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domingo, 11 de julio de 2010

No se vayan todavía

Novedades fresquitas. Desde su refugio madrileño el más que amigo Lolo Ortega vuelve a la carga. Ahora se ocupará de las cosas serias. Lo pueden encontrar aquí: cosasserias.wordpress.com
Y sobre la crisis que nos ocupa, más análisis, más datos. Lean, lean:
"Diez familias históricas y cerca de una veintena de empresarios adinerados tienen bajo su mando a 19 de las 35 mayores empresas cotizadas en España. Y ello va en aumento, porque en sólo un año se han hecho con el poder de cuatro nuevas compañías.
En el Estado español una diminuta élite de 400 personas (el 0,0035% de la población) controla recursos que equivalen al 80% del PIB nacional, más de 800.000 millones de euros. No obstante, en los últimos años se han reducido los impuestos a las empresas, a las rentas más altas (disminuyendo el tipo máximo del IRPF del 56 al 43%)."
El artículo completo aquí: http://www.attac.es/todo-esto-es-un-escandalo-que-las-sociedades-estan-permitiendo-y-que-esta-fuera-de-todo-control/

Porque no nos gusta esta bandera

Porque no nos gusta esta bandera


(Banda sonora: Himno de Riego)





“Los campanarios de la catedral [de Cuzco, Perú], derribados por el terremoto de 1950, habían sido reconstruidos por cuenta del gobierno del general Franco y en prueba de gratitud se ordenó a la banda ejecutar el himno español. Sonaron los primeros acordes y se vio el bonete rojo del obispo encarnarse más aún mientras sus brazos se movían como los de una marioneta: “Paren, paren, hay un error”, decía, mientras se oía la indignada voz de un gaita: “Dos años trabajando, ¡para esto!”. La banda -no sé si bien o mal intencionada-, había iniciado la ejecución del himno republicano.” Diarios de una motocicleta, Ernesto Ché Guevara.


Tomo prestados título y algunas ideas base de un artículo aparecido en la página insurgente.org. Durante recientes viajes a tierras de más allá de los Pirineos, gentes que sin duda pretendían hacerme sentir cómodo, comprendido y acompañado insistían en diversos actos más o menos institucionales en situarme junto a banderas de España y fotografiarme junto a la enseña nacional. Ya de vuelta en la península, la proliferación de simbología patria al hilo del Mundial de Fútbol y el contacto con extranjeros que se identifican con cierto entusiasmo con el rojo y amarillo me han vuelto a producir esa sensación de extrañamiento frente a los símbolos nacionales presuntamente propios. En ambos casos me han requerido una explicación ante mi escaso entusiasmo, y en las más de las ocasiones abierto rechazo, ante esa bandera, himno, selección deportiva... A modo de lista de la compra, ahí van algunas razones:

-Aunque la bandera bicolor actual es anterior al régimen franquista, los golpistas de 1936 que instauraron el fascismo posterior del que aún padecemos los efectos la adoptaron como propia y fue instrumento predilecto de la propaganda nacionalcatólica y del más represor 'españolismo' centralista.
-El cambio de escudo no fue suficiente para lavar la imagen de un símbolo excesivamente marcado por la muerte como para aceptarlo como propio. ¿Imaginan una mutación de la esvástica como actual bandera alemana?
-Independentismos aparte, la actual bandera viene siendo utilizada desde la mal llamada Transición hasta el presente como objeto de lucha política en el bando de quienes en la península solo ven “una, grande” -el tercer adjetivo mejor nos lo ahorramos-, no necesariamente a la manera franquista pero sí con una clara óptica centralista que pretende reducir a la condición de 'folklore' cualquier manifestación de otras posibles nacionalidades/identidades.
-La visión de la España de charanga y pandereta tan explotada por el franquismo y continuada ahora en las campañas internacionales de promoción turística, siempre con el rojo y el amarillo de la bandera como protagonistas, perpetúa esa idea de España como patio de recreo de las clases medias europeas, un país de camareros sin más interés que sobrevivir de las propinas que dejan nuestros condescendientes visitantes.

Y se acabó, que dentro de poco empieza el fútbol.

(publicado en ecijaldia)

jueves, 6 de mayo de 2010

Introducción a la guerra (civil)

(Banda sonora: 'It takes a nation of millions to hold us back', Public Enemy, abril 1988)


Y sí, a la guerra civil, porque todas las guerras lo son. Incluida esta permanente que padecemos. Esta guerra de la representación y el espectáculo, como ya nos enseñó aquel punki de Debord allá por ¡1967! Esta guerra contra los afectos, contra las palabras, contra nosotros, la guerra del individuo, del electrodo, de los yogures caducados, de la imposible apropiación de la vida.




Y sí, sufrimos una guerra que nos impide -casi- nacer, que nos prescribe el camino desde la primera hostia del médico, desde los tubos de luz fluorescente de los pasillos de los hospitales, desde la burocracia gris del registro, los bancos de las escuelas y sus rejas en las ventanas, el surrealismo indecente del trabajo asalariado, la mentira hipotecada y pedigüeña de la pensión, el odio inducido a todo lo ajeno. Pero la única salvación viene de fuera, de lo otro. Y los que permanecen despiertos en medio del sueño injusto de lo establecido son la pesadilla de los durmientes. Por eso van a por nosotros.

Y sí, el título de esta columna-panfleto no es original. Tomado y reapropiado está de unos escritos que aparecieron primero en francés y hace aproximadamente un año fueron traducidos y vertidos al castellano por la imprescindible editorial Melusina. Busquen, busquen en ese gran vertedero del espectáculo que llamamos internet. Como en todos los vertederos hallarán fogonazos, destellos, llamamientos, tesoros heroicos en este tiempo en el que nos cuentan que no hay lugar para los héroes.

Y sí, es una guerra que no ha hecho más que empezar. Una guerra sin pasado ni futuro, porque aquello que ha de resultar ha de ser necesaria y radicalmente 'otro' y 'nuevo'. Las palabras, los sentimientos, los lugares y las geografías, la libertad, todo aquello que hemos de habitar está por inventar, descubrir, construir.

Y sí, somos el enemigo invisible de esta guerra. Entre la desolación circundante, entre la podredumbre de una ilusión de civilización esclava que se desvanece, nos citamos en los bancos de los parques para conspirar, nos amamos en las orillas de los ríos para destruir la inercia, encontramos usos fecundos para los viejos rituales de la dominación. Ponemos el mundo patas abajo.

Y sí, hay una guerra (civil). También contra ti.

(Pablo Terradillos para ecijaldia.com, foto AP)

lunes, 26 de abril de 2010

De viajes y esperanzas

(Banda sonora, People are strange, The Doors)


Cierto es que viajar elimina caspa y telarañas. Diluye las certezas provincianas y ayuda al ojo a enfocar eso que llamamos realidad de otra manera, normalmente más amplia, normalmente para bien. Y aunque cada vez soporto menos el viaje turístico, me siento bien en los aeropuertos y estaciones cuando en el destino aguarda algún objetivo, algún quehacer concreto. Mezclarse con los lugareños ofrece la perspectiva no ya del viajero sino del nuevo vecino, casi me atrevo a decir que del recién nacido.

Así, mientras en las Españas que padecemos el affaire Garzón y las cenizas islandesas ocultan Gürtels, espionajes, política de la descalificación y un parlamentarismo cuanto menos paupérrimo, en otras latitudes ni han oído hablar de Fraga y sus intentos de apropiación, a base de palos y disparos de las fuerzas del orden, de las calles; ni les importan los cierres 'preventivos' de medios de comunicación por el simple hecho de no comulgar con las ruedas de molino de la mayoría oficialista; ni saben ni quieren saber de esa señora condesa consorte que comparte apellido con un ilustre y nada convencional poeta y parece empeñada en desmantelar el poco Estado del Bienestar conseguido, y aún a veces zancadillea a sus propios compañeros de ¿ideología?/partido político en una suerte de malabarismo cuasi sadomasoquista que lleva a preguntarse por su equilibrio mental.

En ocasiones, y se me viene a la memoria un no tan reciente viaje a la cordillera andina, esta lejanía de la península donde habitualmente siento mis bases ayuda a recuperar fuerzas y esperanzas. Tiene uno la ocasión de compartir experiencia y acción con gentes que le enseñan nuevas realidades y nuevas formas de cambiarlas a mejor. Gentes llenas de ánimos, con ideas que se abren paso en la dificultad y que consiguen transformar el estado de las cosas. Y en otras ocasiones, como esta en que me encuentro en Rusia, las esperanzas se le caen a uno, y comparte entonces aquello que le decía Antonio Gramsci a su amada Yulca: “El mundo es un lugar grande y terrible”. Viene esto al caso porque aquí en las Rusias he encontrado un país entregado al consumismo más cutre, una sociedad absolutamente desentendida de sus pasados, presentes y futuros, totalmente despolitizada (es decir, entregada al poder) y con dos, me parece, problemas de dimensión absolutamente global y para nada doméstica: el militarismo intervencionista y el estado policial por un lado, y un problema de salud en forma de contaminación y plena ausencia de conciencia sobre sus, ya patentes, peligros. Seguro que hay gentes luchadoras y maravillosas que sí se preocupan y actúan. Yo trabajo en una universidad 'de provincias' y no las he encontrado. Y mis esperanzas se resienten.



(Pablo Terradillos, para ecijaldia)

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Adiós a la resistencia?


Desaparece la web del medio millón de euros
 
Una campaña publicitaria omnipresente llamó la atención de los gaditanos hace ahora un año. Avenidas y marquesinas lucían provocativos escritos: «Queda abolida la libertad de expresión»; «queda restablecida la pena de muerte».
La sorpresa inicial desembocó en polémica política. Esos mensajes retadores formaban parte de una iniciativa del Ministerio de Igualdad, dirigido por Bibiana Aído, a través del Instituto Nacional de Juventud (Injuve), encabezado por el también gaditano Gabriel Alconchel. El nombre de la idea era Resistencia2012.
Su objetivo, según la web que formaba, hasta ayer, el epicentro de las actividades, era «hacer visible lo que piensa y dice la juventud, darle un enfoque distinto a otras formas de expresión y proyectos en el Bicentenario». Es decir, se trataba de darle una herramienta a los jóvenes en internet para que participaran en el aniversario de la Constitución de Cádiz de 1812. El Ayuntamiento la criticó por considerar que «incitaba al vandalismo» y alentaba el grafiti. Representantes del PSOE contestaron airados: «La que llena Cádiz de pintadas es Teófila Martínez con tantas vallas».
Tras una semana de dimes y diretes bipartidistas, la iniciativa se presentó por todo lo alto. Fue el 21 de diciembre de 2008. La calle Ancha se llenó de jóvenes voluntarios que representaban a los potenciales usuarios de la nueva web. La comitiva, vestida con monos blancos, desembocó en el Oratorio de San Felipe Neri. El templo acogió un acto presidido por Aído, Alconchel y Gaspar Zarrías (aún responsable del Consorcio del Bicentenario como consejero de Gobernación) con profusa cartelería y gran dotación audiovisual.
Según declaraciones públicas de la ministra de Igualdad en ese evento, la campaña centrada en la web (creada por la empresa madrileña Artempus Factory) y la parafernalia a su alrededor contaba con un presupuesto de 450.000 euros.
Un año después...
Ha pasado un año y el resultado de la iniciativa, del desfile y de esa inversión de casi medio millón es llamativo. Ayer, la web, llamada a servir de punto de comunicación entre jóvenes para fomentar la participación política, tenía colgadas tres noticias. Dos de ellas, de diciembre de 2008, hacen referencia a la presentación en el Oratorio. La tercera, colgada el 30 de abril de 2009, detalla los premios de periodismo joven de La Pepa. Nada más.
Los comentarios de los internautas tampoco aportan actividad. A las 13 horas de ayer, sólo figuraban 95 mensajes. El más reciente fue publicado el 25 de enero. Desde entonces, nada. En cuanto a vídeos, sólo aparecía uno: el spot publicitario que anunciaba la idea y la web. Fue colgado en diciembre de 2008.
Minutos después de que el área de Comunicación del Injuve fuera preguntado por la inactividad de la página www.lapeparesiste.org -elemento fundamental de la campaña Resistencia2012- ya era imposible acceder. Había quedado cerrada. Fuentes oficiales del Injuve tampoco aclararon esta fulminante -quizás temporal- desaparición. Ni siquiera pudieron explicar por qué era visible antes de preguntar por sus contenidos y no después.
El instituto promotor de la idea se limitó a matizar que, como institución, sólo aporta 50.000 euros al presupuesto general. Su portavoz defiende que aún está vigente la idea de «difundir los valores constitucionales entre la juventud». Asegura, además, que el programa de actividades que sigue adelante incluye el premio periodístico mencionado; una carrera de atletismo, la Noche en Blanco que hoy acoge el Festival de Música Española (aunque en la programación inicial esta prevista una noche independiente) y unos talleres de nuevas tecnologías que se celebrarán en diciembre en la sede de Unicaja.
 
Pepe Landi en La Voz 
(y aquí lapeparesiste)
(más info aquí -no se pierdan la invitación del comentario)


jueves, 19 de noviembre de 2009

El batallón Mackenzie-Papineau


Este año se cumplieron 70 años de la disolución del Batallón de Internacionalistas canadienses Mackenzie-Papineau, que luchó en la defensa de la República en suelo español durante la Guerra Civil. Siete decenios de lo que fuera la relación más honorable que hayan tenido como naciones Canadá y España en su historia. Pero es una historia que se ha ocultado y se ha tratado de olvidar, incluso aunque viva en algún libro, en la memoria de veteranos y familiares y en la gente de izquierda de este país y de España.

Sobre la historia de los Internacionalistas canadienses del Batallón Mackenzie-Papineau que pelearon en la Guerra Civil española en favor de la República se han escrito cuatro libros, el último y quizás el más completo fue el de Michael Petrou, que incluye entrevistas a sobrevivientes del Batallón, además de documentos de la Internacional Comunista en Moscú y materiales de la Policía Federal canadiense.

La historia de los brigadistas canadienses comienza cuando la Unión Soviética, la única en hacerlo, ofrece su ayuda al Frente Popular de España, que había sido democráticamente elegido al gobierno en 1936. El Frente Popular estaba enfrentando un golpe de estado, agredido por fuerzas nacionales y fascistas encabezadas por el general Franco. La Unión Soviética se solidariza con el Frente Popular. Otras naciones, incluido Canadá, no le prestaron asistencia alguna a la naciente República española y su legítimo gobierno, sino que hasta prohibieron la solidaridad de los canadienses con ella. Mientras Hitler y Mussolini habían comenzado a enviar hombres y materiales de guerra a las fuerzas fascistas de Franco en España, el mundo le niega toda ayuda solidaria a la República.

Los primeros canadienses que viajaron a luchar en defensa del gobierno español legítimo se enlistaron en el Batallón Abraham Lincoln y en el Batallón George Washington y partieron desde los Estados Unidos. En cada batallón iban 44 brigadistas canadienses. En abril de 1937 el gobierno canadiense aprueba una ley que prohíbe a cualquier ciudadano canadiense participar en guerras en el extranjero, y además prohíbe la exportación de armas. La ley dejaba muy mal parados a los brigadistas solidarios que, para salir del país, tenían que inventar falsos pretextos y mentir.

Los postulantes a las Brigadas eran muchos y se reunían en Toronto, donde eran seleccionados más que nada en base a su historia personal de participación y al trabajo político hecho en la izquierda. Mas del 60 por ciento de los elegidos fueron mayores de 30 años de edad. Los brigadistas canadienses eran trabajadores, a diferencia de los británicos y de los estadounidenses que eran mayormente estudiantes e intelectuales. Eran obreros que habían experimentado ya la persecución en su país en los tiempos de la Gran Depresión y muchos de ellos conocían por experiencia propia el encierro en los campos de trabajo (Relief Camps).

Más del 75 por ciento de los brigadistas canadienses eran miembros del partido Comunista de Canadá, los demás eran socialistas del CCF , liberales del partido Liberal y algunos no tenían filiación partidista. Los brigadistas entendieron muy bien lo que significaba el conflicto en España, sabían la repercusión que podría tener en el mundo; se enfrentaban al fascismo naciente. Comenzaron su viaje desde los puertos de Montreal y Nueva York, de allí partían a Francia y cruzaban a España. Además de los brigadistas, otros grupos progresistas apoyaron desde Canadá la lucha de la República española contra el fascismo a través de los “Comités de apoyo a la Democracia española”.

Desde Francia, los brigadistas cruzaban los Pirineos a pie, muchos sin calzado adecuado. Recibían un mínimo de instrucción militar en Albacete, a 250 kilómetros de Madrid. Se integraban entonces a la XV Brigada Internacional. Su primera acción en la guerra tuvo lugar en Jarama, cerca de Madrid, entre febrero y junio de 1937. Allí perdieron nueve hombres. Luego, dos meses después, se forma el Batallón Mackenzie-Papineau, bajo el comando de Edward Cecil-Smith, periodista, escritor y sindicalista de Montreal. Es el tercer batallón de la XV Brigada Internacional. En febrero de ese mismo año la Liga de Naciones prohíbe la participación de voluntarios extranjeros en la Guerra Civil de España -había ya unos 1.200 canadienses involucrados en el conflicto armado-.

El Batallón Mackenzie-Papineau fue el de contingente más numeroso, siguiendo al de Francia, en proporción a la población de ambos países. Participaron en las batallas de Aragón, entre agosto y octubre de 1937, de Teruel en diciembre del mismo año y abril de 1938, y del Ebro, Cataluña, entre julio y septiembre de 1938. Los brigadistas canadienses lucharon con gran entusiasmo y disciplina, pese a la adversidad de que el enemigo que enfrentaban contaba con el apoyo de Alemania nazi y de la Italia fascista, aparte del apoyo tácito del resto de las naciones occidentales que nada hicieron en favor de la República española sino que al contrario trataron de evitar le llegara cualquier ayuda solidaria.

Las victorias fueron pocas; la derrota final incluye una retirada masiva a fines de 1938. El 21 de septiembre el Primer Ministro español Juan Negrín obliga a las Brigadas Internacionalistas a abandonar el país. Lo hace en parte porque ve el final inevitable y en parte porque, quizás muy inocentemente, piensa que al hacerlo Hitler y Mussolini puede retiren su apoyo al Frente Nacional de Franco. El Batallón Mackenzie-Papineau deja de existir en enero de 1939, y los brigadistas canadienses abandonan España. Seis meses después cae Madrid, consolidando el triunfo fascista y el principio de la dictadura de Franco -Caudillo de España por la gracia de Dios, que ha de durar desde 1939 hasta 1975.

Cuando Stalin firma su pacto con Hitler en agosto de 1939 en Moscú, la idea era prohibir a los comunistas luchar contra las tropas nazis, pero muchos veteranos del Batallón Mackenzie-Papineau ignoraron esta orden y se enlistaron en la resistencia francesa. La Resistencia francesa, durante la Segunda Guerra Mundial, incluyó entre los suyos al comandante del Mackenzie-Papineau, Edward Cecil-Smith.

De los 1.546 canadienses conocidos que lucharon en la Guerra Civil de España, 721 perdieron sus vidas, cifra no muy exacta. Los sobrevivientes brigadistas encontraron dificultades en volver, se las puso el gobierno canadiense que los había catalogado antes como “prematuros antifascistas”. Algunos fueron arrestados en Francia e incluso al retornar a Canadá en diferentes tiempos. La policía federal canadiense los investigó, catalogó de “politicamente sospechosos” y se les negó hasta el empleo durante mucho tiempo.

Los canadienses que murieron luchando en la guerra civil de España no fueron incluidos en el Libro de Conmemoración en la Torre de la Paz y su sacrificio no es conmemorado aún en las ceremonias del día de los veteranos de guerra, que se celebran cada año el 11 de noviembre. No se les otorgó tampoco ninguno de los beneficios que reciben los veteranos de guerra. Pese al olvido que se ha tratado de imponer desde el poder, se les han levantado dos monumentos en Canadá, uno está en Victoria (British Columbia) y el otro en la capital, Ottawa. Se incluyen allí los nombres de los 1.546 voluntarios brigadistas y entre ellos figura el Doctor Norman Bethune, uno de los pocos brigadistas que ha recibido algún reconocimiento por crear una unidad médica móvil en los campos de batalla. Es el mismo Bethune revolucionario que fue un héroe durante la Revolución China, miembro del ejército de Mao, y murió en la región de Tang en 1939.

España parece hoy distante de la Guerra Civil y de Franco -su nombre prohibido en referencias públicas desde el 2007, sus estatuas retiradas o en plan de ello, el generalísimo retirado de las calles, sus memoriales y sus símbolos prohibidos o en retirada-. Está claro que esto se debe no sólo por sus numerosísimas violaciones a los derechos humanos sino también por su fascismo, sus visibles vínculos con Hitler y Mussolini.

Lejanos están también, sin embargo, los otros, los que motivados por principios e ideales de solidaridad, y en condiciones bastante precarias, lucharon contra Franco y el fascismo. Aquellos que cruzaron el océano para hacerlo y alistaron su corazón para morir en el conflicto, en el que efectivamente una mitad de ellos perdería la vida. Hoy Canadá y España pertenecen al “club de los países desarrollados,” club al que muchos aspiran en el mundo. Se llaman a sí mismos democráticos aunque cumplen compromisos imperialistas sin protestar, invadiendo pueblos pobres y gentes que luchan con lo que tienen puesto. Pero se jactan de alguna forma luego de hacerlo diciendo estar promoviendo la democracia y la paz en el mundo.

Ha muerto la España republicana de los años 30, ni ella ni la Europa occidental de hoy son las de entonces. Aunque su futuro sea hoy incierto, cuentan sus ciudadanos con beneficios provistos por el estado de bienestar social. Son beneficios que tienen pero que sus gobiernos no permiten tengan sus parientes europeos pobres en el Este. Allí en el Este el fascismo crece, se trata de un fascismo que la Europa moderna tampoco condena, ni aún cuando comienza a implementar con energía su propia inquisición.

Es que hasta hoy el totalitarismo no ha sido cuestionado en realidad más que desde la izquierda verdadera. Por lo demás se ha construido sobre el totalitarismo como si nada, y vive debajo de toda esa estructura, está tangible, lo trasmiten los medios de comunicación cuando veneran el éxito económico y el consumismo y cuando culpan del crimen y la crisis a inmigrantes y minorías visibles.

Entonces me viene a la memoria un adolescente asturiano que a principios del siglo 20 abandonó su tierra y cruzó el mar para llegar al sur de América. Mi abuelo inmigrante que, sin hacer fortuna, vivió una vida tranquila y sin persecución ni culpa, nadie lo cuestionó por emigrar en busca de una vida mejor. Son pocos hoy los que en España defienden los derechos de los inmigrantes y solidarizan con los pueblos del tercer mundo, no me cabe duda que quienes lo hacen son la mejor gente.

Durante el largo y oscuro reinado de Franco, la represión y la manipulación ideológica se encargaron de controlarlo todo. Miles fueron asesinados inmediatamente -otros luego en las tres décadas y más de fascismo-. Entre los muertos uno asesinado en 1940, presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluis Companys, capturado luego de la caída de la República por la Gestapo en Francia y devuelto a Franco que lo ejecutó sumariamente, dijo: “Matan aquí a un hombre honorable. Por Cataluña”.
No se equivocaba. Recorriendo pintorescos caminos en Sant Gregori, con su calle en honor a Companys, o en Besalú, un castillo medieval donde se enfrentó la República con el Fascismo en Cataluña, aprecio en silencio el esfuerzo de esos internacionalistas que lucharon y murieron con honor. De todas partes llegaron, se convocaron en España a defender la República y el honor en nombre de todos. Lucharon ayer y luchan hoy contra quienes con falsos símbolos defienden las más oscuras tradiciones del totalitarismo y la opresión.

Mario R. Fernández, en Rebelión

(más info aquí y aquí)

miércoles, 14 de octubre de 2009

No debiera de quererte (autobiografía en dos partes y unas letras sobre 'Ágora')


No debiera de quererte (autobiografía en dos partes y unas letras sobre ‘Ágora’)

Primera parte de la autobiografía: En los últimos cuatro años he perdido un trabajo, varias novias, un montón de dinero en compras fuera de mercado y compañías nada edificantes, mucha capacidad pulmonar, algunos carnés y gran parte de lo que fue mi identidad. También he visto a Oli marcar en Chapín y un 2-6 en el Bernabéu. Y he leído, mucho, comenzado a escribir esa novela una y otra vez, cantado en Cádiz en Carnaval, me he abierto una cuenta en feisbú, he subido al Machu Picchu y recorrido las arenas del Sahara. En el mismo tiempo, Alejandro Amenábar se ha gastado, bueno él solo no, 50 millones de euros en hacer Ágora.
Si me los hubieran dado a mí, a estas alturas yo sería un fiambre a subastar para el estudio forense, y no habría quedado pasta para rodar. Así que mejor dejarlo como fue. Y no digo todo esto porque valore una cinta en función de su presupuesto, ni a un director por el tiempo que se toma entre obra y obra. Me parece fantástico que se gaste lo que haga falta, y en este caso hacía falta bastante, y que se tome su tiempo. Todo el tiempo del mundo.

Segunda parte de la autobiografía: No estoy bautizado. Milito en una asociación de ateos y en una organización política de izquierdas. Aprendí a leer manchándome las manos con la tinta de los periódicos en una casa llena de libros, donde una estantería completa estaba reservada a la investigación marxista. Iba a clase de Ética. Mis primeras cintas fueron de Barón Rojo y Kortatu, y aún hoy soy capaz de cantar Hipócritas católicos de La Polla Récords sin equivocar la letra. Tengo amigos poetas, músicos, cultos y canallas. Frecuento un centro social autogestionado. Me apasionan la historia y la filosofía, también las de las religiones, devoro ensayos, novelas, manuales y prospectos varios cual papelones de pescaíto. Tanto me apasionan que intento convertirlas en mi profesión.
Pop supuesto, como decía aquel, “I wasn’t born yesterday, you know, I’ve seen movies”. Es decir, que he ido al cine. En otros tiempos incluso de manera enfermiza. Y cuando me gusta la película, me gusta mucho. Tanto me gusta a veces, que cuando abandono la sala me olvido de que soy fumador.

Crítica: Hay un claro problema desde el arranque de la película. En los primeros dos minutos se cuenta toda la historia, así que si se aburren pueden salir tranquilamente de la sala y dirigirse al bar a fumar, beber cerveza y esperar allí a su partenaire. Y ese subrayado de las primeras escenas está presente en toda la cinta, como si fuera necesario explicar dos y tres veces lo que sucede, como si el espectador fuese, digámoslo suavesito, cortito de entendederas. El clímax pedagógico se alcanza con la inclusión de textos del tipo “Hipatia era una mujer muy buena que vivió en tiempos turbulentos...”, más propios para su impresión masiva en las marquesinas de los autobuses urbanos en el auge de la campaña de marketing que como fácil recurso para hacer avanzar la narración o explicar aquello que no se ha logrado contar con imágenes.
Intenta Amenábar decir demasiadas cosas a la vez. Y se aturulla. Ágora no se hace larga, aunque lo sea, pero tampoco llega a ningún sitio. No entra de lleno en la biografía de Hipatia, y ahí hay una historia de las buenas; no alcanza como recreación histórica, pese a que el director se recrea en su cartón-piedra de qualité como si quisiera amortizarlo y camina aburrida y remarcadamente por las transitadas vías de la normatividad del cine de género; pretende hondura filosófico-política y ni siquiera es una pataleta maniqueísta; las presuntamente necesarias concesiones romántico-intimistas se ven lastradas por unos actores faltos de fuerza y una incoherente love story que pulula por la narración cual molesta mosca veraniega; los evidentes paralelismos con la contemporaneidad, que hubieran podido dar lugar a una reflexión política radical y/o sutil evocación metafórica, quedan diluidos por la insistencia en explicitarlos y la ausencia de análisis sobre el conflicto social del que la religión es en gran parte sólo una expresión; la denuncia sobre el patriarcado no encuentra correspondencia en la frialdad de la protagonista, perdida en un guión que parece invitarla a abandonar la escena; a la sucesión de imágenes de golpes, polvo y sangre, ya vistas en cienes y cienes de películas, les falta ira, pasión y originalidad; y su anunciada espectacularidad visual se reduce a unos repetitivos planos satelitales del Delta del Nilo y otros no menos repetitivos de la bóveda celeste (ya sabemos dónde está Egipto y que Hipatia fue una gran astrónoma, ya). Todo esto aderezado con una ruidosa e incongruente banda sonora que trasluce voluntad de epatar y sólo consigue enturbiar aún más la ya deshilachada narración.
Y pese a todo lo que intenta decir, o quizá precisamente por ello, se olvida o solo toca muy tangencialmente muchas otras cosas: Egipto como cuna del saber occidental, el conflicto político ateismo-politeísmo-monoteísmo, la relación metrópoli imperial-colonia, el definitivo enterramiento de la edad antigua y el cristianismo como pretendido punto final en la legitimación de la sociedad patriarcal, la tergiversación de la ira popular por parte del poder, la importancia y necesidad del saber histórico, ...

Ni chicha ni limoná. Ni profunda revelación filosófica ni revisitación palomitera del cine histórico clásico. La película se dejará ver en una sobremesa televisiva de zapeo y siesta, pero no creemos que el público de las multisalas, una vez captados los incautos reclamados por la intensa campaña de marketing, quede satisfecho tras dos horas de fracasado, frío y aburrido pseudopéplum. Una lástima, porque la combinación de buen material narrativo y director ambicioso con talento para las propuestas personales en lo estético podía haber dado lugar a una obra original, con garra, de esas que hacen que cuando sales del cine te olvides de que eres fumador.
¿Tienes fuego?

(aquí el director habla sobre su película)

viernes, 9 de octubre de 2009

¿Piratas?

Los "piratas" somalíes son pescadores en lucha contra el saqueo occidental de la pesca de arrastre y la descarga de basura tóxica

Najad Abdullahi/Johann Hari /Mohamed Abshir Waldo
Al Jazeera English/Huffington Post/WardheerNews



La comunidad internacional condenó con fuerza y declaró la guerra a los piratas-pescadores somalíes, mientras protege discretamente las operaciones de sus flotas dedicadas a la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (IUU, por su sigla en inglés) procedentes de todo el mundo, que pescan furtivamente y, además, descargan basura tóxica en aguas somalíes desde que cayó el gobierno de ese país hace 18 años. Cuando colapsó el gobierno de Somalia, en 1991, los intereses extranjeros aprovecharon la oportunidad para comenzar a saquear las fuentes alimentarias del mar del país y a utilizar las aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica.

Según el Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF, su sigla en inglés), en 2005 más de 800 barcos pesqueros IUU operaban al mismo tiempo en aguas de Somalia, aprovechándose de la incapacidad del país de vigilar y controlar sus propias aguas y zonas de pesca. Los barcos IUUs arrasan anualmente con un estimado de 450 millones de dólares en mariscos y peces del mar somalí. Al obrar así, roban una fuente inestimable de proteína a una de las naciones más pobres del mundo y arruinan el sustento legítimo de vida de los pescadores.

Los reclamos contra la descarga de basura tóxica, así como la pesca ilegal, han existido desde principios de los años 90, pero las pruebas físicas emergieron cuando el tsunami de 2004 azotó el país. El Programa del Ambiente de Naciones Unidas (UNEP, por su sigla en inglés) reportó que el tsunami reventó la herrumbre de los contenedores de basura tóxica que se vararon a orillas de Puntland, en el norte de Somalia.

Nick Nuttall, portavoz del UNEP, dijo a la cadena árabe Al-Yazira que cuando los envases fueron rotos y abiertos por la fuerza de las olas, los contenedores expusieron a la luz una “actividad espantosa” que se había estado llevando a cabo por más de una década. “Somalia está siendo utilizada como vertedero para desechos peligrosos desde comienzos de los años 90, y continuó con la guerra civil desatada en ese país”, dijo. “La basura es de muy diversas clases. Hay desechos radioactivos de uranio, la basura principal, y metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospital, basuras de sustancias químicas y lo que se desee nombrar”.

Nuttall también dijo que desde que los contenedores llegaron a las playas, centenares de residentes han caído enfermos, afectados por hemorragias abdominales y de boca, infecciones en la piel y otras dolencias. “Lo más alarmante aquí es que se está descargando basura nuclear. La basura radiactiva de uranio está matando potencialmente a los somalíes y está destruyendo totalmente el océano”, dijo.

Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de la ONU para Somalia, dijo que en la práctica el petróleo contribuyó a la guerra civil de 18 años en Somalia, pues las compañías pagan para descargar su basura a los ministros del gobierno y/o a los líderes de la milicia. “No hay control gubernamental… y sí hay pocas personas con alta base moral…, están pagándole a gente encumbrada, pero a causa de la fragilidad del “gobierno federal transitorio”, algunas de estas corporaciones ahora ni siquiera consultan a las autoridades: simplemente descargan su basura y se van”.

En 1992 los países miembros de la Unión Europea y otras 168 naciones firmaron la Convención de Basilea, sobre el control de movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su almacenamiento. El convenio prohíbe el comercio de basura entre los países signatarios, así como también a los países que no hayan firmado el acuerdo, a menos que haya sido negociado un acuerdo bilateral. También prohíbe el envío de desechos peligrosos a zonas de guerra.

Asombrosamente, la ONU ha desatendido sus propios principios y ha ignorado súplicas somalíes e internacionales para detener la devastación continua de los recursos marinos somalíes y la descarga de basura tóxica. Las violaciones también han sido largamente ignoradas por las autoridades marítimas de la región. Éste es el contexto en el que aparecieron los hombres que estamos llamando “piratas”.

Hay acuerdo en que al principio los pescadores somalíes ordinarios fueron quienes usaron lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos descargadores y rastreadores, o por lo menos aplicarles un “impuesto”. Se llamaron a sí mismos “Guardacostas Voluntarios de Somalia”.

Uno de los líderes de los piratas, Sugule Ali, explicó que su motivo fue “poner alto a la pesca ilegal y a las descargas en nuestras aguas… No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos que los bandidos del mar [son] quienes pescan ilegalmente y descargan basura, y portamos armas pero en nuestros mares”.

El periodista británico Johann Hari observó en el Huffington Post que, mientras nada de esto justifica la toma de rehenes, los “piratas” tienen, de manera aplastante, el apoyo de la población local que les da la razón. El sitio web independiente WardherNews (1), de Somalia, condujo la mejor investigación que tenemos sobre qué está pensando el somalí ordinario. Encontró que el 70% “apoya fuertemente la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”.

En vez de tomar medidas para proteger a la población y las aguas de Somalia contra las transgresiones internacionales, la respuesta de la ONU a esta situación ha sido aprobar resoluciones agresivas que dan derecho y animan a los transgresores a emprender la guerra contra los piratas somalíes.

Un coro de países que demanda endurecer la acción internacional condujo a una precipitación naval multinacional y unilateral por invadir y tomar el control de las aguas somalíes. El Consejo de Seguridad de la ONU (algunos de cuyos miembros pueden tener muchos motivos ocultos para proteger indirectamente a sus flotas pesqueras ilegales en aguas somalíes) aprobó las resoluciones 1816, en junio de 2008, y 1838, en octubre de 2008, que “invitan a los estados interesados en la seguridad de las actividades marítimas a participar activamente en la lucha contra la piratería en alta mar fuera de las costas de Somalia, particularmente desplegando buques de guerra y aviones militares…”

La OTAN y la Unión Europea han publicado órdenes al mismo efecto. Rusia, Japón, India, Malasia, Egipto y Yemen se han unido a la batalla, junto con un número cada vez mayor de países.

Durante años, las tentativas realizadas para controlar la piratería en los mares del mundo a través de resoluciones de la ONU no pudieron aprobarse, en gran parte porque las naciones miembro sentían que tales acuerdos afectarían a su soberanía y seguridad. Los países son poco proclives a ceder el control y patrullaje de sus propias aguas. Las resoluciones 1816 y 1838 de la ONU, a las que se opusieron algunas naciones de África Occidental, del Caribe y Sur América, por consiguiente fueron acordadas para aplicarse solamente a Somalia, un país que no tiene ninguna representación en las Naciones Unidas con fuerza como para exigir enmiendas destinadas a proteger su soberanía. Igualmente, fueron ignoradas las objeciones de la sociedad civil somalí al proyecto de resolución, que no hizo ninguna mención a la pesca ilegal ni a los peligros de la descarga de basura.

Hari preguntó: “¿Esperamos que los somalíes hambrientos permanezcan pasivamente en sus playas, remando entre nuestra basura nuclear, y nos observen cómo les arrebatamos sus peces para comérnoslos en restaurantes de Londres, París y Roma? No hemos actuado contra esos crímenes. Pero cuando algunos pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito por el corredor marítimo del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar sobre esta “maldad”. Si realmente queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos extirpar la raíz que la causa -nuestros crímenes-, antes de enviar a las cañoneras a despejar la ruta de criminales somalíes”.

Actualización de Mohamed Abshir Waldo (de “WardheerNews”)

Las crisis de piratería múltiple en Somalia no ha disminuido desde mi artículo anterior, “Las dos piraterías en Somalia: ¿Por qué una palabra ignora a la otra?”, publicado en diciembre de 2008. Continúa con nuevos bríos toda la piratería ilegal de pesca, la descarga de basura y el tráfico marítimo ilegal. Los pescadores somalíes, convertidos en piratas como reacción a la pesca furtiva masiva extranjera armada, han intensificado su guerra contra toda clase de naves en el golfo de Adén y el Océano Índico.

En una respuesta internacional, los gobiernos extranjeros, las organizaciones internacionales y los grandes medios de información se han unido en demonizar a Somalia y en describir a sus pescadores como hombres malvados que sorprenden a las naves y aterrorizan a los marineros (aunque no se ha dañado a ninguno). Esta presentación es torcida. Los grandes medios dijeron relativamente poco sobre las otras piraterías, la de la pesca ilegal y la descarga de basura.

Las marinas de guerra aliadas del mundo –con una flota superior a 40 buques de guerra, de ellos 10 asiáticos, árabes y de países africanos, así como de muchas naciones miembros de la OTAN y de la Unión Europea– intensificaron su cacería de pescadores-piratas somalíes, sin importar si realmente practican la piratería o a la pesca normal en las aguas somalíes.

Las diversas reuniones del Grupo Internacional de Contacto para Somalia (ICGS, por su sigla en inglés) en Nueva York, Londres, El Cairo y Roma continúan intensificando la demonización de los pescadores somalíes e impulsan otras acciones punitivas, sin una sola mención a las violaciones de la pesca ilegal y la descarga tóxica de buques con bandera de aquellos mismos países que se sientan en los foros del ICGS y de la ONU para juzgar a la piratería.

En la reunión anti-piratería del ICGS en El Cairo, el 30 de mayo de 2009, Egipto e Italia fueron los países que más insistieron en pedir un castigo severo a los piratas-pescadores somalíes. Mientras estos países ICGS se reunían hoy en Roma (10 de junio de 2009), la comunidad local de la ciudad costera somalí de Las Khorey retuvo a una gabarra italiana y a dos barcos rastreadores egipcios abarrotados de peces capturados ilegalmente en aguas somalíes, que a la vez remolcaban dos enormes tanques sospechosos de contener basura tóxica o nuclear. La comunidad de Las Khorey invitó a los expertos internacionales a que vinieran a investigar estos casos, pero hasta ahora no hubo respuesta a la invitación.

Debe señalarse que la IUU (sigla en inglés de Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada) y la descarga de desechos están ocurriendo también en otros países africanos. Costa de Marfil es otra víctima importante de la descarga tóxica internacional.

Se dice que los actos de piratería realmente son actos de desesperación y, como en el caso de Somalia, un hombre transformado en pirata a la vez es guardacostas.

Notas:

1) http://wardheernews.com/Editorial/editorial_54.html

*) Fuentes:
Al Jazeera English, 11 de octubre de 2008, “Toxic waste behind Somali piracy”, por Najad Abdullahi; Huffington Post, 4, de enero de 2009, “You are being lied to about pirates”, por Johann Hari; y WardheerNews, 8 de enero de 2009, “The Two Piracies in Somalia: Why the World Ignores the Other”, por Mohamed Abshir Waldo.

Estudiante investigador: Christine Wilson
Evaluador académico: Andre Bailey, EOP Advisor
Sonoma State University

Traducción de Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
Fuente original: http://www.argenpress.info/2009/10/proyecto-censurado-los-piratas-somalies.html

(visto en Rebelión)

Venezuela según 'El País'

Venezuela, Venezuela, Venezuela hasta en la sopa. Quién lo diría. Un país que hasta hace poco más de diez año apenas si alcanzaba a ser conocido en España por la belleza de sus mujeres y la extensa cantidad de telenovelas que ofrecían desde allí al espectador español, a día de hoy es casi una Comunidad Autónoma más de España para la prensa. No hay día en que algún medio español de los de mayor tirada no publique alguna noticia u opinión sobre Venezuela. De hecho, si comparamos la cantidad de noticias, artículos, editoriales, etc., que la prensa española suele publicar a diario sobre la realidad política de comunidades como Andalucía, Extremadura, Asturias, Castilla la Mancha, etc., con la cantidad de noticias, artículos, editoriales, etc., que se publican sobre Venezuela, casi que acabaríamos por tener que reconocer que lo que ocurre a nivel político en Caracas es de mayor importancia para la prensa española que lo ocurre en Sevilla, Badajoz, Oviedo o Toledo. Venezuela es ya tan familiar que el día que no se publique algo sobre ella, seguro que lo echamos de menos y todo. Y sin embargo, he ahí lo curioso, nunca antes los ciudadanos del Estado Español habíamos estado más desinformados de lo que ocurre de veras en Venezuela. Nada sabemos, excepto aquello que interesadamente nos quieren contar nuestros medios para descalificar por activa y por pasiva, sea mediante noticias ciertas o directamente inventadas, al gobierno de Chávez. De todo lo demás, sea bueno o sea malo, pero sobre todo si es algo que pudiera ser interpretado por el lector de manera o más o menos positiva, ni una palabra.

Las crónicas, noticias y opiniones que se publican sobre Venezuela a diario, cada día recuerdan más a las crónicas, noticias y opiniones que se pudieran publicar de cualquier país en guerra. Venezuela está en guerra y el mundo sin haberse enterado aún, parece ser la consigna mediática que mueve los hilos en las redacciones de los principales medios de la prensa escrita española, y específicamente del diario El País. Estudiantes y opositores en huelga de hambre, presos políticos que purgan su disidencia en las cárceles, manifestaciones pacíficas de la oposición reprimidas violentamente, cierres masivos de medios de comunicación, prohibición de series de televisión, terremotos y otras catástrofes naturales, tiroteos en las calles, inseguridad ciudadana, secuestros de empresarios, secuestros de bancos, escalada armamentística en el país, desabastecimiento de alimentos, prohibiciones de refrescos inocuos, declaraciones de guerra a videos juegos violentos, penalización de las protestas ciudadanas que pasan a ser delito por ley, amenazas a gigantes farmacéuticos, críticas internacionales al rearme venezolano, denuncias de venta de armas a grupos “terroristas”, leyes mordaza, catastrófica situación económica, detenciones masivas de opositores, criminalización de las ONG, relaciones peligrosas con los países del eje del Mal, narcotráfico a gran escala, expropiaciones masivas de intereses legítimos, autoritarismo dictatorial alarmante, ataques a los derechos humanos, dramáticos llamamientos a la comunidad internacional contra el avance de la dictadura, veto a cantantes internacionales, existencia de grupos “terroristas” extranjeros en el país convertido en un narco-santuario, asesinatos de opositores, amenaza constante de crisis económica, adoctrinamiento infantil, implantación forzosa de la cultura chavista, linchamientos ilegales en las calles, desastrosa gestión gubernamental de los recursos del país, prisiones que son las más peligrosas de América Latina, dependencia petrolera, etc., esa es la realidad venezolana que nos cuenta cada día el diario El País. La de un país caótico, un país en guerra, un país que vive sometido por una cruenta dictadura que además no es capaz de proporcionar nada positivo al pueblo venezolano. Todo es ruina, miseria, catástrofes, prohibición, represión, muerte, asesinatos, encarcelamientos, sangre, hambre, pobreza, en un palabra: caos. Que, como recordaba hace unos meses Vicenç Navarro en uno de sus magníficos artículos sobre el trato mediático que la prensa española da a Venezuela, el Gobierno de Chávez haya sido uno de los pocos gobiernos que ha conseguido sobrepasar el objetivo del programa de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (de reducir la pobreza extrema a la mitad), disminuyéndola de un 25% de la población en el año 2003 a un 7,6% en 2007, que haya sido también uno de los países de América Latina que haya reducido más las desigualdades y el desempleo, que ha incrementado más el número de beneficiarios de la Seguridad Social, doblándolo, que ha reducido su deuda pública más extensamente, pasando de un 30% del PIB a un 14%, y que ha tenido un mayor crecimiento económico, con una tasa promedio del 10,4% durante los últimos 20 trimestres, habiendo aumentado su PIB de 99.000 millones de dólares en 1999 a 227.000 en 2007, nada de eso importa. Todo lo que hace Chávez es prohibir, amenazar, reprimir, expropiar bienes legítimos, comprar armas sin ton ni son, llevar al país a la bancarrota, y nada más. Tampoco en Venezuela, por supuesto, ocurre nada al margen de Chávez. Así que todo lo que ocurre en Venezuela es eso. Venezuela es un país caótico, su gobierno es un gobierno dictatorial e ineficiente, sus calles son un campo de batalla constante y todo aquello que sucede por allí es siempre algo negativo. Es, como digo, un país en situación de guerra: la “guerra venezolana”. Una guerra a la que, por supuesto, se le ha de dar una cobertura diaria, con su parte correspondiente.

En el día de hoy, martes 6 de Octubre de 2009, hemos vuelto a tener publicada nuestra ración, cómo no, de la guerra venezolana. “La violencia desangra Caracas”, publica el diario El País esta mañana. “La capital de Venezuela se ha convertido en la segunda ciudad más peligrosa del mundo, después de Ciudad Juárez y por delante de Bagdad, según un estudio de la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública”. Ya se pueden imaginar el resto de la crónica: Caracas es un paraíso para los delincuentes y asesinos, los jóvenes son asesinados a sangre fría por sus propios amigos, las madres lloran impotentes a sus hijos, las armas se compran como rosquillas en cualquier esquina de la ciudad, lo que hace el gobierno para combatir los crímenes no sirve de nada, y bla, bla, bla. Cualquier español de bien que tuviese pensado ir a Caracas en las próximas fechas, mejor que vaya cambiando de idea. Pueden incluso sopesar la posibilidad de cambiar su billetes por una rápida visita a la ciudad de Bagdad, cualquier lugar es más seguro que Caracas y su guerra. Nadie está negando aquí que lo índices de inseguridad ciudadana en la capital Venezolana no sean extremadamente elevados y preocupantes. También los eran antes de que Chávez llegase al poder y no por eso El País se dedicaba a publicarlos cada poco tiempo en sus páginas. También los son en la inmensa mayoría de ciudades importantes de América Latina y no por ello El País dedica un reportaje a la inseguridad ciudadana en cada una de ellas. También es cierto que la inseguridad ciudadana no es precisamente una de las preocupaciones principales de los cubanos o de los turistas que visitan la isla, y no por ello El País publica reportajes alabando la política cubana a este respecto. También lo es que la ciudad de Nueva Orleans, así como muchos suburbios de los EEUU, son lugares tanto o más peligrosos que la ciudad de Caracas, y tampoco se ve a El País preocupado en exceso por ello. Pero es que Venezuela es diferente, Caracas es diferente. Todo lo que pueda ocurrir allí a este respecto no es fruto de la delincuencia común, sino las consecuencias de un país en guerra, de ahí la constante atención mediática que requiere. Venezuela es un país caótico y por eso muere tanta gente en sus calles: he ahí la consigna a leer entre líneas. Resulta curioso también que, sin embargo, El País no publique prácticamente nada acerca de las continuas detenciones que la policía venezolana viene haciendo de gran cantidad de estos asesinos (muchos de ellos, además, vinculados con el paramilitarismo colombiano), pero que cuando publica algo al respecto sea para informarnos de algo así como que “un tiroteo deja diez muertos en Caracas”. Si las detenciones son pacíficas, por muy numerosas o importantes que sean respecto de la peligrosidad de los detenidos, no hay noticia que publicar. Si las detenciones son poco menos que una batalla campal, hay noticia. Venezuela es un país en guerra. Eso sí, la detención de cualquier grupo de sicarios en México es automáticamente noticia, haya habido o no violencia de por medio. Qué decir si los detenidos son miembros de las FARC en Colombia: no es noticia, es notición de portada. Pero Venezuela es diferente, en Venezuela todo lo que se publica al respecto tiene que venir manchado de sangre, de caos, de desconsuelo, de miseria, de hambre, de pobreza, de represión; o no hay noticia.

Ayer mismo, cosa curiosa, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hacía público un informe sobre el nivel de la calidad de vida en los diferentes países del mundo con datos del año 2007. Noruega encabeza la lista. Un país, por cierto, gobernado por una coalición de izquierdas reelegida recientemente. Venezuela, la caótica y bélica Venezuela, obtuvo un importante progreso en materia de calidad de vida al colocarse en el puesto 58 a escala mundial, subiendo 14 puestos respecto del puesto 72 que ocupaba en ese mismo informe para los datos del año 2006. En un solo año habría conseguido ascender 14 puestos en la lista. El diagnóstico mundial del bienestar, que la ONU evalúa desde hace veinte años, estudia diferentes variables del desarrollo humano como tendencias demográficas, economía y desigualdad, así como educación y salud. El informe fue presentado en Bangkok por la Comisión Económica y Social de Naciones Unidas para Asia-Pacífico. La noticia, el editorial o el artículo de opinión que El País tiene que publicar a diario sobre Venezuela, bien podría haber informado hoy acerca de la presentación de este informe y los logros alcanzados, según indica el mismo, por Venezuela. Pero no, El País tenía que deleitarnos con un “reportaje” sobre la violencia en Caracas. Podrían incluso haber optado por combinar ambas informaciones, pero tampoco, del informe de marras no se escribe una sola palabra en la sección dedicada a Venezuela. Claro, qué a ver como hubieran podido explicar a sus lectores que ese país caótico que es Venezuela, pueda subir año a año en un informe sobre calidad de vida y bienestar ciudadano. Y no podrán argumentar desde El País que conocían la presentación del Informe, pues ellos mismos le han dado cobertura esta mañana en sus páginas: “La calidad de vida en España se mantiene, según la ONU”. Claro, lo que interesa al lector español del informe es la situación que en él se recoge para España. Pero digo yo que ya que la prensa española viene tratando a Venezuela con esa especial dedicación, se le podría dar también un espacio para estos temas ¿no? Obviamente no. Nada que pueda inducir al lector a pensar que la “guerra venezolana” es un invento de la prensa española, puede ser publicado. Lo que me ha extrañado es que no hayan quitado la referencia a Venezuela en la noticia que han publicado sobre el informe. Seguramente en la redacción de El País alguien habrá recibido hoy un toque de atención por ello. ¡Que pase cuanto antes el día y que se pueda perder de una vez esa información de la vista del lector! Pero no se preocupen señores de El País, el lector medio de su diario no caerá si quiera en pararse a reflexionar cómo es posible que en un mismo día, y en un mismo medio, se publique una noticia que hable sobre lo muy peligrosa que es Venezuela para los venezolanos, y otra que hable sobre el aumento de la calidad de vida en dicho país, tomando para ello, entre otras variables, el aumento en la esperanza de vida como una de las medidas que han hecho posible tal aumento en la calidad de vida del venezolano medio. Siempre será más entretenido leer el parte de guerra venezolano que informes del tres al cuarto sobre asuntos de calidad de vida que no interesan ni al que escribe la noticia.

Pedro Antonio Honrubia Hurtado
Rebelión

sábado, 12 de septiembre de 2009

De cine y festivales







Mi primera (¿y única?) crítica de cine
(a M. O., con admiración e inspiración)




Siempre ha sido el caos. Con sólo pequeños interludios en los que se hace el verbo, pero el caos es el rey.

Mientras el Cádiz promete la temporada más anodina de su existencia y acabo la paquetilla, mientras me doy cuenta de que el bloody mary tiene demasiada pimienta y los mercenarios preparan sus máquinas de matar desde el aire para arruirnarnos la mañana del domingo con la escandalosa aquiescencia de los poderes locales y el regocijo de las familias que acercan a sus hijos a tocar a los asesinos trasmutados en héroes por gracia de alguna prensa local; mientras, en fin, la radio reinventa una nueva temporada balompédica, las pantallas fermentan nuevas imágenes para la sesión de esta noche. La división de la alegría espera.

Era jueves por la tarde. First thing you learn is that you always gotta wait. Y después de esperar el nota me deja tirado. Hay que esperar al viernes. La película está anunciada a las nueve, y eso no hay dealer en el mundo que lo pueda cambiar. Tampoco las prisas de P. Así que compuesto y sin nada en los bolsillos pero con novia me llego a la catedral del carnaval reconvertida para la ocasión en sala de cine. Y allí que están todos los petimetres locales dispuestos a una nueva ración de hipocresía social con tal de salir en la foto. Lo llaman gala de inauguración, y parece que a la gran mayoría de los culturetas locales (y pop supuesto a la alcaldesa que padecemos) les interesa mucho más que la película. Desfile de modelos horteras, saludos carroñeros y vanidades de halago fácil. Sobre el escenario una hora de insoportables chistes machistas aderezados con videos propios de una escuela de primaria. La malahostia no tarda en aparecer. El humor perfecto para encarar la proyección de ‘Gonzo: The life and work of Dr. Hunter S. Thompson’ (nombre que a la presentadora le resultaba enormemente difícil pronunciar). Con la sala ya vacía de (casi) todos los buscafotos –alcaldesa incluida-, y una hora y media más tarde, por fin empieza la puta película (no pongas tacos niño, que es signo de falta de creatividad).

A las gentes que se quedan en el semivacío teatro no parece gustarles. Se les hace larga. Se levantan. Hablan. El tic-tic de los abanicos. Los vericuetos de la política estadounidense de los setenta son demasiado para ellos. A mi novia y a mí nos entretiene. Ella descubre un nuevo personaje (sí, sí, no sabía quién es Thompson), y yo me complazco en el maremágnum de psicodelia, bacanales, 22 armas de fuego cargadas y el desencanto de la derrota de la subjetividad que busca la verdad frente a la tristemente inexorable victoria de la objetividad del Imperio.

El documental aguanta por el personaje. Aunque logre trenzar sabiamente los escritos del desfasado doctor Thompson y consigue convertir la palabra periodística –perdonen el término, pero en aquel entonces todavía no daba tanto asco hablar de periodismo- en imagen cinematográfica sin perder potencia metafórica, se pierde en la longitud.
Entre los peros; el tono marcadamente hagiográfico priva al espectador de la parte oscura de Thompson, su carácter cambiante y su por momentos infierno doméstico e interior. Se echan en falta más intervenciones de su primera mujer, sensatamente enamorada y sensatamente divorciada. Y falta profundizar en el alcoholismo y la personalidad abrumadoramente yonki del enorme escritor. Y faltan más cosas también.
Acierta por contrario cuando permite que el propio reportero explique su conversión en mito: “Ahora sería mejor que me muriera, ya no soy necesario”. Y acierta con la apabullante banda sonora, aunque lo difícil hubiera sido joderla, teniendo en cuenta que los periodos de mayor interés creativo de Thompson son las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo, problemático y febril. Y a momentos es divertido, ágil.

Mucha intertextualidad, una narrativa correcta y coherente, un entretenimiento formativo de aproximadamente una hora y veinte minutos, algo de incomodidad en las butacas, ganas de fumar acrecentadas por el sempiterno pitillo en los labios del doctor. Y la sensación de que al documental le faltaba una buena dosis de esa malahostia que te entra al tener que soportar una así llamada gala de inauguración a la que ni por asomo habías planeado asistir.


"No más juegos. No más bombas. No más caminar. No más diversión. No más natación. 67. Eso es 17 años pasados los 50. 17 más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre estoy gruñón. Ninguna diversión –para nadie. 67. Te estás volviendo codicioso. Actúa según tu edad. Relájate –esto no dolerá." Nota escrita por Hunter S. Thompson a su esposa el 16 de febrero de 2005, cuatro días antes de dispararse en la boca con una pistola del calibre 45.

Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson
Alex Gibney
Reino Unido, 2008. 118 min. V.O.S.E.
Guión: Alex Gibney y Hunter S. Thompson
Fotografía: Maryse Alberti
Música: David Schwartz
Producción: Graydon Carter, Alison Ellwood y Alex Gibney

viernes, 26 de diciembre de 2008

Corte de apelación ratifica prisión para Julien Coupat

"La corte de apelación de París ha decidido este viernes mantener en prisión a Julian Coupat, detenido desde el 11 de noviembre en el marco de una investigación sobre sabotajes contra los ferrocarriles franceses..."

Suena a repetido, pero ha vuelto a suceder. Otro juez ya ordenó su puesta en libertad el día 19, se acudió entonces a una figura jurídica excepcional denominada "référé-détention" (algo así como prisión preventiva, creo) para mantener a Coupat en la cárcel, decisión ratificada el martes por el presidente de la corte parisina en respuesta al recurso de la defensa. Ahora es la sala de apelación en pleno la que ha optado por el mantenimiento en prisión de Coupat.
La abogada Iréne Terrel habla de "instrumentalización de la justicia", ya que el caso se presenta ante una sala 'en vacaciones' compuesta por jueces que no conocen un sumario de gran peso político y mediático. "La libertad debe ser la regla y la detención provisional la excepción", explica.
La acusación, apoyada por el gobierno de Sarkozy (is Babylon) y especialmente por la ministra de Interior Alliot-Marie, aka MAM, presenta a Coupat como "líder carismático e ideólógo" de un grupo clandestino "anarco-autónomo". No hay prueba alguna que le vincule con los supuestos sabotajes. Eso sí, el chico (34 años) es doctor en Sociología, escribe libros políticos, vive en el campo y no tiene teléfono móvil. De los nueve detenidos el 11 de noviembre en el pequeño pueblo de Tarnac, sólo él e Yldune Levy continúan presos.

Aquí en Libération
Soutien!


(Thierry Zoccolan/AFP)

martes, 23 de diciembre de 2008

Tarnac: Julien Coupat e Yldune Levy siguen encarcelados

La cámara de instrucción de la corte de apelación de París se pronunció el martes por el mantenimiento en prisión de Julien Coupat, encarcelado desde mediados de noviembre en el marco de la investigación sobre sabotajes en las líneas de ferrocarril. La presidenta Brigitte Bliecq mantiene así la tesis de la sala de París que bloqueó la salida de la cárcel de Coupat, ordenada por otro magistrado, mediante un procedimiento de urgencia. El lunes se denegó la petición de puesta en libertad de Yldune Levy, en prisión por la misma investigación.
Coupat ya ha declarado ante el juez, a Yldune ni siquiera le han concedido eso tras casi 40 días en prisión, los cuatro primeros sin asistencia legal ni comunicaciones. Otras siete personas detenidas en la misma operación han sido puestas en libertad bajo vigilancia. Los hechos que se juzgan suponen un acto de sabotaje de entre los más de 20.000 que sufren los ferrocarriles franceses cada año. Los investigadores han admitido públicamente que no existen pruebas contra los acusados. La ministra de Interior reconoce que "su extraño modo de vida", sus bibliotecas y la asistencia a manifestaciones son elementos de la investigación.

aquí en Libération

sábado, 20 de diciembre de 2008

resistencia2012, pintadas y the last pijota




Al tiempo que el Barça prepara su partido del domingo, el equipo de investigación de hayunaguerra ve confirmadas las sospechas sobre el inminente deceso de resistencia2012. Esta misma mañana la ministra Bibiana Aído -que continúa imparable su carrera como la anti-teo del psoe-, presentaba junto al plenipotenciario Gaspar Zarrías y toda una compañía teatral-publicitaria contratada al efecto el 'Plan de Acción para la Celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812 y los Valores Democráticos entre la Juventud', 450.000 euros mediante (ou yeah?), en solemne acto en el Oratorio de San Felipe Neri, evento al que servidora estaba invitada y que lamenta profundamente haberse perdido por aprovechar una mañana de trabajo. Y allí, según reza la prensa local: "Entre las actividades presentadas, la creación de la plataforma de participación 'lapeparesiste.es', y en el primer trimestre de 2009 la I Carrera Constitucional de Cádiz a San Fernando con motivo del 19 de marzo, que se repetirá cada año. Además habrá una convocatoria al Premio Injuve de periodismo joven iberoamericano, la celebración del Campus Party ciber Pepa (previsto para el tercer trimestre de 2009) y para el cuarto trimestre de 2009 un taller llamado 'La Pepa en blanco', que se trata de jóvenes creadores que participan en actividades en la calle. Por otro lado, la ministra ha enumerado las actividades de continuidad, entre ellas el Programa artículo 48, que se llevará a cabo con los institutos de secundaria en el que se harán interpretaciones teatrales, comic y el concurso de debate: En defensa de los derechos. Otra de las actividades de continuidad que ha resaltado Gaspar Zarrías ha sido La Pepa lab, debates sobre los valores y experiencias innovadoras por parte de las asociaciones y coloquios universitarios." ¿Y nuestra querida resistencia2012? La propia ministra lo explicaba en una tribuna aparecida en la otra prensa local: se trata de distintas fases de una misma campaña. Fasheada se queda una, oiga.
Pocas horas después del acto en el Oratorio, el ay-untamiento emitía una nota volviendo a criticar la campaña resistencia2012 y vinculándola directamente con unas pintadas aparecidas en el día de hoy en distintos puntos de la ciudad (son las de las fotos). En la nota, entre otras cosas, Juan José Ortiz, teniente de alcaldesa delegado de Cádiz 2012 para la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Española de 1812, se pregunta “cuáles son los valores que se pretenden (sic) trasladar a los jóvenes, ¿incitar a la protesta, a la pintada, a los valores antisistema, al anarquismo? ¿estos son los valores constitucionales a los que se refiere el Ministerio de Igualdad? porque, lamentablemente, es lo que están consiguiendo a tenor de los comentarios en la plataforma de internet, y a través de las pintadas de hoy”.
En este crepuscular paisaje de estulticia y decadencia del espectáculo, desde hayunaguerra el único comentario de las 10.000 visitas (¡qué humor señora!) que contabiliza la ministra encontrado en resistencia2012 al que nos adherimos es una petición de "solidaridad para la última pijota del cartucho que nadie quiere y queda abandonada".

viernes, 19 de diciembre de 2008

Un juez ordena la puesta en libertad de Julien Coupat


Se comunica al público que todos los trenes llegarán este año con retraso
T. S. Norio


Un juez (JLD, en sus siglas en francés, juge de las libertés et de la detention) ordenó este viernes la puesta en libertad de Julien Coupat, detenido bajo la acusación de terrorismo el 11 de noviembre por su presunta participación en actos de sabotaje a las líneas ferroviarias de alta velocidad. El JLD resuelve así afirmativamente la petición de la abogada de Coupat, Irène Terrel. Pero Coupet no está libre, aún. La sala, en un acto excepcional, ha recurrido la decisión del JLD acogiéndose a un supuesto de la muy cuestionada ley Perben (2002), y no será hasta el martes cuando la Cámara de Instrucción de la Corte de Apelación de París decida sobre su libertad.

Coupat fue detenido junto a otras nueve personas en la llamada 'operación Taïga', cuando 150 policías (judicial, científica, antiterrorista, perros, un helicóptero, ...) tomaron el pueblo de Tarnac (centrosur de Francia, poco más de 300 habitantes) y a las 06.00 del 11 de noviembre registraron varias viviendas, una pequeña tienda y una granja en una aldea cercana. Carreteras cortadas, hombres encapuchados, ametralladoras en las calles. Apenas dos horas después los teletipos de la AFP llegan a las redacciones: "Tarnac... terrorismo... jóvenes... sabotajes en los trenes... anarco-autónomos". Imágenes de las detenciones. A las 10.00 de la mañana, cuando los registros y arrestos aún no han concluido, la ministra del Interior, Michèlle Alliot-Marie, hace sus primeras declaraciones: "Tenemos a los culpables... pruebas irrefutables... terroristas". La operación se prolonga otras siete horas. Seis detenidos.

El circo se repite en Ruán, París, Nancy y Limoges. Cuatro detenidos.

Los diez son trasladados a las dependecias antiterroristas y allí permanecen cuatro días para los interrogatorios. 96 horas con los esbirros.

El sábado 15 nueve de las diez órdenes de detención provisional son confirmadas. Se les acusa de "asociación de malhechores con fines terroristas". A tres de ellos además se les añade "destructions en rèunion" y uno de estos también es acusado de "dirección de organización terrorista". Cinco son encarcelados. Benjamin en Fresne, Julien en la Santé, Manon, Yldune y Gabrielle en Fleury-Mérogis. Los otros cuatro quedan en libertad vigilada.
¿Pruebas? ¿huellas? ¿ADN? ¿explosivos o armas de destrucción masiva? Nada de eso. Aparecen las fotografías patibularias, las biografías orientadas, los montajes de la sospecha. Hasta el 2 de diciembre la Corte de Apelación no se pronuncia sobre la libertad para tres de los detenidos, que pasan a estar bajo control judicial en distintos lugares de París, Normandía y Limoges, lejos de sus lugares de vida y de sus amigos y familias.

Hasta ahora mismo, esa es la situación. Coupat seguirá encarcelado sin pruebas por lo menos hasta el martes. La defensa de Yldune espera aún la decisión del JLD sobre su demanda de puesta en libertad.

Ante la falta de pruebas, siete de las personas detenidas ya no serán procesadas por actos de sabotaje, sino por asociación de malhechores, en el cuadro de un oscuro proceso antiterrorista comenzado en abril del que se guardan mucho en mostrar los elementos que lo justifican (se habla de desperfectos, de participación en manifestaciones, de publicación de libros, se saca de la chistera un seudo-atentado en los Estados Unidos y se deja entender sin ningún fundamento que iban a pasar a mayores). *


compilation y traducción muy libre del francés, mucho más aquí, aquí dossier de prensa en español, aquí en francés, aquí sobre Tiqqun, L'insurrection qui vient, Introducción a la guerra civil, y ...


Somos nadie y estamos en todas partes. De Atenas a Tarnac. Del Altiplano al Sáhara. La insurrección que viene.

viernes, 15 de febrero de 2008

En prensa

Gasolineras flotantes en el Estrecho

El Estrecho de Gibraltar divide el Atlántico y el Mediterráneo con las míticas Columnas de Hércules: el Peñón al norte y el Monte Musa en la orilla sur. En la Antigüedad Clásica aquí acababa el mundo conocido, y hoy día sigue siendo frontera geográfica y económica para tantos inmigrantes que se dejan la vida en sus aguas mientras intentan alcanzar el mítico, e inexistente, El Dorado. Como todo punto fronterizo que se precie, las actividades que rozan la legalidad constituyen uno de los pilares de su economía. A los tradicionales contrabandos de personas, drogas y, no tantos lustros atrás, tabaco, la Bahía de Algeciras suma el dudoso honor de ser una de las principales zonas de la Unión Europea para el ‘bunkering’, una práctica que consiste en el abastecimiento de combustible desde un barco a otro en medio del mar, con el consiguiente ahorro de tasas frente a hacerlo en puerto. Son las conocidas como gasolineras flotantes.

La mecánica es sencilla, un buque con amplia capacidad para almacenar combustible se abastece en una de las refinerías de la zona y contacta con el buque-cliente en pleno Estrecho. Allí se rellenan los tanques del segundo mediante un sistema de mangueras. No existen estadísticas sobre los posibles vertidos, pero una parte de los hidrocarburos escapan y van a parar al mar. Con todo, el mayor problema no es el goteo constante de pequeñas cantidades de fuel sino el riesgo de que uno de estos buques cisterna, sobre cuya seguridad las asociaciones ecologistas manifiestan muchas dudas, tenga un accidente mientras transporta una carga de tan alto potencial contaminante. “Lo que sorprende es que en una zona con tanto tránsito, unos 90.000 barcos al año (aproximadamente el 10% del tráfico marítimo mundial), esta práctica no haya provocado un accidente más grave”, explica Pilar Marcos desde WWF/Adena.

El mecanismo para evitar estas posibles catástrofes es el Plan Nacional de Salvamento Marítimo y Lucha contra la Contaminación 2006-2009 del Ministerio de Fomento, con una dotación presupuestaria de más de mil millones de euros y que prevé contar con una plantilla de 1.600 personas para salvamento marítimo en 2009. Desde el Ministerio se acentúa “la escasez de medios en esta materia con la que nos encontramos al llegar al Gobierno”, lo que supuso que en un principio se redactara un llamado Plan Puente, del que el actual es continuación.

El impacto económico de la industria portuaria del área del Estrecho equivale al 7,7% del total del PIB andaluz, según un estudio del Departamento de Teoría Económica y Economía Política de la Universidad de Sevilla, dato que se verá aumentado cuando el macropuerto Tánger-Med funcione a pleno rendimiento. Los buques que repostan en esta zona aprovechan por un lado las ventajas fiscales que ofrecen Gibraltar y Ceuta y por otro se ahorran el pago de tasas que supone recargar combustible en puerto. La asociación ecologista más activa en la comarca del Campo de Gibraltar, Verdemar-Ecologistas en Acción, calcula que en las aguas junto al Parque Natural del Estrecho se expenden anualmente unos siete millones de toneladas de combustible. Por su parte, Greenpeace sitúa entre diez y veinte el número de buques que realizan a diario operaciones de repostaje. De lo rentable de esta peligrosa práctica da fe el dato que proporciona Verdemar de que dos de cada tres barcos que acuden a repostar a la zona del Estrecho lo hacen en la mar y evitan entrar a puerto.

El asunto ha llegado ya hasta el corazón de la Europa comunitaria. Tras el accidente del buque frigorífico ‘Sierra Nava’ en la Bahía de Algeciras el 28 de enero del pasado año, el eurodiputado verde David Hammerstein realizó una pregunta a la Comisión Europea sobre el repostaje marino y los vertidos en la Bahía de Algeciras y un llamamiento a las autoridades comunitarias para que tomasen medidas y prohibieran la práctica del ‘bunkering’, hasta ahora sin resultados. A esta reivindicación se suman asociaciones ecologistas como Greenpeace, WWF/Adena o Verdemar. Esta última ha solicitado una entrevista con el presidente del Gobierno para exponerle los peligros del ‘bunkering’ y denuncia como “algunos políticos españoles se benefician de esta práctica”. Desde Verdemar se apunta a la empresa Ducar, “que está suministrada por una gasolinera flotante de la empresa Vemaoil”, explica el portavoz, Antonio Muñoz. En esta empresa, afirma, participa un político nacional, lo que le lleva a hablar de “atropello”, aunque matiza “si bien no sabemos si será ilegal, al menos es moralmente cuestionable”.


Aguas compartidas
En estas aguas que comparten Gibraltar, España y, en menor medida, Marruecos, el combustible es suministrado principalmente por tres empresas, la citada Vemaoil Company Ltd, Aegean Bunkering Gibraltar Ltd, con sede en la Roca, y Cepsa, que recoge con buques de tipo gabarra el fuel en la refinería que tiene en la vecina localidad de San Roque y lo lleva hasta Gibraltar y de allí a los barcos para su repostaje. El problema del no reconocimiento por parte de España de las aguas territoriales de Gibraltar y la “indefinición política“ en torno al Peñón, en palabras de Pilar Marcos, agravan “el descontrol que hay en el Estrecho, del que se aprovechan los buques“. La solución, para ella, pasa por “cumplir con los rigurososo protocolos de la Organización Marítima Internacional, algo que ahora no está garantizado“. Para Sara del Río, de Greenpeace, “la responsabilidad es del Gobierno de Gibraltar, pero también de las empresas españolas que se aprovechan de su permisividad para el negocio”.

El futuro político de la Roca está siendo tratado en el llamado Foro Tripartito (España, Reino Unido y Gibraltar) en diversas reuniones que de momento han dado como resultado los Acuerdos de Córdoba, considerados por el Ministerio de Asuntos Exteriores como “un paso histórico” dentro del largo contencioso desde la ocupación del Peñón por una flota anglo-holandesa el 4 de agosto de 1704 durante la Guerra de Sucesión española. El ministro Miguel Ángel Moratinos ha afirmado recientemente que el problema de los riesgos medioambientales en el Estrecho será “prioritario” en la próxima reunión. Mientras, las Columnas de Hércules se siguen manchando de fuel.

(en Público, 6-2-2008)