años que procede de una clase acomodada y parisina y que sobrevive gracias al apoyo económico de sus padres" . Se trata de Julien Coupat, joven filósofo que dio vida no hace mucho tiempo, con algunos de sus amigos, a Tiqqun, una revista responsable de análisis políticos sin duda discutibles, pero que se sitúa aún hoy entre los más inteligentes de este periodo. Yo he conocido a Julien Coupat en esa época y guardo de él, desde un punto de vista intelectual, una perdurable estima.

Pasemos pues a examinar el único hecho concreto de toda esta historia. La actividad de los detenidos podría relacionarse con los actos malintencionados contra la SNCF que han causado el 8 de noviembre el retraso de algunos TGV [3] de la línea París-Lille. Estos dispositivos, si creemos las declaraciones de la policía y de los propios agentes de la SNCF , no pueden provocar en ningún caso daños a las personas: pueden como mucho al obstaculizar la alimentación de los pantógrafos de los trenes, causar retrasos de éstos últimos. En Italia, los trenes llegan con retraso muy a menudo, pero nadie ha pensado todavía acusar de terrorismo a la sociedad nacional de ferrocarril. Se trata de delitos menores aunque nadie los apruebe. El 13 de noviembre un comunicado de la policía afirmaba con prudencia que, tal vez, hay "autores de los daños entre los detenidos, pero que no es posible imputar una acción a alguno de ellos".

La única conclusión posible de este tenebroso asunto es que aquellos que hoy en día se comprometen activamente contra la manera (discutible) en la que se resuelven los problemas sociales y económicos, son considerados ipso facto como terroristas en potencia, aunque ningún acto justifique esta acusación. Hay que tener el coraje de decir con claridad que hoy, en numerosos países europeos (en particular en Francia y en Italia) se han introducido leyes y medidas policiales que en otros tiempos habrían sido juzgadas como bárbaras y antidemocráticas y que no tienen nada que envidiar a las que estaban en vigor en Italia durante el fascismo. Una de estas medidas es la que autoriza la detención preventiva durante 96 horas de un grupo de jóvenes imprudentes, tal vez, pero a los que "no es posible imputarles una acción". Otra igual de grave es la adopción de leyes que introducen delitos de asociación cuya formulación se deja intencionadamente en la ambigüedad y que permiten clasificar como "con fines" o "con vocación terrorista" unos actos políticos que hasta ahora nunca habían sido considerados como destinados a producir el terror.

  1. El fichero Edvige consiste en la posibilidad de que el Ministerio del Interior pueda archivar toda información sobre los ciudadanos mayores de 13 años respecto a sus actividades políticas, filosóficas, sociales, etc.
  2. Compañía nacional de ferrocarril.
  3. Tren de alta velocidad.


Artículo aparecido en el diario francés Libération el 19 de noviembre, traducido del italiano por Martin Rueff y del francés por Elena Garrido Torres.

(de rebelion.org)

Sarkozy is Babylon (2)


(texto de Andrés Pérez para diario Público, 2-12-08, fotografía de Thierry Zoccolan en Le Monde)


El 11 de noviembre pasado, decenas de policías de élite se abalanzaban sobre una comuna libertaria de un pueblecito del centro de Francia para detener al núcleo de lo que sería, según las autoridades, una asociación de malhechores "con fines terroristas". El jueves pasado, unos 30 intelectuales franceses de primer orden, replicaban firmando el manifiesto No al orden nuevo, que exige la liberación de los detenidos. Entre las dos fechas, un descubrimiento: los arrestados son jóvenes escritores y artistas partidarios de parar las máquinas con la "huelga humana" para desacelerar el "biopoder" y la tiranía del "sistema antropotécnico". Y una evidencia: la Policía no parece tener ni una sola prueba contra el grupo.

Julien Coupat, de 34 años, es considerado el líder del movimiento. Pero para la Policía, y según las acusaciones formuladas por la fiscalía antiterrorista, no es un pensador sino el inspirador de un grupo "terrorista" de nueve jóvenes de menos de 30 años. Habrían saboteado a partir de finales de octubre varias líneas de trenes de alta velocidad, colocando barras de hierro en las catenarias para cortar el tráfico.

Las acciones de sabotaje, sin víctimas, alcanzaron su clímax a primeros de noviembre. Francia alucinó al ver su emblema nacional, el TGV tren de alta velocidad, paralizado a causa de los dichosos ganchos de hierro colgados de las líneas ferroviarias de 20.000 voltios alrededor de París.

Coupat, hoy detenido y procesado por la supuesta asociación terrorista, es una figura reconocida del pensamiento post-situacionista. De joven había efectuado estudios de élite en una alta escuela de comercio, pero pronto rompió con ese mundo, e ingresó en la prestigiosa EHESS de París, especializada en ciencias sociales.

A partir de ahí fundó la revista filosófica Tiqqun, que se convirtió rápidamente en el corazón del pensamiento post-situacionista y en la cantera de una nueva corriente artística e intelectual radical. Tiqqun desapareció pero, según estiman los policías, Coupat reanudó su trabajo fundando un Comité invisible, que acaba de publicar La insurrección que viene.

En ese libro, editado por La Fabrique, firmado por el Comité Invisible y de escasa tirada inicial, los autores anónimos proponen con una escritura brillante una relectura radical de lo ocurrido en Francia en los últimos años. ¿La revuelta de las barriadas populares de 2005? "Una revuelta puramente de lo político, negación absoluta de la política". ¿Las redes de transporte ultramoderno y de comunicaciones electrónicas? "Una corriente que pasa por fibras, líneas de trenes de alta velocidad, satélites y cámaras de videovigilancia, para que este mundo no pare nunca de correr hacia su propia muerte". ¿Soluciones posibles? "Liberar el territorio de la ocupación policial, evitando cuando sea posible el enfrentamiento directo".

El Comité invisible propone una fórmula concreta para evitar el enfrentamiento directo: "La infraestructura técnica de la metrópolis es vulnerable. Sus flujos no son sólo transporte de personas y mercancías, sino que también informaciones y energía que circulan a través de las redes de cables y canalizaciones. Redes que es posible atacar".

La Policía Antiterrorista francesa (SDAT) y el Servicio de Inteligencia de la misma (DCRI) creyeron haber dado en el clavo al encontrar esa perla en el libro. Pocas horas después de la principal jornada de sabotajes, asaltaron la granja libertaria del centro de Francia y efectuaron detenciones también en varios otros puntos.

De los casi 20 detenidos inicialmente, nueve fueron inculpados, y cinco de ellos fueron mantenidos en prisión preventiva, acusados de "terrorismo". Una acusación que, según la ministra del Interior, Michèle Alliot-Marie, se basa en "elementos precisos y concordantes", sin que haya, no obstante, ni una sola prueba material en el dossier.

De la huella ADN y de las huellas digitales en los lugares de los atentados no queda ni rastro ahora. El sumario se basa en una "concordancia" entre las horas y los lugares de los sabotajes con la presencia de los sospechosos en las inmediaciones, según fuentes de Interior. Y en lo escrito por el Comité invisible.

Unos 30 intelectuales de primer orden, entre ellos el editor Eric Hazan, los filósofos Alain Badiou, Miguel Benasayag y Daniel Bensaïd, y el sociólogo Luc Boltanski, han saltado al ruedo para liderar el manifiesto No al orden nuevo que exige la libertad inmediata de los detenidos. "¿Hasta qué punto vamos a aceptar que el antiterrorismo permita inculpar a cualquiera y a todos? ¿Estamos dispuestos a aceptar que la Policía y la Justicia nos conduzcan a un orden nuevo?", escriben.

Hace sólo un año, en el selecto museo de arte contemporáneo parisino del Palais de Tokio, se exponían libremente las obras de Claire Fontaine, un colectivo acercano a los Tiqqun. En una de las instalaciones, los pasquines de Tiqqun por el suelo llamaban a la "huelga humana" contra el "biopoder" y "el sistema antropotécnico", y todo el mundo admiraba ese enfoque como obra de arte. Ahora, llega el momento de policías y tribunales, muestra de un endurecimiento de la vida en Francia, previo, quizás, a unos años de plomo. Que paren las máquinas.

Diccionario post-situacionista:

Internacional Situacionista: El francés Guy Debord crea la Internacional Situacionista en 1958, corriente cercana al anarquismo. En la ‘sociedad del espectáculo’, el individuo queda desposeído de su propia vida, y se convierte en materia prima explotada y pasiva. Tras el mayo del 68, la Internacional Situacionista se autodisolvió.

Biopoder: Teoría desarrollada por Michel Foucault, que ve en el control de las vidas, de los cuerpos y del medio ambiente la razón última de los gobiernos de facto. El embotellamiento del automóvil es una de las formas del biopoder, ya que altera el medio ambiente y contribuye al incremento del PIB por consumo de gasolina.

'Tiqqun': Concepto de la tradición cabalística que significa la “reparación, restitución y redención de un mundo destrozado”. A finales de los años noventa, Julien Coupat, un superdotado capaz de olvidarse de comer y de dormir para seguir leyendo, funda la revista con el nombre ‘Tiqqun’. Con ella, retoma la reflexión post-situacionista.

Antiterrorismo: "La lucha contra el terrorismo no es un artificio de la geopolítica reciente, sino el acto constitutivo de todas las soberanías desde hace más de 70 años", dicen los Tiqqun, antes de lanzar una pregunta capital: "¿Cómo una civilización ciega podría encontrarse frente a frente con un enemigo invisible?".

Ministra del Interior: Desde su llegada al Ministerio insiste en que "unos 300 activistas de ultra-izquierda y anarquistas" ponen en peligro Francia. La ministra Michèle Alliot-Marie reconoce que los tiene bajo vigilancia... pero en un marco jurídicamente poco claro, puesto que por manifestarse o escribir uno es un terrorista. La ministra Michèle Alliot-Marie reconoce que los tiene bajo vigilancia... pero en un marco jurídicamente poco claro, puesto que por manifestarse o escribir uno es un terrorista.

Claire Fontaine: Colectivo de artistas neoconceptuales fundado en París en 2004, que mantiene su anonimato. Defienden la huelga humana. Buscan la producción de objetos e instalaciones que se confundan con lo que no vale absolutamente nada, y sólo su concepto y su mensaje pueda chocar y estimular.

Sarkozy is Babylon


Comunicado de la Editorial Melusina sobre Julien Coupat


Julien Coupat está en la cárcel acusado de sabotaje. También se le acusa de estar involucrado en el lanzamiento de una granada de mano en un centro de alistamiento del ejército en Nueva York.

Sometido durante seis meses a un seguimiento policial instado por el fbi, ahora Julien Coupat se ha visto inculpado en Francia como cabecilla de un supuesto grupo terrorista de inspiración anarquista y se expone a una pena de veinte años de prisión.

El grupo en cuestión se denominaría la «célula invisible», y su misión consistiría en destruir el Estado de derecho y la democracia.

Ahora bien, hay que señalar que Julien Coupat es un joven y brillante intelectual francés de treinta y dos años, fundador del grupo Tiqqun y autor de varios textos político-filosóficos de un enorme calado, publicados en nuestro país por nuestra editorial.

El grupo Tiqqun se autodenominó desde el inicio « el partido imaginario» y de igual manera debe ser entendida la expresión «célula invisible». Por otro lado, y tal y como afirmó su padre en una entrevista en la radio gala France Info (19/11/2008), detrás de esta maniobra policial se esconde un castigo por un delito de opinión. Resulta llamativo que entre los arrestados haya personas cuyo único crimen ha sido tener escritos de Julien Coupat en sus casas, en particular, el libro L’insurrection qui vient, firmado bajo el pseudónimo de «Comité Invisible».

*Enlaces relacionados:

- El ‘caso’ en Indymedia-New York (Ing. / Fr.)

- Tiqqun (Entrada en Wikipedia - Fr.)

- Julien Coupat (Entrada en Wikipedia - Fr.)

- L’insurrection qui vient (Texto completo en francés)

miércoles, 22 de octubre de 2008

agenda

gentes queridas, esta noche pop con cierta nostalgia con the lemonheads, gratis total, así que no hay excusas. mañana jueves el gran daniel mata (& company) en el ¡cambalache!, y también gratis total (no hay que perdérselo, la conexión dani-hasan puede provocar una catástrofe fisico-cósmica), y, por fin, el sábado fiesta de conmemoración del enlace argüez-terradillos, en ramón y cajal, llamen para confirmar asistencia, están todas invitadas
salut
omnia sunt communia

sábado, 11 de octubre de 2008

Rajoy antimilitarista


(Pinchen en el cuadrado gris con línea discontinua abajo)
Nunca es tarde para venir a la senda del bien.

¡Banderas rojas en la City!



Las imágenes corresponden a una protesta ayer en el distrito financiero de Londres. Me gusta una consigna que dice "The rich, the rich, we're gonna get rid of the rich", algo así como "los ricos, los ricos, vamos a deshacernos de los ricos". ¿Nacionalizarán los sistemas bancarios europeos?

jueves, 9 de octubre de 2008

Un abrazo para Marcos Ana


Querida gente:

El colectivo La Palabra Itinerante ha sido invitado a participar en la presentación del libro Decidme cómo es un árbol (Memorias de la prisión y la vida), de Marcos Ana, que tendrá lugar en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el próximo sábado 11 de Octubre a las 20.30 horas en el Salón de Embajadores del Palacio de la Duquesa de Medina Sidonia. Veréis por qué os lo contamos...

Queríamos mostrar nuestra consideración y respeto a este excelente ser humano y pensamos que lo que más nos apetecía era convocar a amigas y amigos, compañeras y compañeros en las aventuras de la palabra poética, para invitarles a ofrecerle su abrazo, un abrazo que le daremos públicamente en el acto de este sábado de parte de todos. Hemos decidido que nuestra intervención se llame Un abrazo para Marcos Ana, y puedes sumarte a este modesto y sencillo homenaje, tan pequeño como lleno de cariño, haciéndonos llegar tu abrazo para Marcos Ana.

El sábado dos poetas de La Palabra Itinerante leerán ante Marcos Ana y el resto de personas presentes los nombres de todos aquellos que se sumen al abrazo, y, a continuación, le daremos ese abrazo públicamente en nombre de todos.

Al terminar la Guerra Civil, en 1939, Marcos Ana fue detenido, junto a millares de demócratas, y condenado a muerte. Permaneció encarcelado durante 23 años ininterrumpidos: toda su juventud y la mitad de su vida. Su peripecia vital ha estado marcada por una pasión constante en defensa de los oprimidos y desheredados y una entrega absoluta (en su escritura, en su labor diaria) a la voluntad de vivir y transformar la vida.

No se trata, obviamente, de conseguir firmas para nada, ni de batir récord, ni de poner el nombre en una exposición de nombres. Se trata sólo de ofrecer, de parte de las gentes de la poesía, la literatura, los movimientos sociales… un cariñoso gesto de respeto y agradecimiento a Marcos Ana. Un gesto cómplice y cercano. Un abrazo.

Si te apetece unirte a este abrazo, que vale por muchos abrazos, puedes hacernos llegar a esta dirección de correo-e:

lapalabraitinerante@yahoo.es

un mensaje que llevará TU NOMBRE en ASUNTO + mi abrazo para Marcos Ana o algo similar.

Quedan pocos días para el acto (es este sábado por la tarde), y aunque, como te decíamos, no es nuestro interés juntar mil nombres ni hacer una nómina exhaustiva de algo, sí que te invitamos a enviar con cierta urgencia tu abrazo para estar seguros de que compartimos tu nombre en dicho acto y, si te fuera posible, ayudarnos a difundir la propuesta entre quien creas que pueda estar interesado.

A continuación un texto con algo más de información.

UN ABRAZO PARA MARCOS ANA

Fernando Macarro, Marcos Ana: poeta, luchador incansable, hombre bueno.

Creemos que Marcos Ana merece un abrazo, un fuerte abrazo.

Demasiado olvidado durante demasiado tiempo, Marcos Ana nos parece un ejemplo de actitud y dignidad, un ser humano y un poeta de palabra libre y viva, de palabra valiente, generosa, hospitalaria y fraterna.

Compañeras y compañeros de los oficios de la palabra quieren rendirle un pequeño y sencillo homenaje para significarle su compañía y ofrecerle su respeto y su agradecimiento por tantas cosas.

Para aquellos que no sepáis de él, podéis conocer más sobre Marcos Ana aquí, o entre las páginas del libro Decidme cómo es un árbol (Memorias de la prisión y la vida), libro editado por Umbriel y prologado por José Saramago.

El sábado 11 de Octubre a las 20.30 horas, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en el Salón de Embajadores del Palacio de la Duquesa de Medina Sidonia, tendrá lugar una presentación de dicho libro en el que intervendrá el propio Marcos Ana, el escritor Juan José Téllez, que le presentará, y los poetas del colectivo La Palabra Itinerante.

Esperamos vuestro abrazo si así os apetece.

Una coplilla


(de Kalvellido)

Todo lo que usted quiere saber sobre el origen de esta crisis pero teme no entender



Focus on the Global South


Todos nos hacemos estas preguntas sobre la actual crisis financiera: ¿ya pasó lo peor? ¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia? ¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado? ¿Fue falta de regulación? Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico? ¿Qué tiene que ver la crisis de sobreproducción de mediados de los años 70 con los acontecimientos recientes? ¿Qué pasó, pues? ¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción? ¿En qué consistió la reestructuración neoliberal? ¿En qué medida la globalización de los 80 y los 90 fue una respuesta a la crisis de los 70? ¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis? ¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida a la crisis de sobreproducción de los 70? ¿Por qué la financiarización es tan volátil? ¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas? ¿Cómo se formó la presente burbuja inmobiliaria? ¿Y cómo creció? ¿Cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones? ¿Y cómo es posible que los titanes de Wall Street se desplomaran como un castillo de naipes? ¿Qué pasará ahora? Todos, en efecto, nos hacemos esas preguntas. Pero pocos pueden tratar de contestarlas con la insólita combinación de elegancia, profundidad, claridad y extremada sencillez del economista y politólogo Walden Bello. Y mucho menos en apenas 4000 palabras.

El derrumbe de Wall Street no se debe solo a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. Procede también, y sobre todo, de la crisis de sobreproducción que ha venido minando al capitalismo remundializado desde mediados de los 70. Así ve esta crisis de fin de época Walden Bello.

Muchos en Wall Street todavía están digiriendo los acontecimientos epocales de las últimas semanas:

* Entre 1 y 3 billones de dólares de activos financieros evaporados.

* Wall Street, nacionalizado, con la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tomando todas las decisiones estratégicas importantes en el sector financiero, y a todo eso, con un gobierno que, tras el rescate de AIG, pasa a dirigir la mayor compañía aseguradora del mundo.

* El mayor rescate desde la gran depresión, con 700 mil millones de dólares reunidos a la desesperada para salvar al sistema financiero global.

Las explicaciones habituales ya no bastan. Los acontecimientos extraordinarios precisan de explicaciones extraordinarias. Pero antes…

¿Ya pasó lo peor?

No, si algo ha quedado claro con los movimientos contradictorios de estas semanas en que, al tiempo que se permitía la quiebra de Lehman Brothers, se nacionalizaba AIG y se fraguaba la toma de control de Merril Lynch por el Bank of America, es que no hay una estrategia para afrontar la crisis; a lo sumo, respuestas tácticas, como bomberos que se pisan la manguera, abrumados por la magnitud del incendio.

El rescate de 700 mil millones de dólares de las obligaciones hipotecariamente respaldadas en poder de los bancos no es una estrategia, sino, básicamente, un esfuerzo a la desesperada para restaurar la confianza en el sistema, para prevenir la erosión de la fe en los bancos y en otras instituciones financieras y para evitar una afluencia masiva de retirada de fondos de los bancos como la que desencadenó la Gran Depresión de 1929.

¿Qué causó el colapso del centro neurálgico del capitalismo global? ¿Fue la codicia?

La vieja y venerada codicia jugó su parte. A eso se refería Klaus Schwab, el organizador del Foro Económico Mundial, el jamboree de la elite global celebrado anualmente en los Alpes suizos, cuando dijo a su clientela en Davos este año: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado".

¿Fue el de Wall Street un caso de alguacil alguacilado?

Desde luego. Los especuladores financieros rizaron el rizo hasta confundirse ellos mismos con la creación de contratos financieros más y más complejos, como los derivados, tratando de ganar dinero a partir de todo tipo de riesgos (incluidos exóticos instrumentos de futuros, como los credits default swaps o contratos de protección de derivados crediticios, que permitían a los inversores apostar, por ejemplo, a que los prestatarios de la propia corporación bancaria ¡no serían capaces de devolver su deuda! Tal es el comercio multibillonario no-regulado que acabó tumbando a AIG.

El 17 de diciembre de 2005, cuando la International Financing Review (IFR) anunció sus premios anuales del año –uno de los programas de premios más prestigioso del sector—, dejó esto dicho:

"Lehman Brothers no sólo mantuvo su presencia global en el mercado, sino que dirigió la penetración en el espacio de preferencia… desarrollando nuevos productos y diseñando transacciones capaces de subvenir a las necesidades de los prestatarios… Lehman Brothers es el más innovador en el espacio de preferencia precisamente por hacer cosas que no pueden verse en ningún otro sitio."

Huelgan comentarios.

¿Fue falta de regulación?

Sí. Todo el mundo reconoce ahora que la capacidad de Wall Street para innovar y excogitar instrumentos financieros más y más sofisticados ha ido mucho más allá de la capacidad regulatoria del Estado, y no porque el Estado no fuera capaz de regular, sino porque la actitud neoliberal, de laissez-faire, imperante impidió al Estado diseñar mecanismos efectivos de regulación.

Pero ¿no hay nada más? ¿No hay nada sistémico?

Bien, Georges Soros, que lo vio venir, dice que lo que estamos pasando es la crisis del sistema financiero, la crisis del "gigantesco sistema circulatorio" de un "sistema capitalista global… que está reventando por las costuras".

Para seguir con la idea del archiespeculador, a lo que estamos asistiendo es a la intensificación de una de las crisis o contradicciones centrales del capitalismo global, cual es la crisis de sobreproducción, también conocida como sobreacumulación o sobrecapacidad.

Se trata de la tendencia del capitalismo a construir una ingente capacidad productiva que termina por rebasar la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades que limitan el poder de compra popular, lo cual termina por erosionar las tasas de beneficio.

Pero, ¿qué tiene que ver la crisis de sobreproducción con los acontecimientos recientes?

Muchísimo. Pero, para entender la conexión, tenemos que retrotraernos a la llamada Época Dorada del capitalism contemporáneo, al período comprendido entre 1945 y 1975.

Fue un período de rápido crecimiento, tanto en las economías del centro como en las subdesarrolladas, un crecimiento propulsado, en parte, por la masiva reconstrucción de Europa y del Este asiático tras la devastación de la II Guerra Mundial, y en parte, por la nueva configuración socio-económica institucionalizada bajo el nuevo estado keynesiano. Un aspecto clave de esta última fueron los severos controles estatales de la actividad de mercado, el uso agresivo de políticas fiscales y monetarias para minimizar la inflación y la recesión, así como un régimen de salarios relativamente altos para estimular y mantener la demanda.

¿Qué pasó, pues?

Bien, este período de elevado crecimiento terminó a mediados de los 70, cuando las economías del centro se vieron inmersas en la estanflación, es decir, en la coexistencia de un bajo crecimiento con una inflación alta, lo que la teoría económica neoclásica suponía imposible.

Sin embargo, la estanflación no era sino el síntoma de una causa más profunda, a saber: la reconstrucción de Alemania y del Japón, así como el rápido crecimiento de economías en vías de industrialización, como Brasil, Taiwán y Corea del Sur, añadió una enorme capacidad productiva e incrementó la competición global, mientras que la desigualdad social, dentro de cada país, y entre países, limitó globalmente el incremento del poder adquisitivo y de la demanda, resultando así erosionada la tasa de beneficio. La drástica subida del precio del petróleo en los setenta no hizo sino agravar la cosa.

¿Cómo trató de resolver el capitalismo la crisis de sobreproducción?

El capital ensayó tres vías de salida del atolladero de la sobreproducción: la reestructuración neoliberal, la globalización y la financiarización.

¿En qué consistió la reestructuración neoliberal?

La reestructuración neoliberal tomó la forma del reaganismo y del thatcherismo en el Norte y del ajuste estructural en el Sur. El objetivo era la revigorización de la acumulación de capital, lo que se consiguió: 1) removiendo las restricciones estatales al crecimiento, al uso y a los flujos de capital y de riqueza; y 2) redistribuyendo el ingreso de las clases pobres y medias a los ricos, de acuerdo con la teoría de que se motivaría así a los ricos para invertir y alimentar el crecimiento económico.

El problema de esa fórmula era que, al redistribuir el ingreso en favor de los ricos, estrangulaba el ingreso de los pobres y de las clases medias, lo que provocaba la restricción de la demanda, sin necesariamente inducir a los ricos a invertir más en producción.

De hecho, la reestructuración neoliberal, que se generalizó en el Norte y en el Sur a lo largo de los años ochenta y noventa, tuvo unos pobres registros en términos de crecimiento: el crecimiento global promedio fue de un 1,1% en los 90 y de un 1,4 en los 80, mientras que el promedio en los 60 y en los 70, cuando las políticas intervencionistas eran dominantes, fue, respectivamente, de un 3,5% y de un 2,54%. La reestructuración neoliberal no pudo terminar con la estanflación.

¿En qué medida la globalización fue una respuesta a la crisis?

La segunda vía de escape global ensayada por el capital para enfrentarse a la estanflación fue la "acumulación extensiva" o globalización, es decir, la rápida integración de las zonas semicapitalistas, no-capitalistas y precapitalistas a la economía global de mercado. Rosa Luxemburgo, la celebrada economista y revolucionaria alemana, se percató de este mecanismo hace mucho tiempo, viéndolo como un mecanismo necesario para restaurar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas. ¿Cómo? Ganando acceso al trabajo barato; ganando mercados, aun si limitados, nuevos; ganando nuevas fuentes de productos agrícolas y de materia primas baratos; y creando nuevas áreas para inversión en infraestructura. La integración se produce a través de la liberalización del comercio, removiendo los obstáculos a la movilidad del capital y aboliendo las fronteras para la inversión exterior.

China, ni que decir tiene, es el caso más destacado de un área no-capitalista integrada en la economía capitalista global en los últimos 25 años.

Para contrarrestar sus declinantes beneficios, un considerable número de corporaciones empresariales situadas entre las primeras 500 del ranquin de la revista Fortune han trasladado una parte significativa de sus operaciones a China, a fin de aprovechar las ventajas del llamado "precio chino" (las ventajas de costes derivadas de un trabajo barato chino aparentemente inagotable). A mediados de la primera década del siglo XXI, entre el 40 y el 50 por ciento de los beneficios de las corporaciones estadounidenses dimanaban de sus operaciones y ventas en el exterior, y señaladamente, en China.

¿Por qué la globalización no pudo superar la crisis?

El problema con esta vía de salida del estancamiento es que exacerba el problema de la sobreproducción, porque añade capacidad productiva. La China de los últimos 25 años ha venido a añadir un volumen tremendo de capacidad manufacturera, lo que ha tenido por efecto deprimir los precios y los beneficios. No por casualidad, los beneficios de las corporaciones estadounidenses dejaron de crecer hacia 1997- De acuerdo con un índice estadístico, las tasas de beneficios de las 500 de Fortune pasó de 7,15 en 1960-69 a 5,30 en 1980-90, a 2,29 en 1990-99 y a 1,32 n 2000-2002.

Dadas las limitadas ganancias obtenidas en punto a contener el impacto depresivo de la sobreproducción, ya a través de la reestructuración neoliberal, ya con la globalización, la tecera vía de salida resultó vital para mantener y elevar la rentabilidad. La tecera vía es la financiarización.

En el mundo ideal de la teoría económica neoclásica, el sistema financiero es el mecanismo, merced al cual los ahorradores, o quienes se hallan en posesión de fondos excedentes, se juntan con los empresarios que tienen necesidad de sus fondos para invertir en producción. En el mundo real del capitalismo tardío, con la inversión en industria y en agricultura arrojando magros beneficios por causa de la sobreproducción, grandes cantidades de fondos excedentes circulan y son invertidas y reinvertidas en el sector financiero. Es decir, el sistema financiero gira sobre sí mismo.

El resultado es que se ensancha el hiato abierto entre una economía financiera hiperactiva y una economía real en estancamiento. Como bien observa un ejecutivo financiero: "ha habido una creciente desconexión entre la economía real y la economía financiera en estos últimos años. La economía real ha crecido, pero nada comparable a la economía financiera… hasta que estalló".

Lo que no nos dice este observador es que la desconexión entre la economía real y la economía financiera no es accidental: que la economía financiera se disparó precisamente para hacer frente al estancamiento dimanante de la sobreproducción de la economía real.

¿Cuáles fueron los problemas de la financiarización como vía de salida?

El problema de invertir en operaciones del sector financiero es que equivale a exprimir valor de valor ya creado. Puede crear beneficios, de acuerdo, pero no crea nuevo valor –sólo la industria, la agricultura, el comercio y los servicios crean valor nuevo—. Puesto que los beneficios no se basan en la creación de valor nuevo o añadido, las operaciones de inversión resultan extremadamente volátiles, y los pecios de las acciones, las obligaciones y otras formas de inversión pueden llegar a divergir radicalmente de su valor real: por ejemplo, las acciones en empresas incipientes de Internet, que se mantuvieron por un tiempo al alza, sostenidas principalmente por valoraciones financieras en espiral, para luego desplomarse. Los beneficios dependen, entonces, del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por movimientos de precios que divergen al alza del valor de las mercancías, para vender oportunamente antes de que la realidad fuerce la "corrección" a la baja para ajustarse a los valores reales. El alza radical de los precios de un activo, mucho más allá de los valores reales, es lo que se llama la formación de una burbuja.

¿Por qué la financiarización es tan volátil?

Con la rentabilidad dependiendo de golpes especulativos, no resulta sorprendente que el sector financiero vaya de burbuja en burbuja, o de una manía especulativa a otra.

Puesto que está sostenido por una manía especulativa, el capitalismo inducido financieramente no ha dejado de batir registros en materia de crisis financieras desde que los mercados de capitales fueron desregulados y liberalizados en los 80.

Antes de la actual debacle de Wall Street, las más explosivas fueron la crisis financiera mexicana de 1994-95, la crisis financiera asiática de 1997-1998, la crisis financiera rusa de 1996, el colapso del mercado de valores de Wall Street de 2001 y el colapso financiero argentino de 2002.

El antiguo secretario del Tesoro con Bill Clinton, un hombre de Wall Street –Rober Rubin—, predijo hace cinco años que "las crisis financieras futuras serán con casi toda seguridad inevitables, y podrían llegar a ser hasta peores."

¿Cómo se forman, crecen y estallan las burbujas?

Sirvámonos, a modo de ejemplo, de la crisis financiera asiática de 1997-98.

* Primero: balanza de pagos y liberalización financiera impuestas por el FMI y el Departamento noteamericano del Tesoro.

* Luego, entrada de fondos extranjeros en busca de rápida y elevada rentabilidad, lo que significa que entraron en el Mercado inmobiliario y en el Mercado de valores.

* Sobreinversión, lo que llevó al desplome de los precios en el Mercado de valores y en el Mercado inmobiliario, lo que, a su vez, condujo al pánico y a la coinsiguiente retiada de fondos: en 1997, en unas pocas semanas 100 mil millones de dólares abandonaron las economías del este asiático.

* Rescate de los especuladores extranjeros por parte del FMI.

* Colapso de la economía real: la recesión se extiende por todo el Este asiático en 1998.

* A pesar de la desestabilización a gran escala, todos los intentos realizados para imponer regulaciones nacionales o globales del sistema financiero fueron rechazadas con razones puramente ideológicas.

Volvamos a la presente burbuja. ¿Cómo se formó?

El actual colapso de Wall Street arraiga en la burbuja tecnológica de fines de los 90, cuando el precio de las acciones de las empresas incipientes en el mundo de Internet se disparó, para luego desplomarse, resultando todo ello en la pérdida de activos por valor de 7 billones de dólares y en la recesión de 2001-2002.

Las laxas políticas monetarias de la Rerserva Federal bajo Alan Greenspan estimularon la burbuja tecnológica, y cuando está colapsó dando paso a la recesión, Greenspan, tratando de prevenir una recesión duradera, rebajó en junio de 2003 los tipos de interés a un nivel sin precedentes en 45 años (al 1%), manteniéndolo en ese nivel durante más de un año. Con eso lo que consiguió fue estimular la formación de otra burbuja: la burbuja inmobiliaria.

En fecha tan temprana como 2002, economistas como Dean Baker, del Center for Economic Policy Research, alertaron sobre la formación de una burbuja inmobiliaria. Sin embargo, en fecha tan tardía como 2005 el entonces presidente del Consejo Económico de asesores de la Presidencia de la nación y actual presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, atribuía el incremento de los precios de la vivienda en EEUU a "unos fundamentos económicos robustos", y no a la actividad especulativa. ¿A quién puede sorprender que el estallido de la crisis subprime en verano de 2007 pillara a este hombrecito con la guardia totalmente baja?

¿Y cómo creció?

Oigámoslo de boca de uno de los propios jugadores clave en los mercados, de George Soros: "Las instituciones hipotecarias animaron a los hipotecados a refinanciar sus hipotecas aprovechando la revalorización experimentada entretanto por sus casas. Rebajaron sus criterios de préstamo e introdujeron nuevos productos, como hipotecas a interés variable, hipotecas que 'sólo servían intereses' y 'ofertas promocionales' con tipos de interés para partirse de risa. Todo eso animó a especular con la vivienda. Los precios de las casas comenzaron a subir a un ritmo de dos dígitos. Eso sirvió para retroalimentar la especulación, y el alza de los precios inmobiliarios consiguió que los propietarios de casas se sintieran ricos; el resultado fue el boom consumista que ha sostenido a la economía estos últimos años."

Observando las cosas más de cerca, se ve que la crisis hipotecaria no resultó de una oferta superior a la demanda real. La "demanda" estaba, por mucho, fabricada por la manía especulativa de promotores y financieros empeñados en conseguir grandes beneficios a partir de su acceso al dinero foráneo que inundó a los EEUU de la última década. Ingentes volúmenes hipotecarios fueron agresivamente ofrecidos y vendidos a millones de personas que, normalmente, no habrían podido permitírselo ofreciéndoles unos tipos de interés ridículamente bajos, ulteriormente ajustables para sacar más dinero de los propietarios de casas.

¿Pero cómo pudieron las hipotecas subprime degenerar en un problema de tales dimensiones?

Porque los activos pasaron entonces a ser "segurizados": quienes habían generado las hipotecas, procedieron a amalgamarlas con otros activos en complejos productos derivados llamados "obligaciones de deuda colateralizada" (CDO, por sus siglas en inglés), lo cual resultó relativamente fácil dado que trabajaban con diversos tipos de intermediarios que, sabedores del riesgo, se deshacían de esos títulos de valores lo más rápidamente posible, pasándolos a otros bancos e inversores institucionales. Esas instituciones, a su vez, se deshacían del producto, pasándolo a otros bancos y a instituciones financieras foráneas.

Cuando aumentaron los tipos de interés de los préstamos subprime, de las hipotecas variables y de otros préstamos inmobiliarios, el juego tocó a su fin. Hay cerca de 6 millones de hipotecas subprime, el 40% de las cuales entrarán en impago en los próximos dos años, según estimaciones de Soros.

A los que hay que añadir otros 5 millones de impagos en los próximos 7 años, derivados de los tipos hipotecarios variables y de otros "préstamos flexibles". Pero los títulos, cuyo valor se cuenta por billones de dólares, ya se han infiltrado como un virus en el sistema financiero global. El gigantesco sistema circulatorio del capitalismo global ha sido fatalmente infectado.

¿Pero cómo pudieron los titanes de Wall Street desplomarse como un castillo de naipes?

Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac y Bear Stearns fue, simplemente, que las pérdidas representadas por esos títulos tóxicos rebasaban por mucho sus reservas, lo que condujo a su caída. Y más caerán, probablemente, cuando sus libros de contabilidad, que en los que ahora esos títulos figuran en el Haber, se corrijan para reflejar el actual valor de esos activos.

Y muchos otros les seguirán, a medida que vayan quedando expuestas otras operaciones especulativas, como las centradas en las tarjetas de crédito y en las diferentes variedades de seguros contra riesgos. AIG cayó por causa de su gigantesca exposición en el área no-regulada de los contratos de protección crediticia derivada (credit default swaps), unos derivados financieros que permitían a los inversores apostar dinero a la posibilidad de que las empresas no pudieran devolver los préstamos.

Tales apuestas sobre impagos crediticios representan ahora un mercado de 45 billones de dólares, un mercado, como dicho, que carece de toda regulación. La ciclópea dimensión de los activos que podrían quedar dañados en caso de que AIG colapsara fue lo que movió a Washington a cambiar de idea e intervenir para rescatarlo, luego de haber dejado caer a Lehman Brothers.

¿Qué pasará ahora?

Puede decirse sin avilantez que habrá más bancarrotas y más nacionalizaciones e intervenciones públicas, desempeñando las instituciones y los bancos extranjeros un papel auxiliar del gobierno de los EEUU. Que el colapso de Wall Street irá a más y prolongará la recesión norteamericana. Y que la recesión en EEUU se comunicará a Asia y al resto del mundo, que sufrirá también una recesión, si no algo peor. La razón de esto último es que el principal mercado exterior de China son los EEUU y que China, a su vez, importa materias primas y bienes intermedios –de los que se sirve para sus exportaciones a los EEUU— de Japón, Corea y el Sudeste asiático. La globalización ha hecho imposible el "desacoplamiento". Los EEUU, China y el Este asiático andan ahora como tres prisioneros atados a una misma cadena.

¿Y en suma?

El desplome de Wall Street no sólo se debe a la codicia y a la falta de regulación estatal de un sector hiperactivo. El colapso de Wall Street hunde sus raíces en la crisis de sobreproducción que ha sido la plaga del capitalismo global desde mediados de los 70.

La financiarización de la inversión ha sido una de las vías de escape para salir del estancamiento, siendo las otras dos la reestructuración neoliberal y la globalización. Habiendo resultado de poco alivio la reestructuración neoliberal y la globalización, la financiarización pareció atractiva como mecanismo de restauración de la rentabilidad. Pero lo que ahora ha quedado demostrado es que la financiarización es una senda peligrosa que lleva a la formación de burbujas especulativas, capaces de ofrecer una efímera prosperidad a unos cuantos, pero que terminan en el colapso empresarial y en la recesión de la economía real.

Las cuestiones clave son éstas: ¿Cuán profunda y duradera será esta recesión? ¿Necesitará la economía de los EEUU generar otra burbuja especulativa para salir de esta recesión? Y si tal es el caso, ¿dónde se formará la siguiente burbuja? Algunos dicen que la próxima surgirá en el complejo militar-industrial o en el "capitalismo del desastre" sobre el que escribe Naomi Klein. Pero eso es harina de otro costal.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista senior en Focus on the Global South. Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón y Mínima Estrellav

jueves, 2 de octubre de 2008