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martes, 7 de julio de 2009

Por alusiones

Hay, desde luego, una guerra, una guerra entre los beneficiarios de la catástrofe y los que hacen de la vida una idea menos esquelética. Nunca se ha visto que una clase dominante se suicide de buena gana.

(otra vez aquí)

¿Anarco-autónomos? ¿Ultraizquierda?

"En la esfera de la representación política, el poder establecido no tiene nada que temer, de nadie. Y desde luego no son las burocracias sindicales, más vendidas que nunca, las que van a importunar, las que desde hace dos años bailan con el gobierno un ballet tan obsceno. En estas condiciones, la única fuerza que puede ir directamente contra la banda sarkozista, su único enemigo real en este país, es la calle, la calle y sus viejas inclinaciones revolucionarias. De hecho, sólo ella, en los disturbios que siguieron la segunda vuelta del ritual plebiscitario de mayo de 2007, ha sabido elevarse por un instante a la altura de la situación. Sólo ella, en las Antillas o en las recientes ocupaciones de empresas o de facultades, ha sabido hacer entender otra palabras. Este análisis sumario del teatro de operaciones ha debido imponerse bastante pronto porque las informaciones generales hacían aparecer, desde junio de 2007, bajo la pluma de los periodistas a las órdenes (y en particular en Le Monde) los primeros artículos que desvelaban el terrible peligro que harían pesar sobre toda vida social los “anarco-autónomos”. Para comenzar, se les atribuía la organización de disturbios espontáneos, que en tantas ciudades saludaron el “triunfo electoral” del nuevo presidente.

Con esta fábula de los “anarco-autónomos” se ha diseñado el perfil de la amenaza a la que se ha empleado dócilmente el ministro del interior, con detenciones focalizadas en redadas mediáticas, para dar un poco de carne y algunas caras. Cuando ya no se llega a contener lo que desborda, todavía se puede asignarle una categoría y encarcelarlo. Ahora bien, la de “alborotador”, en la que ahora se cruzan desordenadamente los obreros de Clairoix, los críos de las ciudades, los estudiantes que bloquean y los manifestantes de las contracumbres, siempre eficaz en la gestión corriente de la pacificación social, permite criminalizar los actos, no las existencias. Y es la intención del nuevo poder atacar al enemigo en cuanto tal, sin esperar a que se exprese. Esa es la vocación de las nuevas categorías de la represión.

Poco importa, finalmente, que no se encuentre a nadie en Francia para reconocerse “anarco-autónomo”, ni que la ultraizquierda sea una corriente política que tuvo su momento de gloria durante los años veinte y que desde entonces no ha producido jamás otra cosa que inofensivos volúmenes de marxología. Por lo demás, la reciente fortuna del término “ultraizquierda”, que ha permitido a algunos periodistas con prisas por catalogar sin dar golpe a los amotinados griegos de diciembre pasado, debe mucho al hecho de que nadie sabe lo que fue la ultraizquierda, ni siquiera si ha existido alguna vez.

En este punto, y en previsión de los desbordes que sólo pueden sistematizarse frente a las provocaciones de una oligarquía mundial y francesa acorralada, dentro de poco la utilidad policial de las categorías no debería ya sufrir debates. Sin embargo, no podríamos predecir, cuál de ellas, si la de “anarco-autónoma” o de “ultraizquierda” se ganará finalmente los favores del Espectáculo, con el fin de relegar en lo inexplicable una revuelta que justifique todo."

Julien Coupat -al fin desde la calle, aunque bajo arresto domiciliario y tras pagar 16.000 euros de fianza-
(aquí la entrevista completa)

miércoles, 4 de febrero de 2009

Yldune Levy salió de prisión


foto: afp


Yldune Levy salió el pasado viernes 16 de enero bajo fianza de la prisión de Fleury-Mérogis. Levy ha permanecido encarcelada desde el 11 de noviembre por su presunta relación con pequeños actos de sabotaje en los ferrocarriles franceses. De los detenidos entonces en el pequeño pueblo francés de Tarnac, a quienes la ministra de Interior Michèle Alliot-Marie no dudó en calificar de "terroristas de ultraizquierda", sólo Julien Coupat sigue en la cárcel.

(más, más, más, y en entradas anteriores)

sábado, 3 de enero de 2009

Soutien Julien et Yldune

Estas son sus direcciones, de momento:

-Maison d'arret des femmes
Yildune Levy N° 369 772
6, avenue des Peupliers
F-91700 Fleury Mérogis
France


-Julien Coupat
N° d'écrou 290173
42 rue de la santé
F-75014 Paris
France

jueves, 1 de enero de 2009

El estado de las cosas (1)

No hay tregua para Julien Coupat

Patricia Tourancheau, Libération
(disculpen posibles errores de traducción inexperta)

Julien Coupat, 34 años, supuesto jefe de la red de saboteadores del TGV (red de alta velocidad francesa), sigue encarcelado en la Santé. La cámara de instrucción de París decidió el viernes pasado que debe continuar en prisión, y accedió así al requerimiento de urgencia de la sala parisina. Un juez (juge des libertés et de la détention, JLD, en francés) ya había ordenado su puesta en libertad el pasado 19 de diciembre, tras la demanda de su abogada, Iréne Terrel, registrada tras el interrogatorio de Julien Coupat el 12 de diciembre por parte del juez de instrucción antiterrorista. Con su decisión de poner en libertad al 'sospechoso número uno', el JLD infligió un revés al procurador de la República (fiscal) Jean-Claude Marin, quien había otorgado una dimensión "terrorista" al "deterioro de las catenarias de los trenes de alta velocidad", y a la banda anticapitalista que supuestamente las había saboteado.

«Célula invisible»

La víspera de las comparecencias ante el juez, el 15 de noviembre, de los nueve detenidos en Tarnac y Ruán, el procurador les había marcado durante una conferencia de prensa. Predijo "veinte años de reclusión" para Julien Coupat, calificado de "dirigente de una estructura con vocación terrorista". Jean-Claude Marin denomina "célula invisible" al grupo en torno a Coupat en referencia al "Comité invisible" que firma el ensayo subversivo 'La insurrección que viene', ediciones La Fabrique, en el que se menciona el sabotaje: "Sabotear con consecuencias la máquina social implica hoy reconquistar y reinventar los modos de interrumpir sus recursos. ¿Cómo hacer inutilizable una línea de alta velocidad, una red eléctrica?".

El procurador subraya que el "escritor" de ese texto no es otro que Julien Coupat. Ante los medios, el fiscal ataca a este hijo de un médico jubilado y de una profesional de la industria farmacéutica, diplomado en una escuela de comercio (Essec) y en la escuela de altos estudios de ciencias sociales (EHESS), quien, a sus ojos, no es solamente un intelectual radical postsituacionista. Le acusa de ser "el líder carismático e ideólogo" de un grupo clandestino "anarco-autónomo", que "que da órdenes a otros para la comisión de actos violentos contra la policía" y que "quiere afectar a la organización del Estado por la lucha armada, no por la contestación".

La comunidad de vida de la granja de Goutailloux en Tarnac no era otra cosa que un "lugar de adoctrinamiento", "una base" de los "Invisibles". Allí fueron detenidos "los cinco del núcleo duro", sospechosos de haber colocado las ganzuas destructoras en las catenarias del TGV.

Mano dura

El fiscal carece de pruebas sólidas contra estos seudo-saboteadores, nada de huellas digitales o genéticas, nada de conversaciones telefónicas, ... Hay unas "pinzas forjadas" de Yldune Lévy, 25 años, compañera de Julien Coupat, que esta estudiante de arqueología dice usar para sus trabajos. Hay también "los últimos seguimientos, que demuestran la participación directa de los cinco en los sabotajes", según el procurador. La policía antiterrorista asegura haber vigilado un Mercedes de Julien Coupat e Yldune Lévy en la tarde del 7 de noviembre en Seine-et-Marne, les vieron cenar en Trilport, "tirar a una papelera pública un embalaje de una linterna y un horario de trenes", después dirigirse a Dhuisy, "y parar su vehículo durante veinte minutos cerca de las vías férreas de la línea TGV-Este", que resultó inutilizada el día siguiente. Los agentes de vigilancia observaron a la pareja "recelosa", y les vieron volver sobre sus pasos "para verificar si los policías habían revuelto la basura": "Él es un pro de la clandestinidad", asegura uno de ellos. Esto no oculta la mano dura judicial con respecto a esta pequeña banda sospechosa de actos de sabotaje contra material ferroviario que causaron retrasos a los trenes y desorden en la red, pero que en ningún momento pudieron afectar a la seguridad de los trenes ni de los viajeros, según la propia SNFC (empresa de los ferrocarriles franceses).

La calificación como terrorismo de estos actos de sabotaje, que parecen pertenecer más bien al derecho común, ha suscitado vivas críticas desde las filas de la izquierda y la extrema izquierda, y la creación de comités de apoyo por toda Francia, y también en Alemania y Grecia (España, EEUU, Inglaterra, Bélgica, Italia, ...). La noche del 3 al 4 de diciembre, los teletipos de AFP desde Atenas citaban un pequeño atentado reivindicado por la "Conspiración de las células de fuego", en nombre de la "solidaridad con los camaradas franceses". El 19 de diciembre, también en la capital griega, la fachada del Instituto Francés fue alcanzada por un cóctel molotov y objeto de pintadass: "Libertad para los combatientes detenidos por el Estado francés", "Destellos en Atenas, incendio en París, es la insurrección que viene".

En París, los cuatro supuestos "malhechores terroristas" de Ruán fueron puestos en libertad inmediatamente después de su interrogatorio. Un signo de debilidad de la fiscalía. Después tres de los presuntos integrantes del "núcleo duro" de la "organización terrorista" fueron excarcelados. Sólo quedan Julien Coupat e Yldune Lévy en prisión.

La abogada Irène Terrel criticó la decisión de la corte de apelación, ya que "la detención provisional debe ser la excepción". "La sala ha instrumentalizado una vez más este procedimiento, con una detención prolongada anormal, justo en periodo vacacional y ante unos jueces que no conocen en profundidad la investigación".
El padre de Julien, Gérard Coupat, ha denunciado una voluntad de "humillar" a su hijo y de "intimidar a la juventud".