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domingo, 11 de julio de 2010

No se vayan todavía

Novedades fresquitas. Desde su refugio madrileño el más que amigo Lolo Ortega vuelve a la carga. Ahora se ocupará de las cosas serias. Lo pueden encontrar aquí: cosasserias.wordpress.com
Y sobre la crisis que nos ocupa, más análisis, más datos. Lean, lean:
"Diez familias históricas y cerca de una veintena de empresarios adinerados tienen bajo su mando a 19 de las 35 mayores empresas cotizadas en España. Y ello va en aumento, porque en sólo un año se han hecho con el poder de cuatro nuevas compañías.
En el Estado español una diminuta élite de 400 personas (el 0,0035% de la población) controla recursos que equivalen al 80% del PIB nacional, más de 800.000 millones de euros. No obstante, en los últimos años se han reducido los impuestos a las empresas, a las rentas más altas (disminuyendo el tipo máximo del IRPF del 56 al 43%)."
El artículo completo aquí: http://www.attac.es/todo-esto-es-un-escandalo-que-las-sociedades-estan-permitiendo-y-que-esta-fuera-de-todo-control/

Porque no nos gusta esta bandera

Porque no nos gusta esta bandera


(Banda sonora: Himno de Riego)





“Los campanarios de la catedral [de Cuzco, Perú], derribados por el terremoto de 1950, habían sido reconstruidos por cuenta del gobierno del general Franco y en prueba de gratitud se ordenó a la banda ejecutar el himno español. Sonaron los primeros acordes y se vio el bonete rojo del obispo encarnarse más aún mientras sus brazos se movían como los de una marioneta: “Paren, paren, hay un error”, decía, mientras se oía la indignada voz de un gaita: “Dos años trabajando, ¡para esto!”. La banda -no sé si bien o mal intencionada-, había iniciado la ejecución del himno republicano.” Diarios de una motocicleta, Ernesto Ché Guevara.


Tomo prestados título y algunas ideas base de un artículo aparecido en la página insurgente.org. Durante recientes viajes a tierras de más allá de los Pirineos, gentes que sin duda pretendían hacerme sentir cómodo, comprendido y acompañado insistían en diversos actos más o menos institucionales en situarme junto a banderas de España y fotografiarme junto a la enseña nacional. Ya de vuelta en la península, la proliferación de simbología patria al hilo del Mundial de Fútbol y el contacto con extranjeros que se identifican con cierto entusiasmo con el rojo y amarillo me han vuelto a producir esa sensación de extrañamiento frente a los símbolos nacionales presuntamente propios. En ambos casos me han requerido una explicación ante mi escaso entusiasmo, y en las más de las ocasiones abierto rechazo, ante esa bandera, himno, selección deportiva... A modo de lista de la compra, ahí van algunas razones:

-Aunque la bandera bicolor actual es anterior al régimen franquista, los golpistas de 1936 que instauraron el fascismo posterior del que aún padecemos los efectos la adoptaron como propia y fue instrumento predilecto de la propaganda nacionalcatólica y del más represor 'españolismo' centralista.
-El cambio de escudo no fue suficiente para lavar la imagen de un símbolo excesivamente marcado por la muerte como para aceptarlo como propio. ¿Imaginan una mutación de la esvástica como actual bandera alemana?
-Independentismos aparte, la actual bandera viene siendo utilizada desde la mal llamada Transición hasta el presente como objeto de lucha política en el bando de quienes en la península solo ven “una, grande” -el tercer adjetivo mejor nos lo ahorramos-, no necesariamente a la manera franquista pero sí con una clara óptica centralista que pretende reducir a la condición de 'folklore' cualquier manifestación de otras posibles nacionalidades/identidades.
-La visión de la España de charanga y pandereta tan explotada por el franquismo y continuada ahora en las campañas internacionales de promoción turística, siempre con el rojo y el amarillo de la bandera como protagonistas, perpetúa esa idea de España como patio de recreo de las clases medias europeas, un país de camareros sin más interés que sobrevivir de las propinas que dejan nuestros condescendientes visitantes.

Y se acabó, que dentro de poco empieza el fútbol.

(publicado en ecijaldia)

jueves, 24 de junio de 2010

¿Ha hecho comentarios sobre su intención de tomar parte en algún acto violento?

BIG BROTHER IS WATCHING YOU



Entre los logros de la Presidencia española de la Unión Europea, ha pasado prácticamente desapercibida la aprobación de un programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de “radicalización”. Este programa puede dirigirse contra individuos involucrados en grupos de “extrema izquierda o derecha, nacionalistas, religiosos o antiglobalización”, según figura en los documentos oficiales.


El pasado 26 de abril, el Consejo de la Unión Europea reunido en Luxemburgo abordó el punto del orden del día titulado “Radicalización en la UE”, que concluyó con la aprobación del documento 8570/10. La iniciativa forma parte de la estrategia de prevención del terrorismo en Europa, y se concibió inicialmente para grupos terroristas islámicos. Sin embargo, el documento extiende la sospecha de tal forma y en términos tan genéricos que da cobertura a la vigilancia policial de cualquier individuo o grupo sospechoso de haberse radicalizado. Así, un activista de una organización civil, política o ciudadana, sin vínculos con el terrorismo, podría ser espiado en el marco de un programa que invita a investigar desde el “grado de compromiso ideológico o político” del sospechoso, hasta si su situación económica es de “desempleo, deterioro, pérdida de una beca o de ayuda financiera”.

El documento aprobado recomienda a los Estados miembros que “compartan información relativa a los procesos de radicalización”. ¿Qué entiende la UE por radicalización? El texto debería definir el concepto, pues eso permitiría acotar la vigilancia al ámbito del terrorismo islamista, pero no lo hace. Se insta, por el contrario, a considerar entre los objetivos a todo tipo de defensores de ideas heterodoxas. El acuerdo pone también bajo la lupa policial a ciudadanos que defiendan las ideas radicales clásicas, las de aquellos partidarios del reformismo democrático que tanto bien han hecho a la democracia. Incluso podría aplicarse contra quienes se consideren radicales en sentido etimológico, pues “radical” es, ni más ni menos, el que aborda los problemas en su raíz.

El acuerdo pulveriza el espíritu europeo de tolerancia hacia todas las ideas, siempre que se defiendan mediante la palabra pues, en su afán de prevenir el terrorismo, amplia el abanico de sospechosos hasta diluir la notable diferencia entre los medios con que se defienden las ideas y las ideas mismas.

El programa completo de vigilancia está recogido en un documento anterior, el 7984/10, titulado “Instrumento para almacenar datos e información sobre procesos de radicalización violenta”, de marzo de este año. Casualmente, a este texto se le dio carácter confidencial, y sólo se ha conocido gracias a que la organización de defensa de las libertades civiles statewatch.org ha tenido acceso a él y lo ha hecho público. La ONG denuncia que este programa “no se dirige en primer lugar hacia personas o grupos que pretendan cometer atentados terroristas, sino a gente que tiene puntos de vista radicales, a los que se define como propagadores de mensajes radicales”.

Entre los objetivos del documento secreto figura “combatir la radicalización y el reclutamiento”, e incluye alusiones relativas a la persecución de quienes inciten al odio o a la violencia que sí parecen dirigidas a grupos terroristas o filoterroristas. Sin embargo, éstas resultan innecesarias, pues ya están castigadas en la legislación penal de los países europeos. El texto alude indistintamente a la “radicalización” y la “radicalización violenta”, asociando el recurso a la violencia con todo tipo de ideas extremas o antisistema. El documento invita a los gobiernos a vigilar “los mensajes de radicalización” hasta un punto rayano en la vulneración de la libertad de expresión. El programa invita a escrutar las audiencias a las que se dirigen los mensajes radicales, si éstos apoyan o no la violencia, si existen otros grupos con las mismas ideas que renieguen de la violencia, cómo se transmiten los mensajes radicales, etc.

Al descender al detalle de la vigilancia individual, recomienda investigar incluso los sentimientos de las personas que militen en grupos sospechosos, mediante planteamientos como el que insta a recabar información sobre los “sentimientos de la persona en relación con su nueva identidad colectiva y los miembros del grupo”. Y con preguntas como: “¿Ha hecho la persona comentarios sobre asuntos, principalmente de naturaleza política, usando argumentos basados en mensajes radicales? ¿Ha hecho comentarios sobre su intención de tomar parte en un acto violento?”. De este modo, el acuerdo abre una peligrosa vía de persecución de las ideas, los argumentos y hasta los estados de ánimo.

La reunión en la que se aprobó este programa de vigilancia ciudadana estuvo presidida por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ya que España ostentaba la Presidencia de turno de la UE. Asistió también el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, así como la mayor parte de los ministros de Asuntos Exteriores comunitarios.

(visto aquí)

lunes, 17 de mayo de 2010

Gratas compañías: el carajo de mar de Gagarin y la samba de Castro

En nuestro humilde empeño por divulgar lo que encontramos en los procelosos mundo telemáticos, permitannos presentar aquí y ahora dos nuevas gratas compañias. En lapizarradeyuri.blogspot.com divulgación científica bien escrita, bien explicada, con sus añadidos picantes y cuasi políticos. Perlas como esta:
- Cualquiera que haya visto un chimpancé de cerca con ojos de ver –¿alguna vez viste a mamá chimpancé acunando a chimpancito, o a un chimpancé y un humano borrachos?– comprende de inmediato que esa gente son primos. Primos cercanos. Para quienes tienen la mirada turbia de supersticiones viejas, disponemos a estas alturas de unos cuantos miles de pruebas de toda índole: genéticas, morfológicas, arqueológicas, demográficas, antropológicas, de todo. Y ninguna en contra.

O esta:
-Los celomados deuterostomios empezamos a surgir hace más o menos 540 millones de años. En la foto, una holoturia (más conocida como pepino o carajo de mar), que está de acuerdo con nosotros en la conveniencia de tener una panza con órganos internos independientes, y en que la comida debe viajar de la boca al culo y no al revés. Sin embargo, algunas de ellas piensan que el esqueleto constituye un lujo innecesario, propio de señoritingos cordados.

O esta otra:
-Porque piensas, porque amas, porque sientes, porque odias, porque naces, porque respiras, esta es tu herencia ancestral: terrestre, pluricelular, eucariota, animal, eumetazoo, bilateral, celomado, deuterostomio, cordado, craneado, vertebrado, gnatóstomo, sarcopterigio, tetrápodo, amniota, mamífero, placentario, euarcontoglir, primate, haplorrino, catarrino, homínido, homo sapiens sapiens. Eso es lo que eres, soy, somos; seguimos siendo todas y cada una de esas cosas.

Y para completar una de viajes, política, periodismo, sentires y otras hierbas al otro (y a veces a este) lado del atlántico (aunque desde que estoy en las siberias no sé muy bien cuál es el 'otro' y cuál este, ustedes me entienden). En sambaytango.blogspot.com Nazaret Castro nos cuenta, nos opina, nos enseña y mil cosas más. Lean, lean. Instrúyanse y se me diviertan.
Salud, besos, amores para todos. 

viernes, 7 de mayo de 2010

Más gentes

Añadimos a los compañeros de viaje varios dos nuevos espacios.
Por un lado el imprescindible Carmelo, el más gadita, altamente recomendable para quien aún no lo conozca. Temas de Cádiz y el mundo, Carnaval, claro, y sobre todo humor, eso que todos creemos tener y que mucho más tendríamos que practicar. Carmelo está desde ya en este blog y desde que él quiso aquí.
Y desde la Complutense de Madrid nos llegan las gentes de Sirenik, que en sus propias palabras "es una máquina, quiere ser una máquina, con efecto, con estructura, con mecanismo. Quiere funcionar. Sólo quiere funcionar". Parte y foco del Comité Invisible llevan desde aquí sus textos al mundo para darles "la oportunidad de convertirlos en acción no encauzada, y por lo mismo, generalmente llamada violenta".

jueves, 6 de mayo de 2010

Introducción a la guerra (civil)

(Banda sonora: 'It takes a nation of millions to hold us back', Public Enemy, abril 1988)


Y sí, a la guerra civil, porque todas las guerras lo son. Incluida esta permanente que padecemos. Esta guerra de la representación y el espectáculo, como ya nos enseñó aquel punki de Debord allá por ¡1967! Esta guerra contra los afectos, contra las palabras, contra nosotros, la guerra del individuo, del electrodo, de los yogures caducados, de la imposible apropiación de la vida.




Y sí, sufrimos una guerra que nos impide -casi- nacer, que nos prescribe el camino desde la primera hostia del médico, desde los tubos de luz fluorescente de los pasillos de los hospitales, desde la burocracia gris del registro, los bancos de las escuelas y sus rejas en las ventanas, el surrealismo indecente del trabajo asalariado, la mentira hipotecada y pedigüeña de la pensión, el odio inducido a todo lo ajeno. Pero la única salvación viene de fuera, de lo otro. Y los que permanecen despiertos en medio del sueño injusto de lo establecido son la pesadilla de los durmientes. Por eso van a por nosotros.

Y sí, el título de esta columna-panfleto no es original. Tomado y reapropiado está de unos escritos que aparecieron primero en francés y hace aproximadamente un año fueron traducidos y vertidos al castellano por la imprescindible editorial Melusina. Busquen, busquen en ese gran vertedero del espectáculo que llamamos internet. Como en todos los vertederos hallarán fogonazos, destellos, llamamientos, tesoros heroicos en este tiempo en el que nos cuentan que no hay lugar para los héroes.

Y sí, es una guerra que no ha hecho más que empezar. Una guerra sin pasado ni futuro, porque aquello que ha de resultar ha de ser necesaria y radicalmente 'otro' y 'nuevo'. Las palabras, los sentimientos, los lugares y las geografías, la libertad, todo aquello que hemos de habitar está por inventar, descubrir, construir.

Y sí, somos el enemigo invisible de esta guerra. Entre la desolación circundante, entre la podredumbre de una ilusión de civilización esclava que se desvanece, nos citamos en los bancos de los parques para conspirar, nos amamos en las orillas de los ríos para destruir la inercia, encontramos usos fecundos para los viejos rituales de la dominación. Ponemos el mundo patas abajo.

Y sí, hay una guerra (civil). También contra ti.

(Pablo Terradillos para ecijaldia.com, foto AP)

miércoles, 21 de abril de 2010

Manual de periodismo

Esto debería ser la primera asignatura en todas las facultades de periodismo, por Pascual Serrano, visto en rebelion.org



El periodista, la objetividad y el compromiso

Le Monde diplomatique


Los teóricos neoliberales centran su análisis sobre la información en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad... El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un periódico selecciona como noticia principal de portada la concesión de un oscar en Hollywood o un informe de Amnistía Internacional, está tomando una posición editorial determinada. Ya dijo Ryszard Zapuściński que no puede ser corresponsal quien “cree en la objetividad de la información, cuando el único informe posible siempre resulta personal y provisional”.2Algo similar podríamos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk criticó ese falso discurso del equilibrio y afirmó que “los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS”3. José Ignacio López Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en América Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. Él también reivindica el compromiso frente a las injusticias:
    Frente a un panorama tan cruel, ninguna persona sensible, con entrañas, puede permanecer indiferente. Es hora de poner todos nuestros esfuerzos personales, toda nuestra creatividad, para mejorar esta situación. No caben mirones cuando está en juego la vida de la mayoría de nuestros congéneres, incluida la del único planeta donde podemos vivirla4.
López Vigil va todavía más lejos:
    Ni el arte por el arte, ni la información por la información. Buscamos informar para inconformar, para sacudir las comodidades de aquéllos a quienes les sobra y para remover la pasividad de aquéllos a quienes les falta. Las noticias, bien trabajadas, aún sin opinión explícita, sensibilizan sobre estos graves problemas y mueven voluntades para resolverlos5.
No faltan periodistas jóvenes de última generación que también reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodríguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: “huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido... Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre”6. Decía el poeta español Gabriel Celaya, “maldigo al poeta que no toma partido”, y hoy el recién fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que “no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeñadero”.

El historiador Paul Preston recoge en su libro “Idealistas bajo las balas”, el sentimiento que vivieron los corresponsales de prensa extranjeros destinados en España durante la guerra civil7. Según Preston, “no se trataba sólo de describir lo que presenciaban. Muchos de ellos reflexionaban sobre las consecuencias que tendría para el resto del mundo lo que sucedía entonces en España. (…) se vieron empujados por la indignación a escribir en favor de la causa republicana, algunos a ejercer presión en sus respectivos países y, en unos pocos casos, a tomar las armas para defender la República”. Preston deja bien claro que ese activismo no fue “en detrimento de la fidelidad y la sinceridad de su quehacer informativo. De hecho, algunos de los corresponsales más comprometidos redactaron varios de los reportajes de guerra más precisos e imperecederos”8.
La percepción del periodismo como un compromiso con los oprimidos ha inspirado a lo más valioso de nuestra profesión, quienes, a diferencia del hipócrita discurso dominante actual, han reivindicado esa responsabilidad. Desde el cubano Pablo de la Torriente Brau al británico Robert Fisk o el franco-español Ignacio Ramonet. Recordemos que iniciativas tan justas y loables como la creación de un impuesto para las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobin), el apoyo a los Foros Sociales Mundiales o el combate al Acuerdo Multinacional de Inversiones (AMI) surgieron en medios de comunicación de indiscutible prestigio como Le Monde Diplomatique. También lo han entendido así muchos fotoperiodistas profesionales: “Me molestan ciertas etiquetas, como cuando me dicen que soy un periodista solidario. Para mí el periodismo es compromiso”9, afirmó el fotógrafo Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía en España. El fotoperiodista todavía va más lejos: “Si yo fuera alguna vez decano de una facultad de Periodismo eliminaría una palabra: 'objetividad', la quitaría, rechazaría y quemaría”10.
El periodista siempre tendrá la tentación de dejarse llevar por los oropeles palaciegos, bien por razones económicas, por sumisión al poder, o simplemente por la tendencia a considerar más veraz y valiosa la información sólo porque procede de la moqueta y el esplendor de los centros del poder. Pero hay que recordar que tenemos una obligación social, un compromiso, una especie de juramento hipocrático que consiste en sacar a la luz, en informar, sobre tantas y tantas luchas de hombre y mujeres que combaten por su supervivencia y dignidad. Como dice Kapuscinski en su obra El Sha, debemos reivindicar “las palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial”. Por eso cuando en una guerra un jefe militar nos anuncie una liberación le preguntaremos a la señora que salió a comprar el pan en la zona recién liberada; mientras el ministro nos esté enseñando el nuevo hospital inaugurado, acercaremos el micrófono al anciano que se encuentra en la sala de espera, y durante la pomposa inauguración de la industria de vanguardia tecnológica interrogaremos al obrero por su paga.
Tal como sucedió a los periodistas decentes que cubrieron la guerra civil en España, es necesario sentir en la piel el destino de los desfavorecidos para comprender cuál es el lugar del periodista.
    El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquél que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodista. Si leéis los escritos de los mejores periodistas -las obras de Mark Twain, de Ernest Hemingway, de Gabriel García Márquez-, comprobaréis que se trata siempre de periodismo intencional.11
El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicación neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El ImparcialInformacionesABCLa NaciónEl MundoEl PaísLa Razón. Todos son asépticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideología les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redacción, en su vida privada.
La ciudadanía se indigna ante cualquier intento de dirigismo político e ideológico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o métodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusión y posición ideológica determinadas, pero con la percepción que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicación. De ahí la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.
Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodística mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus páginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicación comerciales sean soportes neutrales de información. Ellos militan y hacen apología de un modelo económico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadanía rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni información contrastada y sólo incluye ideología. Lo que reivindicamos es la recuperación de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido político o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado órgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tiene vetado el acceso a los medios de comunicación. La escritora Elena Poniatowska en su libro “La noche de Tlatelolco12, recogió la masacre de cientos de estudiantes que protestaban en la plaza de ese mismo nombre, en la ciudad de México, el 2 de octubre de 1968. Para ello se dedicó a transcribir textualmente los testimonios de los afectados y ordenados cronológicamente. Sin duda se trata de un periodismo incompleto -hay elementos y datos que no se pueden ofrecer mediante testimonios-, pero es un ejercicio magnífico de dar la voz a la gente.
En muchos foros los profesionales insisten en que su capacidad de maniobra para practicar un periodismo comprometido con valores distintos de los impuestos por el mercado es muy limitada. Es verdad, pero es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión, y probablemente deba ser fuera de su puesto de trabajo en un medio de comunicación comercial. No se trata de militancia, sino de de decencia. La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja para una gran empresa de transgénicos o para una organización ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, al militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o al que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.
NOTAS
[1] Ver capítulo “ Así funciona el modelo” en Serrano, Pascual. Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo . Península. Barcelona, junio 2009.
[2] Ryszard Zapuściński. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pág. 21.
[3] Fisk, Robert. “Tediosas comparaciones sobre Oriente Medio”. La Jornada . 13-1-2009 http://www.jornada.unam.mx/2009/01/13/index.php?section=opinion&article=024a1mun
[4] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados . Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[5] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados. Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[6] Muñoz, S. Entrevista en la revista Paisajes . Noviembre 2009
[7] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008
[8] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008. pp. 16 y 17
[9]   Público 7-11-2009
[10] Declaraciones a CNN + 8-11-2009
[11] Ryszard Zapuściński. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pp. 38 y 39
[12] Elena Poniatowska. La noche de Tlatelolco. Editorial Era, 2007
Pascual Serrano es periodista. Este artículo es un resumen del capítulo del mismo nombre de su último libro “El periodismo es noticia” Icaria, abril 2010

jueves, 19 de noviembre de 2009

El batallón Mackenzie-Papineau


Este año se cumplieron 70 años de la disolución del Batallón de Internacionalistas canadienses Mackenzie-Papineau, que luchó en la defensa de la República en suelo español durante la Guerra Civil. Siete decenios de lo que fuera la relación más honorable que hayan tenido como naciones Canadá y España en su historia. Pero es una historia que se ha ocultado y se ha tratado de olvidar, incluso aunque viva en algún libro, en la memoria de veteranos y familiares y en la gente de izquierda de este país y de España.

Sobre la historia de los Internacionalistas canadienses del Batallón Mackenzie-Papineau que pelearon en la Guerra Civil española en favor de la República se han escrito cuatro libros, el último y quizás el más completo fue el de Michael Petrou, que incluye entrevistas a sobrevivientes del Batallón, además de documentos de la Internacional Comunista en Moscú y materiales de la Policía Federal canadiense.

La historia de los brigadistas canadienses comienza cuando la Unión Soviética, la única en hacerlo, ofrece su ayuda al Frente Popular de España, que había sido democráticamente elegido al gobierno en 1936. El Frente Popular estaba enfrentando un golpe de estado, agredido por fuerzas nacionales y fascistas encabezadas por el general Franco. La Unión Soviética se solidariza con el Frente Popular. Otras naciones, incluido Canadá, no le prestaron asistencia alguna a la naciente República española y su legítimo gobierno, sino que hasta prohibieron la solidaridad de los canadienses con ella. Mientras Hitler y Mussolini habían comenzado a enviar hombres y materiales de guerra a las fuerzas fascistas de Franco en España, el mundo le niega toda ayuda solidaria a la República.

Los primeros canadienses que viajaron a luchar en defensa del gobierno español legítimo se enlistaron en el Batallón Abraham Lincoln y en el Batallón George Washington y partieron desde los Estados Unidos. En cada batallón iban 44 brigadistas canadienses. En abril de 1937 el gobierno canadiense aprueba una ley que prohíbe a cualquier ciudadano canadiense participar en guerras en el extranjero, y además prohíbe la exportación de armas. La ley dejaba muy mal parados a los brigadistas solidarios que, para salir del país, tenían que inventar falsos pretextos y mentir.

Los postulantes a las Brigadas eran muchos y se reunían en Toronto, donde eran seleccionados más que nada en base a su historia personal de participación y al trabajo político hecho en la izquierda. Mas del 60 por ciento de los elegidos fueron mayores de 30 años de edad. Los brigadistas canadienses eran trabajadores, a diferencia de los británicos y de los estadounidenses que eran mayormente estudiantes e intelectuales. Eran obreros que habían experimentado ya la persecución en su país en los tiempos de la Gran Depresión y muchos de ellos conocían por experiencia propia el encierro en los campos de trabajo (Relief Camps).

Más del 75 por ciento de los brigadistas canadienses eran miembros del partido Comunista de Canadá, los demás eran socialistas del CCF , liberales del partido Liberal y algunos no tenían filiación partidista. Los brigadistas entendieron muy bien lo que significaba el conflicto en España, sabían la repercusión que podría tener en el mundo; se enfrentaban al fascismo naciente. Comenzaron su viaje desde los puertos de Montreal y Nueva York, de allí partían a Francia y cruzaban a España. Además de los brigadistas, otros grupos progresistas apoyaron desde Canadá la lucha de la República española contra el fascismo a través de los “Comités de apoyo a la Democracia española”.

Desde Francia, los brigadistas cruzaban los Pirineos a pie, muchos sin calzado adecuado. Recibían un mínimo de instrucción militar en Albacete, a 250 kilómetros de Madrid. Se integraban entonces a la XV Brigada Internacional. Su primera acción en la guerra tuvo lugar en Jarama, cerca de Madrid, entre febrero y junio de 1937. Allí perdieron nueve hombres. Luego, dos meses después, se forma el Batallón Mackenzie-Papineau, bajo el comando de Edward Cecil-Smith, periodista, escritor y sindicalista de Montreal. Es el tercer batallón de la XV Brigada Internacional. En febrero de ese mismo año la Liga de Naciones prohíbe la participación de voluntarios extranjeros en la Guerra Civil de España -había ya unos 1.200 canadienses involucrados en el conflicto armado-.

El Batallón Mackenzie-Papineau fue el de contingente más numeroso, siguiendo al de Francia, en proporción a la población de ambos países. Participaron en las batallas de Aragón, entre agosto y octubre de 1937, de Teruel en diciembre del mismo año y abril de 1938, y del Ebro, Cataluña, entre julio y septiembre de 1938. Los brigadistas canadienses lucharon con gran entusiasmo y disciplina, pese a la adversidad de que el enemigo que enfrentaban contaba con el apoyo de Alemania nazi y de la Italia fascista, aparte del apoyo tácito del resto de las naciones occidentales que nada hicieron en favor de la República española sino que al contrario trataron de evitar le llegara cualquier ayuda solidaria.

Las victorias fueron pocas; la derrota final incluye una retirada masiva a fines de 1938. El 21 de septiembre el Primer Ministro español Juan Negrín obliga a las Brigadas Internacionalistas a abandonar el país. Lo hace en parte porque ve el final inevitable y en parte porque, quizás muy inocentemente, piensa que al hacerlo Hitler y Mussolini puede retiren su apoyo al Frente Nacional de Franco. El Batallón Mackenzie-Papineau deja de existir en enero de 1939, y los brigadistas canadienses abandonan España. Seis meses después cae Madrid, consolidando el triunfo fascista y el principio de la dictadura de Franco -Caudillo de España por la gracia de Dios, que ha de durar desde 1939 hasta 1975.

Cuando Stalin firma su pacto con Hitler en agosto de 1939 en Moscú, la idea era prohibir a los comunistas luchar contra las tropas nazis, pero muchos veteranos del Batallón Mackenzie-Papineau ignoraron esta orden y se enlistaron en la resistencia francesa. La Resistencia francesa, durante la Segunda Guerra Mundial, incluyó entre los suyos al comandante del Mackenzie-Papineau, Edward Cecil-Smith.

De los 1.546 canadienses conocidos que lucharon en la Guerra Civil de España, 721 perdieron sus vidas, cifra no muy exacta. Los sobrevivientes brigadistas encontraron dificultades en volver, se las puso el gobierno canadiense que los había catalogado antes como “prematuros antifascistas”. Algunos fueron arrestados en Francia e incluso al retornar a Canadá en diferentes tiempos. La policía federal canadiense los investigó, catalogó de “politicamente sospechosos” y se les negó hasta el empleo durante mucho tiempo.

Los canadienses que murieron luchando en la guerra civil de España no fueron incluidos en el Libro de Conmemoración en la Torre de la Paz y su sacrificio no es conmemorado aún en las ceremonias del día de los veteranos de guerra, que se celebran cada año el 11 de noviembre. No se les otorgó tampoco ninguno de los beneficios que reciben los veteranos de guerra. Pese al olvido que se ha tratado de imponer desde el poder, se les han levantado dos monumentos en Canadá, uno está en Victoria (British Columbia) y el otro en la capital, Ottawa. Se incluyen allí los nombres de los 1.546 voluntarios brigadistas y entre ellos figura el Doctor Norman Bethune, uno de los pocos brigadistas que ha recibido algún reconocimiento por crear una unidad médica móvil en los campos de batalla. Es el mismo Bethune revolucionario que fue un héroe durante la Revolución China, miembro del ejército de Mao, y murió en la región de Tang en 1939.

España parece hoy distante de la Guerra Civil y de Franco -su nombre prohibido en referencias públicas desde el 2007, sus estatuas retiradas o en plan de ello, el generalísimo retirado de las calles, sus memoriales y sus símbolos prohibidos o en retirada-. Está claro que esto se debe no sólo por sus numerosísimas violaciones a los derechos humanos sino también por su fascismo, sus visibles vínculos con Hitler y Mussolini.

Lejanos están también, sin embargo, los otros, los que motivados por principios e ideales de solidaridad, y en condiciones bastante precarias, lucharon contra Franco y el fascismo. Aquellos que cruzaron el océano para hacerlo y alistaron su corazón para morir en el conflicto, en el que efectivamente una mitad de ellos perdería la vida. Hoy Canadá y España pertenecen al “club de los países desarrollados,” club al que muchos aspiran en el mundo. Se llaman a sí mismos democráticos aunque cumplen compromisos imperialistas sin protestar, invadiendo pueblos pobres y gentes que luchan con lo que tienen puesto. Pero se jactan de alguna forma luego de hacerlo diciendo estar promoviendo la democracia y la paz en el mundo.

Ha muerto la España republicana de los años 30, ni ella ni la Europa occidental de hoy son las de entonces. Aunque su futuro sea hoy incierto, cuentan sus ciudadanos con beneficios provistos por el estado de bienestar social. Son beneficios que tienen pero que sus gobiernos no permiten tengan sus parientes europeos pobres en el Este. Allí en el Este el fascismo crece, se trata de un fascismo que la Europa moderna tampoco condena, ni aún cuando comienza a implementar con energía su propia inquisición.

Es que hasta hoy el totalitarismo no ha sido cuestionado en realidad más que desde la izquierda verdadera. Por lo demás se ha construido sobre el totalitarismo como si nada, y vive debajo de toda esa estructura, está tangible, lo trasmiten los medios de comunicación cuando veneran el éxito económico y el consumismo y cuando culpan del crimen y la crisis a inmigrantes y minorías visibles.

Entonces me viene a la memoria un adolescente asturiano que a principios del siglo 20 abandonó su tierra y cruzó el mar para llegar al sur de América. Mi abuelo inmigrante que, sin hacer fortuna, vivió una vida tranquila y sin persecución ni culpa, nadie lo cuestionó por emigrar en busca de una vida mejor. Son pocos hoy los que en España defienden los derechos de los inmigrantes y solidarizan con los pueblos del tercer mundo, no me cabe duda que quienes lo hacen son la mejor gente.

Durante el largo y oscuro reinado de Franco, la represión y la manipulación ideológica se encargaron de controlarlo todo. Miles fueron asesinados inmediatamente -otros luego en las tres décadas y más de fascismo-. Entre los muertos uno asesinado en 1940, presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluis Companys, capturado luego de la caída de la República por la Gestapo en Francia y devuelto a Franco que lo ejecutó sumariamente, dijo: “Matan aquí a un hombre honorable. Por Cataluña”.
No se equivocaba. Recorriendo pintorescos caminos en Sant Gregori, con su calle en honor a Companys, o en Besalú, un castillo medieval donde se enfrentó la República con el Fascismo en Cataluña, aprecio en silencio el esfuerzo de esos internacionalistas que lucharon y murieron con honor. De todas partes llegaron, se convocaron en España a defender la República y el honor en nombre de todos. Lucharon ayer y luchan hoy contra quienes con falsos símbolos defienden las más oscuras tradiciones del totalitarismo y la opresión.

Mario R. Fernández, en Rebelión

(más info aquí y aquí)

viernes, 9 de octubre de 2009

¿Piratas?

Los "piratas" somalíes son pescadores en lucha contra el saqueo occidental de la pesca de arrastre y la descarga de basura tóxica

Najad Abdullahi/Johann Hari /Mohamed Abshir Waldo
Al Jazeera English/Huffington Post/WardheerNews



La comunidad internacional condenó con fuerza y declaró la guerra a los piratas-pescadores somalíes, mientras protege discretamente las operaciones de sus flotas dedicadas a la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (IUU, por su sigla en inglés) procedentes de todo el mundo, que pescan furtivamente y, además, descargan basura tóxica en aguas somalíes desde que cayó el gobierno de ese país hace 18 años. Cuando colapsó el gobierno de Somalia, en 1991, los intereses extranjeros aprovecharon la oportunidad para comenzar a saquear las fuentes alimentarias del mar del país y a utilizar las aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica.

Según el Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF, su sigla en inglés), en 2005 más de 800 barcos pesqueros IUU operaban al mismo tiempo en aguas de Somalia, aprovechándose de la incapacidad del país de vigilar y controlar sus propias aguas y zonas de pesca. Los barcos IUUs arrasan anualmente con un estimado de 450 millones de dólares en mariscos y peces del mar somalí. Al obrar así, roban una fuente inestimable de proteína a una de las naciones más pobres del mundo y arruinan el sustento legítimo de vida de los pescadores.

Los reclamos contra la descarga de basura tóxica, así como la pesca ilegal, han existido desde principios de los años 90, pero las pruebas físicas emergieron cuando el tsunami de 2004 azotó el país. El Programa del Ambiente de Naciones Unidas (UNEP, por su sigla en inglés) reportó que el tsunami reventó la herrumbre de los contenedores de basura tóxica que se vararon a orillas de Puntland, en el norte de Somalia.

Nick Nuttall, portavoz del UNEP, dijo a la cadena árabe Al-Yazira que cuando los envases fueron rotos y abiertos por la fuerza de las olas, los contenedores expusieron a la luz una “actividad espantosa” que se había estado llevando a cabo por más de una década. “Somalia está siendo utilizada como vertedero para desechos peligrosos desde comienzos de los años 90, y continuó con la guerra civil desatada en ese país”, dijo. “La basura es de muy diversas clases. Hay desechos radioactivos de uranio, la basura principal, y metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospital, basuras de sustancias químicas y lo que se desee nombrar”.

Nuttall también dijo que desde que los contenedores llegaron a las playas, centenares de residentes han caído enfermos, afectados por hemorragias abdominales y de boca, infecciones en la piel y otras dolencias. “Lo más alarmante aquí es que se está descargando basura nuclear. La basura radiactiva de uranio está matando potencialmente a los somalíes y está destruyendo totalmente el océano”, dijo.

Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de la ONU para Somalia, dijo que en la práctica el petróleo contribuyó a la guerra civil de 18 años en Somalia, pues las compañías pagan para descargar su basura a los ministros del gobierno y/o a los líderes de la milicia. “No hay control gubernamental… y sí hay pocas personas con alta base moral…, están pagándole a gente encumbrada, pero a causa de la fragilidad del “gobierno federal transitorio”, algunas de estas corporaciones ahora ni siquiera consultan a las autoridades: simplemente descargan su basura y se van”.

En 1992 los países miembros de la Unión Europea y otras 168 naciones firmaron la Convención de Basilea, sobre el control de movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su almacenamiento. El convenio prohíbe el comercio de basura entre los países signatarios, así como también a los países que no hayan firmado el acuerdo, a menos que haya sido negociado un acuerdo bilateral. También prohíbe el envío de desechos peligrosos a zonas de guerra.

Asombrosamente, la ONU ha desatendido sus propios principios y ha ignorado súplicas somalíes e internacionales para detener la devastación continua de los recursos marinos somalíes y la descarga de basura tóxica. Las violaciones también han sido largamente ignoradas por las autoridades marítimas de la región. Éste es el contexto en el que aparecieron los hombres que estamos llamando “piratas”.

Hay acuerdo en que al principio los pescadores somalíes ordinarios fueron quienes usaron lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos descargadores y rastreadores, o por lo menos aplicarles un “impuesto”. Se llamaron a sí mismos “Guardacostas Voluntarios de Somalia”.

Uno de los líderes de los piratas, Sugule Ali, explicó que su motivo fue “poner alto a la pesca ilegal y a las descargas en nuestras aguas… No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos que los bandidos del mar [son] quienes pescan ilegalmente y descargan basura, y portamos armas pero en nuestros mares”.

El periodista británico Johann Hari observó en el Huffington Post que, mientras nada de esto justifica la toma de rehenes, los “piratas” tienen, de manera aplastante, el apoyo de la población local que les da la razón. El sitio web independiente WardherNews (1), de Somalia, condujo la mejor investigación que tenemos sobre qué está pensando el somalí ordinario. Encontró que el 70% “apoya fuertemente la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”.

En vez de tomar medidas para proteger a la población y las aguas de Somalia contra las transgresiones internacionales, la respuesta de la ONU a esta situación ha sido aprobar resoluciones agresivas que dan derecho y animan a los transgresores a emprender la guerra contra los piratas somalíes.

Un coro de países que demanda endurecer la acción internacional condujo a una precipitación naval multinacional y unilateral por invadir y tomar el control de las aguas somalíes. El Consejo de Seguridad de la ONU (algunos de cuyos miembros pueden tener muchos motivos ocultos para proteger indirectamente a sus flotas pesqueras ilegales en aguas somalíes) aprobó las resoluciones 1816, en junio de 2008, y 1838, en octubre de 2008, que “invitan a los estados interesados en la seguridad de las actividades marítimas a participar activamente en la lucha contra la piratería en alta mar fuera de las costas de Somalia, particularmente desplegando buques de guerra y aviones militares…”

La OTAN y la Unión Europea han publicado órdenes al mismo efecto. Rusia, Japón, India, Malasia, Egipto y Yemen se han unido a la batalla, junto con un número cada vez mayor de países.

Durante años, las tentativas realizadas para controlar la piratería en los mares del mundo a través de resoluciones de la ONU no pudieron aprobarse, en gran parte porque las naciones miembro sentían que tales acuerdos afectarían a su soberanía y seguridad. Los países son poco proclives a ceder el control y patrullaje de sus propias aguas. Las resoluciones 1816 y 1838 de la ONU, a las que se opusieron algunas naciones de África Occidental, del Caribe y Sur América, por consiguiente fueron acordadas para aplicarse solamente a Somalia, un país que no tiene ninguna representación en las Naciones Unidas con fuerza como para exigir enmiendas destinadas a proteger su soberanía. Igualmente, fueron ignoradas las objeciones de la sociedad civil somalí al proyecto de resolución, que no hizo ninguna mención a la pesca ilegal ni a los peligros de la descarga de basura.

Hari preguntó: “¿Esperamos que los somalíes hambrientos permanezcan pasivamente en sus playas, remando entre nuestra basura nuclear, y nos observen cómo les arrebatamos sus peces para comérnoslos en restaurantes de Londres, París y Roma? No hemos actuado contra esos crímenes. Pero cuando algunos pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito por el corredor marítimo del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar sobre esta “maldad”. Si realmente queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos extirpar la raíz que la causa -nuestros crímenes-, antes de enviar a las cañoneras a despejar la ruta de criminales somalíes”.

Actualización de Mohamed Abshir Waldo (de “WardheerNews”)

Las crisis de piratería múltiple en Somalia no ha disminuido desde mi artículo anterior, “Las dos piraterías en Somalia: ¿Por qué una palabra ignora a la otra?”, publicado en diciembre de 2008. Continúa con nuevos bríos toda la piratería ilegal de pesca, la descarga de basura y el tráfico marítimo ilegal. Los pescadores somalíes, convertidos en piratas como reacción a la pesca furtiva masiva extranjera armada, han intensificado su guerra contra toda clase de naves en el golfo de Adén y el Océano Índico.

En una respuesta internacional, los gobiernos extranjeros, las organizaciones internacionales y los grandes medios de información se han unido en demonizar a Somalia y en describir a sus pescadores como hombres malvados que sorprenden a las naves y aterrorizan a los marineros (aunque no se ha dañado a ninguno). Esta presentación es torcida. Los grandes medios dijeron relativamente poco sobre las otras piraterías, la de la pesca ilegal y la descarga de basura.

Las marinas de guerra aliadas del mundo –con una flota superior a 40 buques de guerra, de ellos 10 asiáticos, árabes y de países africanos, así como de muchas naciones miembros de la OTAN y de la Unión Europea– intensificaron su cacería de pescadores-piratas somalíes, sin importar si realmente practican la piratería o a la pesca normal en las aguas somalíes.

Las diversas reuniones del Grupo Internacional de Contacto para Somalia (ICGS, por su sigla en inglés) en Nueva York, Londres, El Cairo y Roma continúan intensificando la demonización de los pescadores somalíes e impulsan otras acciones punitivas, sin una sola mención a las violaciones de la pesca ilegal y la descarga tóxica de buques con bandera de aquellos mismos países que se sientan en los foros del ICGS y de la ONU para juzgar a la piratería.

En la reunión anti-piratería del ICGS en El Cairo, el 30 de mayo de 2009, Egipto e Italia fueron los países que más insistieron en pedir un castigo severo a los piratas-pescadores somalíes. Mientras estos países ICGS se reunían hoy en Roma (10 de junio de 2009), la comunidad local de la ciudad costera somalí de Las Khorey retuvo a una gabarra italiana y a dos barcos rastreadores egipcios abarrotados de peces capturados ilegalmente en aguas somalíes, que a la vez remolcaban dos enormes tanques sospechosos de contener basura tóxica o nuclear. La comunidad de Las Khorey invitó a los expertos internacionales a que vinieran a investigar estos casos, pero hasta ahora no hubo respuesta a la invitación.

Debe señalarse que la IUU (sigla en inglés de Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada) y la descarga de desechos están ocurriendo también en otros países africanos. Costa de Marfil es otra víctima importante de la descarga tóxica internacional.

Se dice que los actos de piratería realmente son actos de desesperación y, como en el caso de Somalia, un hombre transformado en pirata a la vez es guardacostas.

Notas:

1) http://wardheernews.com/Editorial/editorial_54.html

*) Fuentes:
Al Jazeera English, 11 de octubre de 2008, “Toxic waste behind Somali piracy”, por Najad Abdullahi; Huffington Post, 4, de enero de 2009, “You are being lied to about pirates”, por Johann Hari; y WardheerNews, 8 de enero de 2009, “The Two Piracies in Somalia: Why the World Ignores the Other”, por Mohamed Abshir Waldo.

Estudiante investigador: Christine Wilson
Evaluador académico: Andre Bailey, EOP Advisor
Sonoma State University

Traducción de Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
Fuente original: http://www.argenpress.info/2009/10/proyecto-censurado-los-piratas-somalies.html

(visto en Rebelión)

lunes, 5 de octubre de 2009

Amor

"En medio de la amplia colección de medios que Occidente ha puesto en marcha contra toda comunidad, hay uno que ocupa desde alrededor del siglo XII un lugar a la vez predominante e insospechable: quiero hablar del concepto de amor. Hay que reconocerle, a través de la falsa alternativa que ha terminado por imponer en todas partes ("¿me amas o no me amas?"), un tipo de eficacia bastante peligroso en lo que se refiere a enmascarar, contener, pulverizar toda la gama altamente diferenciada de afectos, todos los grados, sobrecogedores por otra parte, de las intensidades que pueden producirse en el contacto de los cuerpos. Con esto, ha servido para reducir la extrema posibilidad de elaboración de los juegos entre formas-de-vida. Seguramente, la miseria ética presente, que funciona como una especie de permanente chantaje a la pareja, le debe mucho.

Como prueba de lo anterior, bastará con acordarse de cómo, a lo largo del proceso de 'civilización', la criminalización de todas las pasiones ha sido pareja con la santificación del amor como sola y única pasión, como la pasión por excelencia.

Naturalmente, esto vale para la propia noción de amor, y no para lo que, contra sus propios designios, ésta ha permitido a pesar de todo. No hablo solamente de algunas perversiones memorables, sino también del pequeño proyectil "te quiero", que es siempre un acontecimiento."

'Introducción a la guerra civil', Tiqqun, 2008

lunes, 14 de septiembre de 2009

Storia disinvolta de las guerras de Indochina (I)


Prólogo
Aquel que permanece despierto cuando todos duermen

¿Cuántos nombres ha tenido? ¿Y cuántas vidas?

Nace Nguyen Sinh Cung, en la provincia de Nghe Tinh, Vietnam central, Indochina francesa. Es el año 1890.
La suya es una tierra árida, pobre y superpoblada, en poder de tempestades y tifones. Sobre sus habitantes circula un pequeño chiste, ‘el pez de madera’: cuando un hombre de Nghe Tinh viaja en busca de trabajo, lleva consigo un falso pez. En las posadas apenas puede permitirse un cuenco de arroz y una escudilla de salsa nuoc-mam, y para no parecer demasiado pobre mete el pez en el condimento. Además, impregna la madera en la salmuera, y durante el camino la puede ir chupando para engañar al hambre.
El padre de Cung, Nguyen Sinh Huy, es un extraño tipo de desgreñado indochino: tiene innumerables trabajos, desde guardián de búfalos a mozo de fábrica, hasta que no aprueba una oposición y se convierte en maestro de escuela. En 1905 pasa a ser secretario del ministerio de ceremonias, en el palacio imperial de Hué. Más tarde es ascendido a subprefecto de Binh Khe, pero odia ambos cargos. Es frecuente oírlo imprecar contra los mandarines. Evidencia un desprecio tal por la clase de los notables que los franceses deciden destituirlo.
Pasará el resto de su vida vagabundeando por la Indochina, volverá a hacer alguna suplencia, y también improvisará como médico y escribano público. Un hombre libre y respetado. En la edad tardía los amigos más jóvenes le llamarán ‘Tío’. Morirá en 1930, en una pagoda de la Conchinchina occidental.
Hay cosas que pasan de padre a hijo como por un trasvase mágico. El hombre de los mil nombres hereda el carisma, la propensión a la vida errante, el odio por los colonialistas y colaboracionistas y, no por último, un apodo.

Al cumplir 10 años, Huy rebautiza a su propio hijo Nguyen Tat Thanh. Es una costumbre común, en Vietnam.
Thanh realiza sus estudios en un clima de rencor y tensión: son los años de las corveas obligatorias, los hombres son enrolados a la fuerza en sus poblados para trabajar en la carretera Hué-Vinh. Muchos desertan, sus familias también se esconden. Son además años de revueltas nacionalistas reprimidas en sangre.
A los 21 años Thanh está en Saigón, donde se embarca como calderero y cocinero en una nave de carga francesa, la Latouche Tréville. Dice llamarse Van Ba. En los dos años de servicio hace escala en Orán, Dakar, Diego Suárez, Port Said, Alejandría... En todas estas ciudades los colonialistas se comportan como en Indochina. Por primera vez, Ba percibe los límites del nacionalismo y la “dimensión global” (que diríamos hoy) del problema.
En 1913 hace escala en San Francisco, luego en Boston. En Brooklyn se queda casi un año. Constata que a los inmigrantes chinos de Harlem, con los que discute en cantonés, se les garantizan los mismos derechos que a los otros ciudadanos americanos. Hasta su muerte tendrá un sentimiento ambivalente sobre Estados Unidos, país de gran tradición democrática y sin embargo potencia militarista e imperalista.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial está en El Havre, donde abandona para siempre la vida marítima. Pierde un poco de tiempo holgazaneando y haciendo de jardinero, después atraviesa el Canal y se establece en Londres.
En la neblinosa metrópoli donde Marx fue exiliado, Thanh frecuenta a los socialistas y a los nacionalistas irlandeses. Se adhiere al Lao Dong Hoy Ngai (‘trabajadores de ultramar’), una organización clandestina de radicales asiáticos. Trabaja como quitanieves, después como lavaplatos, finalmente como ayudante de cocina en el hotel Carlton. El chef, el gran Georges Auguste Escoffier, le asciende al rango de pastelero.
Rápidamente se da cuenta de que si se queda en Londres no puede hacer nada por su propio país. Debe meterse en el vientre de la bestia, donde viven más de cien mil inmigrantes vietnamitas.
En 1917, pocos días antes de la Revolución de Octubre, el hijo del ex guardián de búfalos llega a París con el nombre de Nguyen Ai Quoc (Nguyen el patriota).
Su vida va a cambiar para siempre. A duras penas se las arregla como retocador de fotografías, pero qué importa. Está en el París de los dadaístas, capital cultural de occidente, donde va descubriendo las tradiciones humanistas, socialistas y revolucionarias del pueblo que creía su enemigo.
¡Así que los franceses no son todos jefecillos y gendarmes! Lee los libros de Hugo y Zola, frecuenta a los socialistas y radicales, se hace amigo del futuro premier León Blum.

En 1920 nace el Partido Comunista Francés: Quoc se adhiere. Ha intuido que desde la Unión Soviética va partiendo una onda sísmica, aquella que en poco más de cuarenta años arrollará los imperios coloniales.
En L’Humanité del 28 de diciembre de 1920 aparece la fotografía de un oriental imberbe y despeinado, constreñido en un traje oscuro, agarrotado por el nudo de la corbata sobre un cuello demasiado almidonado. Es una escena del congreso de Tours, donde se ha consumado la escisión entre socialistas y comunistas.
Quoc es el único en pie. A su alrededor todos, absolutamente todos, tienen barba y bigote. Como para escarnecer al hombre de los mil nombres, ¡el periódico le llama Nguyen Ai Quai! El resumen taquigráfico del congreso le señala simplemente como “el delegado de Indochina”.

En los seis años que pasa en París, Quoc se convierte en un formidable libelista y propagandista. Escribe para L’Humanité (periódico del PCF) y con otros comunistas de origen asiático y africano publica el mensual Le Paria- Tribune du proletariat colonial.
Sus aforismos y paradojas fulminan a los lectores: “La figura de la justicia ha tenido un viaje tan difícil desde Francia hasta Indochina que lo ha perdido todo menos la espada”.
Obviamente, Le Paria atraerá la atención de la policía, más precisamente del inspector Louis Arnoux, del recién constituido servicio de vigilancia de los inmigrantes indochinos. Cuando los dos se encuentran en un pequeño café junto a la Ópera, Nguyen Ai Quoc es ya una figura casi mitológica, huidiza: su nombre está en los labios de todos los inmigrantes de las colonias. Arnoux, que profesa una profunda admiración por aquel treintañero delgado de modales gentiles, pide al ministro de las colonias Albert Sarraut que le conceda una audiencia. Sarraut se niega y dice estar convencido de que Nguyen Ai Quoc no existe.

“En los años 1926-1927, las hazañas de Nguyen Ai Quoc, que pasaban de boca a oreja, constituían para nuestra ávida juventud los más bellos sujetos de exaltación [...] Algunos amigos hablaban con un entusiasmo sin límites de nuestro héroe que imprimía en París el periodico Le Paria y vivía una vida diseminada de trampas en cualquier otro país extranjero”.
Esto escribirá el general Vo Nguyen Giap, comandante en jefe de las fuerzas revolucionarias vietnamitas. En los años a los que se refiere, su héroe se encontraba entre China y la Unión Soviética. Llega a Moscú a finales de 1923. Son las últimas semanas de vida de Lenin. Aquí se encuentra con Stalin, Trotsky, Bujarin, Radek, Zinoviev, Dimitrov, Thälmann... A todos reprochará su escasa sensibilidad para los problemas de las colonias, particularmente en el sudeste asiático. Se hace llamar Linh, el enésimo pseudonimo.
Linh tiene su momento de gloria participando en el quinto congreso de la Internacional Comunista (junio-julio 1924). Quizá sea la última ocasión en la que el Komintern tiene plena libertad de opinión. El estalinismo está a la vuelta de la esquina, pero los delegados no pueden saberlo y discuten del futuro con pasión.
En sus dos intervenciones, Linh es muy polémico con su propio partido, el PCF, que “no hace absolutamente nada en el campo colonial” y cuyo órgano oficial presta más atención a los asuntos deportivos que a las condiciones de los campesinos en las colonias. Tras algunas estocadas sarcásticas, cifras en mano, lanza acusaciones contra las expropiaciones a los campesinos y la complicidad de los misioneros católicos con los imperialistas. Concluye dando por “inminente” el levantamiento de las masas rurales en las colonias, a las que “sólo faltan la organización y los dirigentes”. Es labor de la Internacional Comunista proveer la una y los otros.
Un discurso de una impresionante previsión: falta todavía un cuarto de siglo para la victoria de Mao Zedong en China, y quedan muy lejanos los discursos sobre la “campaña del mundo” que debe “cercar las ciudades”. Quizá gracias precisamente a esta intervención, a finales de año es enviado a China como intérprete y secretario personal de Mikhail Borodin, consejero soviético del líder nacionalista Chiang Kai Shek, cuyo Guomindang (Partido Nacional) es todavía aliado de los comunistas en la guerra contra los señores feudales.

En enero de 1925 Linh llega a Cantón con el nuevo nombre de Ly Thui. Hace además de corresposal para una agencia de prensa soviética. Sus despachos están firmados Lou Rosta. En Cantón viven muchos exiliados políticos vietnamitas, algunos muy jóvenes y fascinados por los métodos terroristas. Pocos meses antes de la llegada de Ly Thui, un joven revolucionario ha atentado contra la vida del gobernador general de Indochina, en visita diplomática a Cantón, arrojando una bomba contra su vehículo. El hombre de los mil nombres contacta con estos conspiradores, toma sus cursos de marxismo y comienza a publicar el periódico Thanh Nien (Juventud Revolucionaria).
Acaso sea el primer, verdadero paso para la fundación del Partido Comunista de Indochina.
Pero la traición lo alcanza: es la primavera de 1927 cuando Chiang Kai Shek rompe la alianza con los comunistas y sofoca en sangre la huelga general de Shangai.
Ly Thui se precipita a Moscú, pero el Komintern no tiene encargos importantes que confiarle. Pasa un año dando vueltas por Europa, le avistan en Berlín, en Suiza, hasta en Italia. Vuelve también a París con el nombre de Duong.

A finales de 1928, el hombre de los mil nombres se encuentra en Bangkok. Tiene la cabeza rapada y viste la túnica amarilla de los monjes. Hace proselitismo entre los bonzos con una síntesis de budismo y nacionalismo panasiático. En los templos difunde una visión del mundo dialéctica, una totalidad armoniosa que rechaza un solo cuerpo extraño: el poder colonialista. Quizá se remonte a este impulso el efecto palanca de la oposición budista a los gobiernos títeres del área, que tendrá su momento simbólico álgido en 1963 con los rezos de los monjes en Saigón.
Algunos meses más tarde, en la provincia nororiental de Siam, se oye hablar de un cierto “padre Chin”, un comunista vietnamita que se hace pasar por monje proveniente de China. El padre Chin contacta con la comunidad de expatriados vietnamitas y retoma los hilos de la conspiración.

A partir de 1929 Vietnam es sacudido por huelgas obreras, insurrecciones, represión. La aviación francesa llega a bombardear pueblos enteros. El hombre de los mil nombres comprende que es el momento de fundar un partido comunista unitario, reconciliando los diversos grupos marxistas clandestinos. El Partido Comunista de Indochina se funda en las gradas de un estadio de fútbol en Homg Kong, durante un partido. Es febrero de 1930. El hombre de los mil nombres se queda en la colonia británica con el nombre de Tong Van So.
En 1932 la policía de Hong Kong arresta al “conocido agitador Nguyen Ai Quoc”. Han sido los servicios secretos franceses quienes indicaron su presencia en la ciudad, en la persona de Louis Arnoux, el hombre que desde hace años le sigue la pista y un día tuvo que oír que había hablado con un fantasma.
Un abogado local logra la libertad bajo fianza. Quoc huye a China y hace difundir la noticia de su propia muerte por tuberculosis. El anuncio lo realiza la prensa soviética y es repetido por los periódicos franceses. Las autoridades francesas cierran el caso por deceso del vigilado. En Moscú los estudiantes indochinos realizan una vigilia fúnebre.

Por buena parte de los años 30 el hombre al que dan por muerto vaga entre la URSS y China, usando todos los medios de locomoción imaginables. Se dice que tiene relaciones con mujeres rusas y chinas, pero su idea fija sigue siendo la independencia de Indochina.
Los viajes de estos años resquebrajan su salud: los pulmones perforados por la tisis, el intestino sacudido por una disentería amébica, el cuerpo tembloroso a causa de la malaria.

En 1939 la represión decapita el Partido Comunista de Indochina. Los dirigentes, entre ellos Vo Nguyen Giap y Pham Van Dong, deben refugiarse en China, donde la presión popular ha obligado a Chiang Kai Shek a una nueva alianza con los comunistas.
Escribe Giap: “Era junio, el mes de pleno verano en Kunming. [Un compañero] me invita a dar un paseo hacia el lago Thun Ho [...] Nosotros caminábamos a pasos lentos por la orilla, cuando un hombre de edad madura, vestido a la europea, con un sombrero de fieltro gris se nos acerca. [El compañero] hace las presentaciones: “El camarada Vuong”. Era él, Nguyen Ai Quoc. Comparándole con la fotografía de veinte años antes, me pareció más vivaz, más alerta, aunque siempre tan delgado. Se había dejado crecer la barba [...] Un detalle me impresionó y nunca lo he olvidado: hablaba con acento de Vietnam central. Nunca hubiera creído que pudiera conservar el acento después de una ausencia tan larga”.

En 1940 los alemanes ocupan Francia. Sus aliados japoneses hacen lo mismo en Indochina. No sólo: barren a los ingleses de Malasia y a los holandeses de Indonesia. Aniquilan a las fuerzas estadounidenses de Filipinas. Una potencia asiática arrolla a los colonialistas occidentales.
El hombre al que dan por muerto evita el error ideológico de muchos nacionalistas de la zona, y se cuida mucho de apoyar a los japoneses, que si bien son asiáticos siguen siendo fascistas: mira en cambio con atención a los aliados, que en el verano de 1941 suscriben la Carta Atlántica, con el objetivo de “restablecer los derechos soberanos y el autogobierno de los pueblos que han sido privados con la fuerza”.
Resulta obvio que Churchill y Roosevelt se refieren sólo a los pueblos blancos de Europa, pero en todo caso es un punto de apoyo.

Mientras tanto, haciéndose pasar por el periodista chino Ho Quang, el hombre al que dan por muerto regresa a Vietnam después de 30 años de ausencia. Quién sabe si piensa en aquel día de 1911, el puerto de Saigón que se aleja, el cocinero del Latouche Tréville que le pone a pelar patatas.
Se detiene en Pac Bo, en la región Nung, al abrigo de la frontera con China, donde los comunistas han decidido situar su base. Están también Giap y Pham Van Dong. Todos viven en cabañas y cuevas. El ex pastelero del Carlton elige una cueva en una montaña de roca calcárea. Justo enfrente transcurre un arroyo. Rebautiza la montaña “Karl Marx” y al arroyo “Lenin”.
Por un año llevará el vestido azul de los montañeros Nung, trabajando sin pausa en la propaganda antijaponesa y anticolonialista.
Sobre estas montañas nace la Liga para la Independencia de Vietnam, con el objetivo de reunir “patriotas de todas las edades y de todas las clases: campesinos, obreros, comerciantes y soldados”.
El nombre original es Viet Nam Doc Lap Dong Minh.
Pasará a la historia con el nombre abreviado de Vietminh.

En julio de 1942 el hombre al que dan por muerto decide volver a China, para obtener el apoyo de Chiang Kai Shek contra los invasores japoneses, y para relanzar los lazos con el Partido Comunista Chino y, a su vez, con Moscú.
Apenas cruza la frontera, le arrestan junto con a su guía. Siguen trece meses de durísimo cautiverio, con marchas forzadas de una cárcel a otra, cuarenta-cincuenta kilómetros al día con cadenas en los pies, atormentado por la sarna, en el estómago apenas un puñado de arroz. En las pausas escribe un diario en verso, en total un centenar de poemas en el mandarín clásico de la época Tang (VI-IX dC): “Los guardias me arrastraban / llevando a la espalda un cerdo. / Al cerdo se le lleva, / al hombre se le tira del bozal”.
Mientras tanto sus compañeros le creen muerto. Una muerte dentro de la otra.

Giap: “Algún mes después, recibimos un periódico enviado desde China. Sobre la portada, los caracteres de una escritura que conocíamos bien: “A mis queridos amigos. Buena salud y valor en el trabajo. Estoy bien de salud”. Seguían estos pocos versos:
“Las nubes abrazan a los montes / los montes aprietan a las nubes. / Como un espejo / que nada ofusca, / el río corre con agua limpia. / En la cumbre de los montes / viento del oeste. / Yo voy sólo / con el corazón palpitante. / Escrutando el cielo lejano / pienso en mis compañeros.”
Estábamos ebrios de felicidad, pero no por ello menos perplejos. Nos mirábamos a la cara, nos preguntábamos unos a otros: “¿Qué quiere decir? ¿Cómo es posible?” y asediábamos a preguntas al compañero Cap, que había traído la triste noticia. “Yo tampoco entiendo nada”, nos respondió. “El gobernador chino me había dicho textualmente que estaba muerto”. “Intenta recordar exactamente lo que te dijo”. Cap repitió las palabras precisas del gobernador y todo se nos volvió claro. Nuestro compañero había confundido los acentos tónicos y había cambiado las palabras “Chu leu, chu leu” (bien, bien) por “su leu, su leu” (ya muerto, ya muerto). ¡Aquellos meses de angustia y dolor habían sido provocados por aquel maldito equívoco!”.

A finales de 1943, salido de la cárcel, el hombre escapado del infierno adopta un nombre chino.
Es el último nombre de su vida. Aquel por el que lo conocerán en todo el mundo. Significa “portador de luz”.

Cuando, en 1945, un oficial del servicio de información de Cao Bang telegrafíe a París que el “portador de luz” no es otro que el tristemente famoso Nguyen Ai Quoc, un funcionario de rue Ordinot se apresurará a responder: “¿Quién es ese loco que nos envía una información así? ¡Todos saben que Nguyen Ai Quoc murió en Hong Kong entre 1931 y 1935!”.

Un espectro.

Ho Chi Minh.


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lo leído es una traducción libre de parte del libro 'Asce di guerra', firmado por Vitaliano Ravagli y Wu Ming. las imágenes también están tomadas de la página de Wu Ming. el que suscribe se propone ir colgando -a la manera de una novela por entregas- la traducción, siempre libre-limitada-acientífica, de los capítulos que se refieren a las llamadas guerras de Indochina. se aceptan consejos, críticas y todo tipo de aportaciones. salud.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Nos llega este comunicado de asociaciones varias de la provincia de Cádiz:


EN CONTRA DEL FESTIVAL AÉREO DE CÁDIZ Y DE LA INDUSTRIA MILITAR

A bombo y platillo, el Ejército del Aire, la Armada Española y el Ayuntamiento de Cádiz nos animan a asistir el 13 de Septiembre al II Festival Aéreo de Cádiz, en el que podremos ver aviones militares, helicópteros y unidades paracaidistas haciendo acrobacias en el cielo gaditano.

La información sobre este evento puede verse en la web http://www.festivalaereodecadiz.com/

Como si se algo divertido se tratase, las Fuerzas Armadas (y las entidades colaboradoras) quieren que la ciudadanía admire esas máquinas que hacen piruetas, pero que no están hechas realmente para hacer contorsiones en el aire. Digamos la verdad: esos aparatos están hechos para la guerra, para sembrar la muerte entre el enemigo. Ese Eurofighter que se exhibirá el 13 de Septiembre es un potente caza preparado tanto para el combate aéreo como para el ataque a tierra que cuesta 62,9 millones de euros. El avión de combate Harrier AV8 ha sido utilizado en la invasión y ocupación de Irak (en la Operación Tormenta del Desierto) y en la Operación Libertad Duradera de Afganistán, y cuesta unos 30 millones de euros.

Toda esta exhibición es inmoral por dos razones: La primera es por el fin auténtico al que va destinado todo este armamento, que no es otro que el de hacer la guerra, invadir países y sembrar la muerte. La otra es el elevado coste económico, innecesario y derrochador, en plena crisis económica y con un elevado déficit público.

Aunque las autoridades hablan de Educación para la Paz en las escuelas, por otro lado, el 13 de Septiembre en Cádiz pretenden fascinar a la infancia con esas máquinas de guerra, que ese día no dispararán misiles, sino que soltarán humos de colores y harán piruetas. ¿Informarán los poderosos de que esos aviones no están hechos realmente para divertir, sino para la muerte y la destrucción?. ¿Recordarán, por ejemplo, que unos de esos aviones de la OTAN mató a 90 civiles el pasado 4 de Septiembre en Kunduz (Afganistán)?. ¿Se acordarán de los niños que murieron gracias a las bombas de esos aparatos?.

Este Festival Aéreo no es algo aislado, se une a la política global de lavado de imagen del ejército, y a la apuesta de la clase política andaluza por la aeronáutica militar como forma de crear beneficios económicos. Recordemos varias noticias relacionadas:

- El consejero de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, Martín Soler, anunció hace unos días que en el 2010 se pondrá en marcha en La Rinconada (Sevilla) el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales, y que contará con una inversión de 21 millones de euros, contando con el apoyo del Ministerio de Industria. Ya en 2004, la Junta de Andalucía dio una ayuda de 61 millones de euros a EADS – CASA para sus instalaciones de San Pablo (Sevilla), resultando la mayor subvención concedida por el gobierno autonómico a una empresa.

- También Sevilla albergará un Centro de Simulación para Pilotos Militares, que entrenará a 400 profesionales de la aviación militar.

- Estas iniciativas se unen a los compromisos de la Junta con la empresa EADS – CASA, que desarrolla el avión A-400M de la Airbus Military, y componentes del Eurofighter. CASA tiene fábricas en El Puerto de Santa María, Puerto Real y Sevilla.

Como pacifistas, no nos vamos a callar ante este aumento de la militarización. Debemos cuestionar esta industria que genera beneficios económicos aquí, pero que causa la destrucción en otros lugares, además de suponer un derroche en plena época de crisis económica. No toda producción es beneficiosa; pensamos que ésta debe satisfacer las necesidades sociales, que están por encima de los intereses estratégicos de grandes empresas y de los Estados. El mito del capitalismo, ese “producir por producir” sin saber para qué sirve aquello que se produce, nos lleva a aberraciones como el fomento de la industria militar (y de sus espectáculos) como si de algo inocuo se tratase.

La ética y la conciencia deberían formar parte de los “planes de vuelo” de esos pilotos que surcan los aires con esos aviones militares. Recordemos el poema de Brecht:

“General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
Necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
Puede pensar”.

Bertolt Brech, Catón de Guerra Alemán.

jueves, 20 de agosto de 2009

Libros libres

Deleuze, Guattari, Spinoza, Marx, Virno, Foucault, Debord, Negri... y más, mucho más, cortesía de las activas gentes de Multitud y a su disposición, señora. Combata la canícula con libros libres. Cultura digitalizada contra el imperio del dinero. Ohyeah!
(aquí)

viernes, 7 de agosto de 2009

Honduras, golpes y causas

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro
El Plural


Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial. Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

jueves, 6 de agosto de 2009

Nuevas compañías

Les invitamos desde aquí a conocer y compartir con las gentes de multitud-red social de reflexión crítica contemporánea (aquí, y también abajo a la derecha). Para empezar a compartir aquí tienen el reportaje 'Antonio Negri A revolt that never ends':





un aprovechen las calores estivales para frotar sus esqueletos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Honduras

Honduras

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Con inmenso gozo (1) recibieron la noticia del golpe de Estado en Honduras, los grupos conservadores del mundo y sus propagandistas habituales (2). Aunque éstos criticaron retóricamente el golpe, avalaron y justificaron los argumentos de los golpistas, repitiendo que "el Presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución al querer organizar un referéndum para mantenerse en el poder" (3).

Tales afirmaciones son falsas. El Presidente Zelaya no vulneró un sólo artículo de la Constitución (4). Ni organizó ningún referéndum. Ni deseaba prolongar su mandato que termina el 27 de enero de 2010. Su intención era organizar una consulta, no vinculante (es decir un simple sondeo o una encuesta de opinión), preguntándoles a los ciudadanos: "¿Está usted de acuerdo que, en las elecciones generales de noviembre de 2009, se instale una cuarta urna (5) para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?". O sea, se trataba de una pregunta sobre la eventualidad de hacer otra pregunta. Ningún artículo de la Constitución de Honduras le prohibe al Presidente la posibilidad de consultar al pueblo soberano.
Es más, suponiendo que una mayoría de hondureños hubiese contestado positivamente a esa demanda, la "cuarta urna" sólo se hubiese instalado el 29 de noviembre de 2009, día de la elección presidencial, a la cual -en virtud de la Constitución vigente- Manuel Zelaya no puede de ningún modo presentarse.

Entonces, ¿por qué se dio el golpe? Porque Honduras sigue siendo la "propiedad" de una quincena de familias acaudaladas que lo controlan todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial, principales recursos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, medios de comunicación de masas y fuerzas armadas. La mayoría de sus gobiernos han sido tan corruptos y tan sumisos a los intereses de las empresas extranjeras que, para designar a Honduras, el humorista estadounidense O. Henry acuñó el término "República bananera" (6). En 1929, queriendo explicar lo fácil que era comprar a un congresista, Samuel Zamurray, alias "Banana Sam", presidente de la Cuyamel Fruit, empresa rival de la United Fruit, afirmó: "Un diputado en Honduras cuesta menos que una mula". Al final de los años 1980, el Presidente José Azcona del Hoyo admitió el sometimiento de Honduras a la estrategia de Estados Unidos confesando: "Un país tan pequeño como Honduras no puede permitirse el lujo de tener dignidad". Y un grupo de empresarios llegó a proponer que pasara a convertirse en un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, como Puerto Rico...

La relación económica con la gran potencia norteamericana es de dependencia casi absoluta; hacia allí va el 70% de sus exportaciones (plátanos, café y azúcar); y de allí llegan unos 3.000 millones de dólares que envían a sus familias 800.000 hondureños emigrados. Y el capital principal (40%) de las fábricas maquiladoras (de mano de obra barata) en zonas francas es estadounidense.

Hace 30 años, al vencer la revolución sandinista en Nicaragua, Washington decidió convertir Honduras en una suerte de portaaviones para combatir militarmente a las guerrillas revolucionarias en Guatemala y El Salvador, y apoyar a la "Contra" antisandinista. Una de las primeras medidas consistió en implantar una "democracia controlada" en Tegucigalpa. En 1980, hubo por primera vez "elecciones libres"; un año después fue elegido Roberto Suazo Córdova quien dio paso a una era siniestra de terror, "escuadrones de la muerte", "desapariciones" y eliminación de activistas de izquierdas. En tales circunstancias se promulgó la Constitución de 1982, actualmente vigente.

Una Constitución redactada por los principales grupos económicos que desean mantener para siempre a su favor uno de los repartos de riqueza más inequitativos del mundo, con el 60% de los habitantes por debajo de la línea de pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. Un país empobrecido, en el que la tasa de desempleo se sitúa en torno al 30%.

Eso es lo que ha querido transformar el Presidente Manuel Zelaya. Perteneciente a una de las grandes familias latifundistas de Honduras y miembro del Partido Liberal, el mandatario trató de reducir las desigualdades. Aumentó el salario mínimo un 50%; detuvo la privatización de empresas públicas (energía eléctrica, puertos, sistema de salud) y se pronunció a favor de una mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Y esto, aun antes de acudir a Petrocaribe en 2007 y de integrar el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) en 2008.

La poderosa oligarquía se escandalizó y trató a Zelaya de "traidor a su clase". Aunque él afirma: "Yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. (...) Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo" (7).

El itinerario intelectual de Manuel Zelaya y su "conversión" a una concepción progresista de la sociedad son ejemplares. En el ejercicio del poder, constata que "el Estado burgués lo componen las elites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces; y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto" (8). Y viene a descubrir esta idea revolucionaria: "La pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres" (9).

Es mucho más de lo que pueden soportar los "dueños" de Honduras. Con el apoyo de viejos "halcones" estadounidenses -John Negroponte, Otto Reich- traman entonces el golpe del 28 de junio que ejecutan las Fuerzas Armadas. Todas las cancillerías del mundo lo han condenado. Porque la época de los "gorilas" ya ha acabado. Y ha llegado la hora de los pueblos.


Notas:
(1) "Con inmenso gozo" se titulaba el mensaje de Pío XII, el 16 de abril de 1939, en el que se congratulaba por la victoria de Franco en la Guerra Civil.
(2) Mario Vargas Llosa, "El golpe de las burlas", El País , 12 de julio de 2009; y Álvaro Vargas Llosa, "Zelaya, el gran responsable del golpe", CNN en español , 1 de julio de 2009.
(3) El País , 1 y 5 de julio de 2009.
(4) Francisco Palacios Romeo, "Argumentos de derecho constitucional primario para una oligarquía golpista primaria", Rebelión , 3 de julio de 2009.
(5) En las elecciones generales se colocan tres urnas: la primera para designar al Presidente, la segunda a los diputados y la tercera a los alcaldes.
(6) En su novela Cabbages and Kings , 1904.
(7) El País , 28 de junio de 2009.
(8) Ibídem .
(9) Ibídem .