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domingo, 11 de julio de 2010

No se vayan todavía

Novedades fresquitas. Desde su refugio madrileño el más que amigo Lolo Ortega vuelve a la carga. Ahora se ocupará de las cosas serias. Lo pueden encontrar aquí: cosasserias.wordpress.com
Y sobre la crisis que nos ocupa, más análisis, más datos. Lean, lean:
"Diez familias históricas y cerca de una veintena de empresarios adinerados tienen bajo su mando a 19 de las 35 mayores empresas cotizadas en España. Y ello va en aumento, porque en sólo un año se han hecho con el poder de cuatro nuevas compañías.
En el Estado español una diminuta élite de 400 personas (el 0,0035% de la población) controla recursos que equivalen al 80% del PIB nacional, más de 800.000 millones de euros. No obstante, en los últimos años se han reducido los impuestos a las empresas, a las rentas más altas (disminuyendo el tipo máximo del IRPF del 56 al 43%)."
El artículo completo aquí: http://www.attac.es/todo-esto-es-un-escandalo-que-las-sociedades-estan-permitiendo-y-que-esta-fuera-de-todo-control/

Porque no nos gusta esta bandera

Porque no nos gusta esta bandera


(Banda sonora: Himno de Riego)





“Los campanarios de la catedral [de Cuzco, Perú], derribados por el terremoto de 1950, habían sido reconstruidos por cuenta del gobierno del general Franco y en prueba de gratitud se ordenó a la banda ejecutar el himno español. Sonaron los primeros acordes y se vio el bonete rojo del obispo encarnarse más aún mientras sus brazos se movían como los de una marioneta: “Paren, paren, hay un error”, decía, mientras se oía la indignada voz de un gaita: “Dos años trabajando, ¡para esto!”. La banda -no sé si bien o mal intencionada-, había iniciado la ejecución del himno republicano.” Diarios de una motocicleta, Ernesto Ché Guevara.


Tomo prestados título y algunas ideas base de un artículo aparecido en la página insurgente.org. Durante recientes viajes a tierras de más allá de los Pirineos, gentes que sin duda pretendían hacerme sentir cómodo, comprendido y acompañado insistían en diversos actos más o menos institucionales en situarme junto a banderas de España y fotografiarme junto a la enseña nacional. Ya de vuelta en la península, la proliferación de simbología patria al hilo del Mundial de Fútbol y el contacto con extranjeros que se identifican con cierto entusiasmo con el rojo y amarillo me han vuelto a producir esa sensación de extrañamiento frente a los símbolos nacionales presuntamente propios. En ambos casos me han requerido una explicación ante mi escaso entusiasmo, y en las más de las ocasiones abierto rechazo, ante esa bandera, himno, selección deportiva... A modo de lista de la compra, ahí van algunas razones:

-Aunque la bandera bicolor actual es anterior al régimen franquista, los golpistas de 1936 que instauraron el fascismo posterior del que aún padecemos los efectos la adoptaron como propia y fue instrumento predilecto de la propaganda nacionalcatólica y del más represor 'españolismo' centralista.
-El cambio de escudo no fue suficiente para lavar la imagen de un símbolo excesivamente marcado por la muerte como para aceptarlo como propio. ¿Imaginan una mutación de la esvástica como actual bandera alemana?
-Independentismos aparte, la actual bandera viene siendo utilizada desde la mal llamada Transición hasta el presente como objeto de lucha política en el bando de quienes en la península solo ven “una, grande” -el tercer adjetivo mejor nos lo ahorramos-, no necesariamente a la manera franquista pero sí con una clara óptica centralista que pretende reducir a la condición de 'folklore' cualquier manifestación de otras posibles nacionalidades/identidades.
-La visión de la España de charanga y pandereta tan explotada por el franquismo y continuada ahora en las campañas internacionales de promoción turística, siempre con el rojo y el amarillo de la bandera como protagonistas, perpetúa esa idea de España como patio de recreo de las clases medias europeas, un país de camareros sin más interés que sobrevivir de las propinas que dejan nuestros condescendientes visitantes.

Y se acabó, que dentro de poco empieza el fútbol.

(publicado en ecijaldia)

lunes, 17 de mayo de 2010

Gratas compañías: el carajo de mar de Gagarin y la samba de Castro

En nuestro humilde empeño por divulgar lo que encontramos en los procelosos mundo telemáticos, permitannos presentar aquí y ahora dos nuevas gratas compañias. En lapizarradeyuri.blogspot.com divulgación científica bien escrita, bien explicada, con sus añadidos picantes y cuasi políticos. Perlas como esta:
- Cualquiera que haya visto un chimpancé de cerca con ojos de ver –¿alguna vez viste a mamá chimpancé acunando a chimpancito, o a un chimpancé y un humano borrachos?– comprende de inmediato que esa gente son primos. Primos cercanos. Para quienes tienen la mirada turbia de supersticiones viejas, disponemos a estas alturas de unos cuantos miles de pruebas de toda índole: genéticas, morfológicas, arqueológicas, demográficas, antropológicas, de todo. Y ninguna en contra.

O esta:
-Los celomados deuterostomios empezamos a surgir hace más o menos 540 millones de años. En la foto, una holoturia (más conocida como pepino o carajo de mar), que está de acuerdo con nosotros en la conveniencia de tener una panza con órganos internos independientes, y en que la comida debe viajar de la boca al culo y no al revés. Sin embargo, algunas de ellas piensan que el esqueleto constituye un lujo innecesario, propio de señoritingos cordados.

O esta otra:
-Porque piensas, porque amas, porque sientes, porque odias, porque naces, porque respiras, esta es tu herencia ancestral: terrestre, pluricelular, eucariota, animal, eumetazoo, bilateral, celomado, deuterostomio, cordado, craneado, vertebrado, gnatóstomo, sarcopterigio, tetrápodo, amniota, mamífero, placentario, euarcontoglir, primate, haplorrino, catarrino, homínido, homo sapiens sapiens. Eso es lo que eres, soy, somos; seguimos siendo todas y cada una de esas cosas.

Y para completar una de viajes, política, periodismo, sentires y otras hierbas al otro (y a veces a este) lado del atlántico (aunque desde que estoy en las siberias no sé muy bien cuál es el 'otro' y cuál este, ustedes me entienden). En sambaytango.blogspot.com Nazaret Castro nos cuenta, nos opina, nos enseña y mil cosas más. Lean, lean. Instrúyanse y se me diviertan.
Salud, besos, amores para todos. 

jueves, 6 de mayo de 2010

Introducción a la guerra (civil)

(Banda sonora: 'It takes a nation of millions to hold us back', Public Enemy, abril 1988)


Y sí, a la guerra civil, porque todas las guerras lo son. Incluida esta permanente que padecemos. Esta guerra de la representación y el espectáculo, como ya nos enseñó aquel punki de Debord allá por ¡1967! Esta guerra contra los afectos, contra las palabras, contra nosotros, la guerra del individuo, del electrodo, de los yogures caducados, de la imposible apropiación de la vida.




Y sí, sufrimos una guerra que nos impide -casi- nacer, que nos prescribe el camino desde la primera hostia del médico, desde los tubos de luz fluorescente de los pasillos de los hospitales, desde la burocracia gris del registro, los bancos de las escuelas y sus rejas en las ventanas, el surrealismo indecente del trabajo asalariado, la mentira hipotecada y pedigüeña de la pensión, el odio inducido a todo lo ajeno. Pero la única salvación viene de fuera, de lo otro. Y los que permanecen despiertos en medio del sueño injusto de lo establecido son la pesadilla de los durmientes. Por eso van a por nosotros.

Y sí, el título de esta columna-panfleto no es original. Tomado y reapropiado está de unos escritos que aparecieron primero en francés y hace aproximadamente un año fueron traducidos y vertidos al castellano por la imprescindible editorial Melusina. Busquen, busquen en ese gran vertedero del espectáculo que llamamos internet. Como en todos los vertederos hallarán fogonazos, destellos, llamamientos, tesoros heroicos en este tiempo en el que nos cuentan que no hay lugar para los héroes.

Y sí, es una guerra que no ha hecho más que empezar. Una guerra sin pasado ni futuro, porque aquello que ha de resultar ha de ser necesaria y radicalmente 'otro' y 'nuevo'. Las palabras, los sentimientos, los lugares y las geografías, la libertad, todo aquello que hemos de habitar está por inventar, descubrir, construir.

Y sí, somos el enemigo invisible de esta guerra. Entre la desolación circundante, entre la podredumbre de una ilusión de civilización esclava que se desvanece, nos citamos en los bancos de los parques para conspirar, nos amamos en las orillas de los ríos para destruir la inercia, encontramos usos fecundos para los viejos rituales de la dominación. Ponemos el mundo patas abajo.

Y sí, hay una guerra (civil). También contra ti.

(Pablo Terradillos para ecijaldia.com, foto AP)

lunes, 26 de abril de 2010

De viajes y esperanzas

(Banda sonora, People are strange, The Doors)


Cierto es que viajar elimina caspa y telarañas. Diluye las certezas provincianas y ayuda al ojo a enfocar eso que llamamos realidad de otra manera, normalmente más amplia, normalmente para bien. Y aunque cada vez soporto menos el viaje turístico, me siento bien en los aeropuertos y estaciones cuando en el destino aguarda algún objetivo, algún quehacer concreto. Mezclarse con los lugareños ofrece la perspectiva no ya del viajero sino del nuevo vecino, casi me atrevo a decir que del recién nacido.

Así, mientras en las Españas que padecemos el affaire Garzón y las cenizas islandesas ocultan Gürtels, espionajes, política de la descalificación y un parlamentarismo cuanto menos paupérrimo, en otras latitudes ni han oído hablar de Fraga y sus intentos de apropiación, a base de palos y disparos de las fuerzas del orden, de las calles; ni les importan los cierres 'preventivos' de medios de comunicación por el simple hecho de no comulgar con las ruedas de molino de la mayoría oficialista; ni saben ni quieren saber de esa señora condesa consorte que comparte apellido con un ilustre y nada convencional poeta y parece empeñada en desmantelar el poco Estado del Bienestar conseguido, y aún a veces zancadillea a sus propios compañeros de ¿ideología?/partido político en una suerte de malabarismo cuasi sadomasoquista que lleva a preguntarse por su equilibrio mental.

En ocasiones, y se me viene a la memoria un no tan reciente viaje a la cordillera andina, esta lejanía de la península donde habitualmente siento mis bases ayuda a recuperar fuerzas y esperanzas. Tiene uno la ocasión de compartir experiencia y acción con gentes que le enseñan nuevas realidades y nuevas formas de cambiarlas a mejor. Gentes llenas de ánimos, con ideas que se abren paso en la dificultad y que consiguen transformar el estado de las cosas. Y en otras ocasiones, como esta en que me encuentro en Rusia, las esperanzas se le caen a uno, y comparte entonces aquello que le decía Antonio Gramsci a su amada Yulca: “El mundo es un lugar grande y terrible”. Viene esto al caso porque aquí en las Rusias he encontrado un país entregado al consumismo más cutre, una sociedad absolutamente desentendida de sus pasados, presentes y futuros, totalmente despolitizada (es decir, entregada al poder) y con dos, me parece, problemas de dimensión absolutamente global y para nada doméstica: el militarismo intervencionista y el estado policial por un lado, y un problema de salud en forma de contaminación y plena ausencia de conciencia sobre sus, ya patentes, peligros. Seguro que hay gentes luchadoras y maravillosas que sí se preocupan y actúan. Yo trabajo en una universidad 'de provincias' y no las he encontrado. Y mis esperanzas se resienten.



(Pablo Terradillos, para ecijaldia)

miércoles, 21 de abril de 2010

Manual de periodismo

Esto debería ser la primera asignatura en todas las facultades de periodismo, por Pascual Serrano, visto en rebelion.org



El periodista, la objetividad y el compromiso

Le Monde diplomatique


Los teóricos neoliberales centran su análisis sobre la información en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad... El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un periódico selecciona como noticia principal de portada la concesión de un oscar en Hollywood o un informe de Amnistía Internacional, está tomando una posición editorial determinada. Ya dijo Ryszard Zapuściński que no puede ser corresponsal quien “cree en la objetividad de la información, cuando el único informe posible siempre resulta personal y provisional”.2Algo similar podríamos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk criticó ese falso discurso del equilibrio y afirmó que “los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS”3. José Ignacio López Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en América Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. Él también reivindica el compromiso frente a las injusticias:
    Frente a un panorama tan cruel, ninguna persona sensible, con entrañas, puede permanecer indiferente. Es hora de poner todos nuestros esfuerzos personales, toda nuestra creatividad, para mejorar esta situación. No caben mirones cuando está en juego la vida de la mayoría de nuestros congéneres, incluida la del único planeta donde podemos vivirla4.
López Vigil va todavía más lejos:
    Ni el arte por el arte, ni la información por la información. Buscamos informar para inconformar, para sacudir las comodidades de aquéllos a quienes les sobra y para remover la pasividad de aquéllos a quienes les falta. Las noticias, bien trabajadas, aún sin opinión explícita, sensibilizan sobre estos graves problemas y mueven voluntades para resolverlos5.
No faltan periodistas jóvenes de última generación que también reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodríguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: “huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido... Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre”6. Decía el poeta español Gabriel Celaya, “maldigo al poeta que no toma partido”, y hoy el recién fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que “no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeñadero”.

El historiador Paul Preston recoge en su libro “Idealistas bajo las balas”, el sentimiento que vivieron los corresponsales de prensa extranjeros destinados en España durante la guerra civil7. Según Preston, “no se trataba sólo de describir lo que presenciaban. Muchos de ellos reflexionaban sobre las consecuencias que tendría para el resto del mundo lo que sucedía entonces en España. (…) se vieron empujados por la indignación a escribir en favor de la causa republicana, algunos a ejercer presión en sus respectivos países y, en unos pocos casos, a tomar las armas para defender la República”. Preston deja bien claro que ese activismo no fue “en detrimento de la fidelidad y la sinceridad de su quehacer informativo. De hecho, algunos de los corresponsales más comprometidos redactaron varios de los reportajes de guerra más precisos e imperecederos”8.
La percepción del periodismo como un compromiso con los oprimidos ha inspirado a lo más valioso de nuestra profesión, quienes, a diferencia del hipócrita discurso dominante actual, han reivindicado esa responsabilidad. Desde el cubano Pablo de la Torriente Brau al británico Robert Fisk o el franco-español Ignacio Ramonet. Recordemos que iniciativas tan justas y loables como la creación de un impuesto para las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobin), el apoyo a los Foros Sociales Mundiales o el combate al Acuerdo Multinacional de Inversiones (AMI) surgieron en medios de comunicación de indiscutible prestigio como Le Monde Diplomatique. También lo han entendido así muchos fotoperiodistas profesionales: “Me molestan ciertas etiquetas, como cuando me dicen que soy un periodista solidario. Para mí el periodismo es compromiso”9, afirmó el fotógrafo Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía en España. El fotoperiodista todavía va más lejos: “Si yo fuera alguna vez decano de una facultad de Periodismo eliminaría una palabra: 'objetividad', la quitaría, rechazaría y quemaría”10.
El periodista siempre tendrá la tentación de dejarse llevar por los oropeles palaciegos, bien por razones económicas, por sumisión al poder, o simplemente por la tendencia a considerar más veraz y valiosa la información sólo porque procede de la moqueta y el esplendor de los centros del poder. Pero hay que recordar que tenemos una obligación social, un compromiso, una especie de juramento hipocrático que consiste en sacar a la luz, en informar, sobre tantas y tantas luchas de hombre y mujeres que combaten por su supervivencia y dignidad. Como dice Kapuscinski en su obra El Sha, debemos reivindicar “las palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial”. Por eso cuando en una guerra un jefe militar nos anuncie una liberación le preguntaremos a la señora que salió a comprar el pan en la zona recién liberada; mientras el ministro nos esté enseñando el nuevo hospital inaugurado, acercaremos el micrófono al anciano que se encuentra en la sala de espera, y durante la pomposa inauguración de la industria de vanguardia tecnológica interrogaremos al obrero por su paga.
Tal como sucedió a los periodistas decentes que cubrieron la guerra civil en España, es necesario sentir en la piel el destino de los desfavorecidos para comprender cuál es el lugar del periodista.
    El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquél que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodista. Si leéis los escritos de los mejores periodistas -las obras de Mark Twain, de Ernest Hemingway, de Gabriel García Márquez-, comprobaréis que se trata siempre de periodismo intencional.11
El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicación neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El Imparcial, Informaciones, ABC, La Nación, El Mundo, El País, La Razón. Todos son asépticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideología les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redacción, en su vida privada.
La ciudadanía se indigna ante cualquier intento de dirigismo político e ideológico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o métodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusión y posición ideológica determinadas, pero con la percepción que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicación. De ahí la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.
Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodística mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus páginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicación comerciales sean soportes neutrales de información. Ellos militan y hacen apología de un modelo económico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadanía rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni información contrastada y sólo incluye ideología. Lo que reivindicamos es la recuperación de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido político o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado órgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tiene vetado el acceso a los medios de comunicación. La escritora Elena Poniatowska en su libro “La noche de Tlatelolco”12, recogió la masacre de cientos de estudiantes que protestaban en la plaza de ese mismo nombre, en la ciudad de México, el 2 de octubre de 1968. Para ello se dedicó a transcribir textualmente los testimonios de los afectados y ordenados cronológicamente. Sin duda se trata de un periodismo incompleto -hay elementos y datos que no se pueden ofrecer mediante testimonios-, pero es un ejercicio magnífico de dar la voz a la gente.
En muchos foros los profesionales insisten en que su capacidad de maniobra para practicar un periodismo comprometido con valores distintos de los impuestos por el mercado es muy limitada. Es verdad, pero es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión, y probablemente deba ser fuera de su puesto de trabajo en un medio de comunicación comercial. No se trata de militancia, sino de de decencia. La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja para una gran empresa de transgénicos o para una organización ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, al militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o al que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.
NOTAS
[1] Ver capítulo “ Así funciona el modelo” en Serrano, Pascual. Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo . Península. Barcelona, junio 2009.
[2] Ryszard Zapuściński. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pág. 21.
[3] Fisk, Robert. “Tediosas comparaciones sobre Oriente Medio”. La Jornada . 13-1-2009 http://www.jornada.unam.mx/2009/01/13/index.php?section=opinion&article=024a1mun
[4] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados . Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[5] López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionadas y apasionados. Ministerio de Información y Comunicación de Venezuela. 2005
[6] Muñoz, S. Entrevista en la revista Paisajes . Noviembre 2009
[7] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008
[8] Preston, Paul. Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España . DeBolsillo 2008. pp. 16 y 17
[9]   Público 7-11-2009
[10] Declaraciones a CNN + 8-11-2009
[11] Ryszard Zapuściński. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo . Anagrama. Barcelona 2002. pp. 38 y 39
[12] Elena Poniatowska. La noche de Tlatelolco. Editorial Era, 2007
Pascual Serrano es periodista. Este artículo es un resumen del capítulo del mismo nombre de su último libro “El periodismo es noticia” Icaria, abril 2010

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Adiós a la resistencia?


Desaparece la web del medio millón de euros
 
Una campaña publicitaria omnipresente llamó la atención de los gaditanos hace ahora un año. Avenidas y marquesinas lucían provocativos escritos: «Queda abolida la libertad de expresión»; «queda restablecida la pena de muerte».
La sorpresa inicial desembocó en polémica política. Esos mensajes retadores formaban parte de una iniciativa del Ministerio de Igualdad, dirigido por Bibiana Aído, a través del Instituto Nacional de Juventud (Injuve), encabezado por el también gaditano Gabriel Alconchel. El nombre de la idea era Resistencia2012.
Su objetivo, según la web que formaba, hasta ayer, el epicentro de las actividades, era «hacer visible lo que piensa y dice la juventud, darle un enfoque distinto a otras formas de expresión y proyectos en el Bicentenario». Es decir, se trataba de darle una herramienta a los jóvenes en internet para que participaran en el aniversario de la Constitución de Cádiz de 1812. El Ayuntamiento la criticó por considerar que «incitaba al vandalismo» y alentaba el grafiti. Representantes del PSOE contestaron airados: «La que llena Cádiz de pintadas es Teófila Martínez con tantas vallas».
Tras una semana de dimes y diretes bipartidistas, la iniciativa se presentó por todo lo alto. Fue el 21 de diciembre de 2008. La calle Ancha se llenó de jóvenes voluntarios que representaban a los potenciales usuarios de la nueva web. La comitiva, vestida con monos blancos, desembocó en el Oratorio de San Felipe Neri. El templo acogió un acto presidido por Aído, Alconchel y Gaspar Zarrías (aún responsable del Consorcio del Bicentenario como consejero de Gobernación) con profusa cartelería y gran dotación audiovisual.
Según declaraciones públicas de la ministra de Igualdad en ese evento, la campaña centrada en la web (creada por la empresa madrileña Artempus Factory) y la parafernalia a su alrededor contaba con un presupuesto de 450.000 euros.
Un año después...
Ha pasado un año y el resultado de la iniciativa, del desfile y de esa inversión de casi medio millón es llamativo. Ayer, la web, llamada a servir de punto de comunicación entre jóvenes para fomentar la participación política, tenía colgadas tres noticias. Dos de ellas, de diciembre de 2008, hacen referencia a la presentación en el Oratorio. La tercera, colgada el 30 de abril de 2009, detalla los premios de periodismo joven de La Pepa. Nada más.
Los comentarios de los internautas tampoco aportan actividad. A las 13 horas de ayer, sólo figuraban 95 mensajes. El más reciente fue publicado el 25 de enero. Desde entonces, nada. En cuanto a vídeos, sólo aparecía uno: el spot publicitario que anunciaba la idea y la web. Fue colgado en diciembre de 2008.
Minutos después de que el área de Comunicación del Injuve fuera preguntado por la inactividad de la página www.lapeparesiste.org -elemento fundamental de la campaña Resistencia2012- ya era imposible acceder. Había quedado cerrada. Fuentes oficiales del Injuve tampoco aclararon esta fulminante -quizás temporal- desaparición. Ni siquiera pudieron explicar por qué era visible antes de preguntar por sus contenidos y no después.
El instituto promotor de la idea se limitó a matizar que, como institución, sólo aporta 50.000 euros al presupuesto general. Su portavoz defiende que aún está vigente la idea de «difundir los valores constitucionales entre la juventud». Asegura, además, que el programa de actividades que sigue adelante incluye el premio periodístico mencionado; una carrera de atletismo, la Noche en Blanco que hoy acoge el Festival de Música Española (aunque en la programación inicial esta prevista una noche independiente) y unos talleres de nuevas tecnologías que se celebrarán en diciembre en la sede de Unicaja.
 
Pepe Landi en La Voz 
(y aquí lapeparesiste)
(más info aquí -no se pierdan la invitación del comentario)


jueves, 20 de agosto de 2009

Humor (o porque, a veces, me gusta leer el periodico)

Reconozcámoslo, los ingleses son raros. No es sólo su necesidad de tomar el sol durante 18 horas seguidas o su manía de comprarse sombreros mexicanos cuando visitan nuestro país (un día habrá que investigar esta última cuestión), o sus ditirámbicas despedidas de soltero: hay mucho, mucho más. Ahora bien, su sentido del humor es magistral, en eso estaremos todos de acuerdo. Y si no, pongamos un ejemplo muy ilustrativo (y absolutamente real) que causó furor en la Red hace unos meses: resulta que alguien en el penal de alta seguridad de Whitemoor, al sur de Gran Bretaña (www.hmprisonservice.gov.uk), pensó que a los convictos podría hacerles gracia un cursillo de comedia stand-up (lo que aquí llamamos monólogos). El curso en cuestión valía 8.000 libras pero, qué demonios, los chavales se lo merecen todo y ¿para qué están los penales de alta seguridad? Se abrió la inscripción y se apuntaron unos cuantos presos. El curso empezó y a los tres días el mismísimo secretario de Justicia, Jack Straw, ordenó su clausura fulminante. ¿Por qué? Resulta que entre los aspirantes a comediante había dos asesinos, y -ojo al dato- un miembro de Al Qaeda. Este último, Zia Ul Haq, de 29 años de edad, detenido cuando con algunos colegas ultimaba un plan para remodelar Londres con unas cuantas bombas, sucias para más señas (de esas cuyo efecto no se quita con unos kleenex y una pastilla de jabón, al contrario de lo que sucede con la gripe A).

De los asesinos nadie se había quejado, faltaría más, pero del tío de Al Qaeda, sí. Seamos sinceros, ¿de qué se va a reír un hombre que cree que volándose por los aires va a llegar a un sitio donde hay 72 vírgenes esperándole? La primera clase debió de ser memorable: "Bueno, ¿alguien tiene alguna pregunta antes de empezar? Tú, el de la última fila, el aprendiz de terrorista". "Sí, sólo quería decir que si alguien dice algo malo u ofensivo o cómico de Alá, Mahoma, la yihad, Bin Laden, Mohamed Atta, el mulá Omar, los talibanes, los musulmanes, los turbantes, los kebabs, los burkas, el imán Jomeini o el calor que hace en Afganistán me veré obligado a matarlo. Gracias".

Es público y notorio que en Al Qaeda nadie se ríe, excepto si explota algo, así que lo del señor Ul Haq merece un respeto. Quién sabe, dentro de 18 años (pena a la que fue condenado), cuando salga de prisión podría ser terrorista de día y comediante -con diploma- de noche: una doble vida impenetrable. Nadie sabría que el tipo que te estaba contando chistes ayer por la noche sería el mismo que intentaría hacerte volar por los aires a la mañana siguiente. Y sin ni siquiera haber dormido. Todo un cerebro del crimen el tal Ul Haq, no cabe ninguna duda.

Obviamente los periódicos británicos (www.guardian.co.uk, www.timesonline.co.uk, www.telegraph.co.uk) hablaron largo y tendido del tema, y por una vez hicieron bien. Reconozcámoslo: si esto llega a pasar en España se hubiera montado el berenjenal del siglo (sólo cambien Al Qaeda por ETA y Ul Haq por Urrusolo Sistiaga). A lo mejor entonces no nos haría tanta gracia, aunque tenerla, la tiene.

Toni García, El País

viernes, 7 de agosto de 2009

Honduras, golpes y causas

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro
El Plural


Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial. Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

miércoles, 5 de agosto de 2009

Honduras

Honduras

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Con inmenso gozo (1) recibieron la noticia del golpe de Estado en Honduras, los grupos conservadores del mundo y sus propagandistas habituales (2). Aunque éstos criticaron retóricamente el golpe, avalaron y justificaron los argumentos de los golpistas, repitiendo que "el Presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución al querer organizar un referéndum para mantenerse en el poder" (3).

Tales afirmaciones son falsas. El Presidente Zelaya no vulneró un sólo artículo de la Constitución (4). Ni organizó ningún referéndum. Ni deseaba prolongar su mandato que termina el 27 de enero de 2010. Su intención era organizar una consulta, no vinculante (es decir un simple sondeo o una encuesta de opinión), preguntándoles a los ciudadanos: "¿Está usted de acuerdo que, en las elecciones generales de noviembre de 2009, se instale una cuarta urna (5) para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?". O sea, se trataba de una pregunta sobre la eventualidad de hacer otra pregunta. Ningún artículo de la Constitución de Honduras le prohibe al Presidente la posibilidad de consultar al pueblo soberano.
Es más, suponiendo que una mayoría de hondureños hubiese contestado positivamente a esa demanda, la "cuarta urna" sólo se hubiese instalado el 29 de noviembre de 2009, día de la elección presidencial, a la cual -en virtud de la Constitución vigente- Manuel Zelaya no puede de ningún modo presentarse.

Entonces, ¿por qué se dio el golpe? Porque Honduras sigue siendo la "propiedad" de una quincena de familias acaudaladas que lo controlan todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial, principales recursos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, medios de comunicación de masas y fuerzas armadas. La mayoría de sus gobiernos han sido tan corruptos y tan sumisos a los intereses de las empresas extranjeras que, para designar a Honduras, el humorista estadounidense O. Henry acuñó el término "República bananera" (6). En 1929, queriendo explicar lo fácil que era comprar a un congresista, Samuel Zamurray, alias "Banana Sam", presidente de la Cuyamel Fruit, empresa rival de la United Fruit, afirmó: "Un diputado en Honduras cuesta menos que una mula". Al final de los años 1980, el Presidente José Azcona del Hoyo admitió el sometimiento de Honduras a la estrategia de Estados Unidos confesando: "Un país tan pequeño como Honduras no puede permitirse el lujo de tener dignidad". Y un grupo de empresarios llegó a proponer que pasara a convertirse en un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, como Puerto Rico...

La relación económica con la gran potencia norteamericana es de dependencia casi absoluta; hacia allí va el 70% de sus exportaciones (plátanos, café y azúcar); y de allí llegan unos 3.000 millones de dólares que envían a sus familias 800.000 hondureños emigrados. Y el capital principal (40%) de las fábricas maquiladoras (de mano de obra barata) en zonas francas es estadounidense.

Hace 30 años, al vencer la revolución sandinista en Nicaragua, Washington decidió convertir Honduras en una suerte de portaaviones para combatir militarmente a las guerrillas revolucionarias en Guatemala y El Salvador, y apoyar a la "Contra" antisandinista. Una de las primeras medidas consistió en implantar una "democracia controlada" en Tegucigalpa. En 1980, hubo por primera vez "elecciones libres"; un año después fue elegido Roberto Suazo Córdova quien dio paso a una era siniestra de terror, "escuadrones de la muerte", "desapariciones" y eliminación de activistas de izquierdas. En tales circunstancias se promulgó la Constitución de 1982, actualmente vigente.

Una Constitución redactada por los principales grupos económicos que desean mantener para siempre a su favor uno de los repartos de riqueza más inequitativos del mundo, con el 60% de los habitantes por debajo de la línea de pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. Un país empobrecido, en el que la tasa de desempleo se sitúa en torno al 30%.

Eso es lo que ha querido transformar el Presidente Manuel Zelaya. Perteneciente a una de las grandes familias latifundistas de Honduras y miembro del Partido Liberal, el mandatario trató de reducir las desigualdades. Aumentó el salario mínimo un 50%; detuvo la privatización de empresas públicas (energía eléctrica, puertos, sistema de salud) y se pronunció a favor de una mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Y esto, aun antes de acudir a Petrocaribe en 2007 y de integrar el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) en 2008.

La poderosa oligarquía se escandalizó y trató a Zelaya de "traidor a su clase". Aunque él afirma: "Yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. (...) Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo" (7).

El itinerario intelectual de Manuel Zelaya y su "conversión" a una concepción progresista de la sociedad son ejemplares. En el ejercicio del poder, constata que "el Estado burgués lo componen las elites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces; y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto" (8). Y viene a descubrir esta idea revolucionaria: "La pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres" (9).

Es mucho más de lo que pueden soportar los "dueños" de Honduras. Con el apoyo de viejos "halcones" estadounidenses -John Negroponte, Otto Reich- traman entonces el golpe del 28 de junio que ejecutan las Fuerzas Armadas. Todas las cancillerías del mundo lo han condenado. Porque la época de los "gorilas" ya ha acabado. Y ha llegado la hora de los pueblos.


Notas:
(1) "Con inmenso gozo" se titulaba el mensaje de Pío XII, el 16 de abril de 1939, en el que se congratulaba por la victoria de Franco en la Guerra Civil.
(2) Mario Vargas Llosa, "El golpe de las burlas", El País , 12 de julio de 2009; y Álvaro Vargas Llosa, "Zelaya, el gran responsable del golpe", CNN en español , 1 de julio de 2009.
(3) El País , 1 y 5 de julio de 2009.
(4) Francisco Palacios Romeo, "Argumentos de derecho constitucional primario para una oligarquía golpista primaria", Rebelión , 3 de julio de 2009.
(5) En las elecciones generales se colocan tres urnas: la primera para designar al Presidente, la segunda a los diputados y la tercera a los alcaldes.
(6) En su novela Cabbages and Kings , 1904.
(7) El País , 28 de junio de 2009.
(8) Ibídem .
(9) Ibídem .

sábado, 18 de julio de 2009

'Llamamiento; y otros fogonazos' en Acuarela

Estamos del lado de los que se organizan. Organizarse quiere decir: partir de la situación y no recusarla. Tomar partido en su seno. Y tejer las solidaridades necesarias, materiales, afectivas, políticas. Organizarse quiere decir: dar consistencia a la situación. Tornarla real, tangible. La constitución en fuerza de una sensibilidad. El despliegue de un archipiélago de mundos compartidos y habitables. La asunción colectiva de lo que nos ata a la vida. Para nosotros, no hay amistad que no sea política.

Se reúnen aquí un conjunto de escritos hermanos, un conjunto de textos que emanan de un mismo punto del espíritu cuya localización se indicó, en otros lugares y entre otras mil posibles, mediante la mención Tiqqun o Comité Invisible.

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Aquí las imprescindibles gentes de Acuarela, aquí el Partido Imaginario, aquí un señor de la Fox TV y aquí el texto completo en pdf

miércoles, 8 de julio de 2009

Nada más urgente que la crónica de un beso

Hace años, en todos los periódicos trabajaba un gordo dedicado al arte de corregir la puntuación. Mientras otros sudaban en el lugar de los hechos, él leía con ojos de cazador. De tanto en tanto, chupaba un lápiz como quien prueba una golosina y tachaba un gerundio. No necesitaba consultar diccionarios porque había engordado a fuerza de adquirir palabras.

El corrector obeso era la versión extrema del periodismo sedentario. Su cuerpo expresaba autoridad. Aunque odiáramos sus enmiendas, lo veíamos como a un Buda cuyo paradójico don consistía en suprimir el adjetivo que tanto nos gustaba.

En un diario español conocí a uno de esos gordos, que además tenía el tino de apellidarse Grasa. Nadie se burlaba de él. Su nombre parecía heráldico, digno de su especialidad.

Los correctores perdieron importancia desde que la computadora prometió hacer esa tarea. El gran gordo desapareció mientras las redacciones se llenaban de gorditos.

Los reporteros se ejercitan menos; ya no persiguen las noticias a pie, sino que las buscan en las pantallas. Un oficio de flacos (recordemos al periodista famélico dibujado por Abel Quezada) se ha convertido en una tarea donde la barriga ya no es exclusividad del corrector en jefe.

Internet ha traído numerosos cambios culturales. No vamos a demonizar aquí algo bueno e inevitable, como la lluvia o el teléfono, pero es un hecho que los inventos ponen nerviosa a la gente. La fotografía anunció el fin de la pintura, el cine el fin de la fotografía, la televisión el fin del cine y la computadora el fin de la televisión. El resultado suele ser el opuesto. Cada nueva tecnología prestigia a la anterior: el plástico ennoblece al vidrio, el vidrio al bronce y el bronce a la piedra.

Las fotos polaroid, que parecieron el non plus ultra de lo moderno, acaban de desaparecer para siempre, convirtiendo a sus cultores -de Andy Warhol a David Hockney- en artistas de una edad pretérita.

Dentro de 50 años será imposible encontrar un sistema operativo para leer un CD con la información que hoy podemos grabar. En cambio, se leerán libros caligrafiados hace 2 mil años.

Internet refrendó la fuerza de la cultura de la letra. No podemos vivir sin escritura. La constelación que una vez se trazó con tinta de calamar, ahora brilla en nuestras pantallas.

Sin embargo, ante la galaxia Google, el periodismo impreso ha tenido un ataque de ansiedad. En vez de realzar sus recursos, imita los ajenos. Como la información en línea es muy solicitada, los periódicos tratan de parecer páginas web (menos letras, más imágenes, tips que simulan ser links...).

La reacción debería ser la contraria. Si en la pintura el abstraccionismo mostró lo que no puede hacer la fotografía, el periodismo impreso debería ofrecer lo que no funciona en la red: textos larguísimos para gente que conoce la calma. El periódico italiano La Reppublica es un buen ejemplo al respecto. Se lee al ritmo que impone el papel. Hace poco, uno de sus temas de portada fue la descripción de un beso. Es cierto que el autor era Orhan Pamuk, pero pocos diarios lo hubieran considerado digno de primera plana.

Lo curioso es que mientras se reduce el periodismo de investigación y se eliminan suplementos, las revistas ganan adeptos, demostrando que hay gente dispuesta a leer textos más extensos que los de las cajas de cereales.

La red se ha convertido en su propio tema: es el horizonte de los acontecimientos. En vez de acudir al lugar de los sucesos, el reportero vigila la realidad virtual. Como todos pueden llegar ahí, la competencia se basa en la homologación. El triunfo de conseguir algo único es menos decisivo que la derrota de perder lo que los demás consiguieron. La novedad tiene un criterio estándar.

Otro efecto secundario de internet es la disminución de corresponsales extranjeros. La red es una plaza sin patrias donde se intercambian datos de todas partes. Los enviados especiales se han vuelto caros y en cierta forma desconfiables: ven de manera peculiar un mundo que aspira a la norma.

Para colmo, en muchas ocasiones el reportero debe escribir un texto aplicable a varios formatos (el periódico impreso, la información en línea, el boletín de radio o televisión). Por lo tanto, ofrece una materia neutra donde los giros personales se evitan como grumos en el arroz con leche.

El periodismo sin señas de identidad permite que alguien comente: "ese texto es demasiado literario". La frase debería ser tan rara como la de un chef que dijera: "ese guiso es demasiado gastronómico". Casi siempre, la objeción se refiere a que el texto es complicado. La claridad es un requisito de la prensa (el desembarco en Normandía no se puede comunicar como un poema dadaísta), pero el miedo a la diferencia ha llevado a renunciar a los adverbios y los adjetivos.

Al alejarse de su esencia, la prensa escrita pierde lectores en todas partes. Mientras los periódicos adelgazan, los periodistas engordan.

No será por mucho tiempo. No hay vida sin historias. Nada más urgente que la crónica de un beso.

Juan Villoro
Reforma

aquí

sábado, 10 de enero de 2009

Somos la imagen del futuro


'Quando il nemico é molto forte, non basta vincerlo.
Bisogna saper sognare un mondo nuovo'
('Cuando el enemigo es muy fuerte, no basta con vencerlo. Es necesario saber soñar un mundo nuevo')
Pontiac, storia di una rivolta
Wu Ming

aquí excelente resumen fotográfico de la insurrección en Grecia

viernes, 9 de enero de 2009

Gaza today

Aquí información actualizada desde Gaza, en inglés, por Sameh Akram Habeeb

jueves, 8 de enero de 2009

Terapia empresarial contra la crisis



Este anuncio publicado en la contraportada del diario El Mundo el 4 de diciembre no tiene desperdicio: “SEMINARIO ESPECIALIZADO. COMO PLANIFICAR UN ERE. DESPIDOS COLECTIVOS Y REESTRUCTURACIÓN DE PLANTILLAS
Madrid, 21 de enero de 2009. Auditorio Unidad Editorial”.

Como se puede comprobar se celebra en las propias instalaciones de la empresa editora de El Mundo. Y continúa el anuncio: “Con el asesoramiento de SARGADOY ABOGADOS. Un análisis práctico sobre las cuestiones clave en las reestructuraciones de plantillas: De la mano de los expertos laboralistas de SARGADOY ABOGADOS y el punto de vista de la Dirección General de Trabajo y la Inspección de Trabajo”.

pascual serrano

martes, 6 de enero de 2009

Alba Rico sobre Palestina

Qué bello es matar, qué justo es morir

Santiago Alba Rico
Rebelión


“Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvé. Y arrasó aquellas ciudades y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. La mujer de Lot miró hacia atrás y se volvió poste de sal”.

Génesis 19, 23-26.



La ira de Dios no es sólo justa sino bella, y su belleza misma revela y proclama su justicia superior. ¿Cómo no sucumbir ante este extraordinario cuadro de El Bosco pintado por la aviación israelí? Los cuerpos y las casas que hay debajo, ¿no son derribados precisamente por la hermosura de este fogonazo divino, de este deslumbrante surtidor de luz? Los que no mueren, los que resisten, los que maldicen entre las ruinas, ¿no son por eso mismo culpables y reclaman con su supervivencia misma una nueva eyaculación de azufre y fuego?

Los más viejos atavismos religiosos se apoyan en los más modernos medios de destrucción. Más allá o más acá de las manipulaciones y las mentiras, nos inclinamos fascinados ante la brutalidad israelí porque es brutal y procede del cielo; admiramos su fuerza y no su causa, y es precisamente la verticalidad incontestable de esta fuerza la que la inviste de una legitimidad inalcanzable para la razón: pues es al mismo tiempo, y en el mismo molde, estética y teológica. Antes sólo se podía destruir una ciudad si se era Dios; ahora lo pueden hacer también los israelíes. Del cielo caen únicamente bendiciones milagrosas y castigos merecidos. La superioridad tecnológica de los sionistas -su superior desprecio por la vida humana- activa esta legitimación teológica que sus gobernantes explotan conscientemente, hasta el punto de que es la propia tecnoteología bíblica de los ataques aéreos, como única fuente ya de legitimidad, la que les obliga a repetirlos a una escala siempre mayor. Es tan bonito, tan placentero, tan fácil, tan justiciero, reducir a escombros una ciudad y sería tan difícil, tan feo, tan moralmente degradante tratar de defender racionalmente el sionismo... El Dios de la Biblia que destruye desde el aire es tanto más justo y tanto más bello cuanto mayor es su poder de aniquilación. Sus víctimas embellecen Su potencia, justifican Su existencia, homenajean Su misericordia; cuanto más aumenta el número de muertos, más culpables son los cadáveres y más sublime el agresor; cuantos más niños y mujeres y ancianos sucumben a esta luz maravillosa más maravillosa es la luz y más merecido el castigo. “Desproporcionado” -fuera de toda proporción- sólo lo es Yahvé y esto es lo que quieren decir los medios de comunicación y los gobiernos cuando califican así -respetuosa y admirativamente- el uso de la fuerza por parte de Israel: quieren decir que es “divino”, sobrenatural, sobrehumano, quieren decir que está justificado, que no podemos juzgarlo y mucho menos condenarlo sin cometer un sacrilegio. Los medios (de destrucción) justifican todos los fines. La “desproporción” tecnológica declara su derecho al margen de las leyes humanas y necesita muy poca propaganda para imponerse: basta con que sea capaz de imitar a Dios y “arrasar las ciudades con todos sus habitantes” en medio de un torrente de luz. Hasta los ateos más encallecidos pasaremos por alto los muertos a condición de que sean muchos y de que se usen para matarlos bombas de racimo y fósforo blanco; es decir, a condición de que el asesino sea omnipotente y su potencia de orden religioso y sobrenatural. Israel es un Estado teocrático por su forma de vivir y por su forma de matar. El resto del mundo le admira precisamente por eso. Y cuando volvemos la mirada hacia el espectáculo, como la mujer de Lot, nos convertimos en mudas columnas de sal.

El aire es puro; el cielo es inimputable. El piloto israelí del F-16 no llega a despeinarse; elegante, sofisticado, puntilloso en el cumplimiento de su misión, desinfectado de todos los bajos instintos que podrían empañar su mirada, brillante, irónico, serio, justo, imita a Dios y a El Bosco y vuelve luego a tiempo a Tel Aviv para probar la comida de un nuevo restaurante indonesio y discutir con su novia los detalles del nuevo mobiliario adquirido en Ikea.

¿Y abajo? ¿Qué ocurre entre tanto abajo? ¿Cómo es la gente de abajo?



Aquí los vemos. Son terrestres, primitivos, emocionales, gritones, amenazadores, oscuros, pastosos, supersticiosos, gregarios, andrajosos, feos, pedestres, horizontales, vulnerables, prescindibles: humanos. El artículo de El Mundo que ilustraba esta fotografía añadía que son también “exhibicionistas”: al contrario que los dueños del aire, que preferimos enterrar a nuestros muertos en la intimidad, a los palestinos de Gaza les divierte mostrar los cadáveres de sus niños y proclamar obscenamente su dolor. Al fino antropólogo del periódico español se le olvidaba citar otras diferencias igualmente definitivas: mientras que a los dueños del aire nos gusta morir de viejos en un hospital o en la intimidad de nuestras casas, a los palestinos de Gaza les encanta morir en la calle, en público, reventados sin ningún pudor por una bomba bíblica lanzada desde el cielo; y mientras que a los dueños del aire nos gusta matar sin despeinarnos ni alterarnos -para volver a tiempo de cenar en Tel-Aviv sin tener que pasar antes por la peluquería- a los palestinos de Gaza les gusta matar matándose -pues la rabia y el odio no les permitiría hacerlo de otra forma. Si la “desproporción” israelí se justifica a sí misma, las proporciones humanas de los palestinos se eliminan también a sí mismas. Basta la fotografía del bombardeo israelí para convencernos de la justicia sionista; y basta la fotografía del entierro palestino para convencernos de la culpabilidad palestina.

La diferencia entre israelíes y palestinos se resume en estas dos imágenes, en este contraste que los medios de comunicación, interesadamente o no, alimentan sin descanso: la superioridad estética y teológica de los unos, basada exclusivamente en su armamento, y la inferioridad “natural” de los otros, reducidos de antemano -desde siempre- a pura yesca del fuego de Yahvé, a mero combustible de la Luz Divina. Ningún razonamiento, ninguna súplica, podrán anular esta diferencia; tampoco ningún cohete Qassam. Sólo hay dos maneras de corregir este contraste asentado ya en nuestras retinas y sintetizado mansamente en nuestras miradas: o armamos a los palestinos con misiles, bombas de racimo y fósforo blanco o desarmamos a los israelíes y disolvemos el Estado de Israel. Mientras no ocurra una de estas cosas, de nada sirve que la justicia humana esté de parte de los palestinos en un mundo que babea fascinado -los EEUU, la UE, los gobiernos árabes, la ONU, los medios de comunicación- ante los cuadros de El Bosco que pinta la aviación israelí y la bíblica belleza justiciera que los acompaña. Mientras la justicia humana no nos parezca más justa y más bella que un bombardeo israelí, los palestinos -hagan lo que hagan- sólo conseguirán ensanchar la diferencia y dar pretextos a Yahvé para que los mate desde su remota elegancia imperturbable. No les deis pretextos, no, por favor: no lancéis cohetes, no disparéis fusiles, no saquéis los cuchillos, no defendáis vuestras casas, no protejáis vuestros niños, no gritéis, no lloréis, no comáis, no respiréis. Pero si no hay justicia humana y los palestinos son culpables ante Dios de respirar (¡cuánto más de sangrar!), si hagan lo que hagan han sido ya condenados para siempre, sería vergonzoso condenarlos también -hagan lo que hagan- desde nuestras confortables avionetas morales. Hay ocasiones en que más inmoral que asesinar es precisamente moralizar.

Pero ahora la diferencia se ha reducido un poco. A cubierto de los F-16 en mi casa bien caldeada, estremecido y avergonzado, siento la satisfacción de que los israelíes hayan renunciado a su impunidad divina y hayan entrado en Gaza también por tierra. Todavía inconmesurablemente superiores, se mueven en todo caso a ras de suelo y se vuelven por ello un poco palestinos, un poco humanos, un poco vulnerables; quizás esté incluso justificado matarlos. Quizás incluso mueran unos pocos. Quizás -ojalá-, en vez de miedo o admiración, algunos lleguen a inspirarnos también piedad.

Lo “desproporcionado” se llama Dios; lo “proporcionado” se llama justicia humana. Lo “proporcionado divino” es la belleza; lo “desproporcionado humano” es la compasión. Tal vez en los próximos días veamos por fin la imagen de un tanque israelí destruido por los heroicos defensores de Gaza y nos dejemos llevar luego, tras la alegría, por la desproporción de la compasión -inesperada, incomprensible, irracional- frente al cuerpo de un soldado israelí prisionero o muerto. En ausencia de proporciones, en ausencia de justicia, asesinos ahora expuestos al débil, feo y valiente fuego defensivo, quizás los sionistas, muertos, prisioneros o heridos, posados dolorosamente en tierra, nos parezcan por fin -por primera vez- humanos.

domingo, 4 de enero de 2009

Así será el año 2009

Ignacio Ramonet, Le Monde diplomatique

“Balas para los jóvenes, dinero para los bancos”. Este expresivo grito de ira de los amotinados de Grecia bien pudiera oírse, a lo largo de 2009, en otras ciudades europeas. Porque el año que empieza se va a caracterizar, como consecuencia de los despidos masivos que está causando la crisis, por un fuerte descontento social. Y éste desembocará en huelgas, manifestaciones y enfrentamientos que las elecciones europeas de junio próximo no calmarán.

Numerosos jóvenes -estudiantes o no- son conscientes de que su destino es ir a dar a la mar de la precariedad (“generación 700 euros”) o del desempleo. Desean hacer tabla rasa. Algunos se sienten de nuevo atraídos por los movimientos libertarios. En la atmósfera de lucha social que se avecina, las filas del anarquismo podrían engrosar*1. Como en los años 1930…

Aunque en materia de política internacional no caben supersticiones, los años terminados en 9 son a menudo convulsivos. Basta con observar que, a lo largo de éste, se conmemorarán : los 10 años de la revolución bolivariana de Venezuela (febrero); los 20 de la caída del muro de Berlín y de la implosión del bloque soviético (noviembre); los 30 de la “revolución islámica” de Irán (febrero); los 40 de la “revolución libia” del coronel Gaddafi (septiembre); los 50 de la revolución cubana (enero); los 60 de la revolución china (octubre); los 70 de la derrota de la República española en la Guerra civil (abril) y del inicio de la Segunda Guerra Mundial (septiembre); y los 80 de la crisis de 1929 y de la Gran Depresión…

Sin duda, la recesión económica será también la principal característica del año que comienza. Porque los efectos del triple crack de la construcción, de los bancos y de las Bolsas golpearán de lleno a la economía real.

En ese contexto de descontento social, ¿representa el nuevo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, una luz de esperanza? Menos de lo que creímos. Su equipo económico, en el que figuran varias personalidades ultraliberales responsables en parte de la crisis actual –como Robert Rubin, Lawrence Summers o Timothy Geithner–, no estará a la altura para cambiar las cosas.

Además, parece evidente ya que la nueva Administración Obama será de centro-derecha, es decir más a la derecha que el nuevo Congreso surgido de las elecciones del 4 de noviembre*2. Lo cual augura tensiones más fuertes que previsto entre el ejecutivo y el legislativo. Los nuevos congresistas demócratas no dejarán de hacerse eco de las impaciencias de los electores duramente afectados por la crisis y profundamente irritados por el gigantesco fraude del estafador Bernard Madoff así como por las ayudas masivas ofrecidas por el Gobierno a los banqueros. En suma, el entusiasmo de hoy hacia el nuevo Presidente podría, a lo largo del año, cambiarse en decepción, frustración… y cólera.

Su equipo de politica exterior -constituído por Hillary Clinton, Robert Graves y el general Jim Jones– tambien resulta muy conservador para quien ha prometido dejar de imponer la democracia a punta de bayoneta.

El «foco perturbador» del mundo seguirá siendo Oriente Próximo como lo muestran los recientes enfrentamientos trágicos de Gaza. En Irak, las fuerzas británicas y las de todos los demás aliados de Estados Unidos, se retirarán en primavera. Por su parte, las tropas estadounidenses de combate dejarán de patrullar en pueblos y ciudades para replegarse en sus cuarteles. Y su retirada se acelerará. Rebrotará la violencia. El zapatazo del periodista Muntazer Al-Zaidi al Presidente Bush, el pasado 14 de diciembre en Bagdad, da una idea de la rabia de una parte del pueblo iraquí contra la ocupación estadounidense. ¿Conseguirá el nuevo y corrupto ejercito de Irak impedir la dislocación del país?

Habrá elecciones decisivas en Israel, para la función de Primer ministro, el 10 de febrero ; y en Irán, para la Presidencia, el 12 de junio. La tensión entre estos dos países alcanzará niveles incandescentes ¿Desembocará en un conflicto abierto? Nadie debe desearlo pues las consecuencias geopolíticas serían imprevisibles. También económicas, ya que los precios del petroleo volverían a rondar los 150 dólares. Lo cual agravaría más aún la crisis actual…

En cuanto a Afganistán, país que Barack Obama desea convertir en la prioridad militar de su mandato, si Washington intensifica su intervención tendrá que multiplicar los ataques ilegales contra Pakistan, gigante demógrafico y a la vez potencia nuclear. Eso provocará una posible desestabilización de Asif Zardari, Presidente de este Estado en quiebra, amenazado además por su poderoso vecino indio después de los atentados de Bombay del 26 de noviembre pasado. Washington entraria entonces en un nuevo engranage intervencionista que podría favorecer el rápido retorno al Pentágono de los «halcones», partidarios de un imperialismo duro y dominador. En Kabúl, los estadounidenses tratarán de imponer a un «dictador presentable». Lo cual significará un regreso al realismo político (o sea, al cinismo) y el abandono del proyecto ético que ha defendido Obama durante su campaña electoral.

Otro gigante que puede reservar sorpresas es China. Porque la crisis -que se va a traducir por una subida general del proteccionismo en el mundo y la consiguiente reducción de las exportaciones– le golpeará con mayor rudeza. Miles de fábricas cerrarán despidiendo masivamente a trabajadores desprovistos, en su mayoría, de seguridad social y de atención médica. Las protestas crecerán. ¿Conseguirán las autoridades de Pekín mantener la paz social? ¿A qué precio?

En América latina, la incognita principal será de saber si Barack Obama aceptará el ramo de olivo que le ha ofrecido el Presidente de Cuba, Raúl Castro, y si negociará por fin el final del embargo comercial de la isla. Lo sabremos el 17 de abril cuando, con ocasión de la Cumbre de las Américas en Puerto España (Trinidad y Tobago), el mandatario estadounidense defina su nueva política para el hemisferio.

Entretanto la crisis climática seguirá agravándose. Todo indica que el año 2009 será el de todos los peligros. Porque agoniza une era, la del neoliberalismo, y comienza, a tientas, un nuevo paradigma. Debiera también ser el momento de todas las oportunidades. Para empezar a edificar, por fin, un mundo mejor.


*1 Este 15 de enero se celebra el II centenario del nacimiento, en Besançon (Francia), de Joseph Proudhon, padre del anarquismo.

*2 Moisés Naim « La Brigada 23 de enero », El País, Madrid, 30 de noviembre de 2008.

jueves, 1 de enero de 2009

El estado de las cosas (4)



Los barbudos cumplen 50 años

El estado de las cosas (2)

Palestina: Guernica en Gaza

Tras los bombardeos en esa ciudad ya son 375 los palestinos muertos y 1.500 los heridos, pero Tel Aviv advirtió que la ofensiva puede durar «semanas»

Por: Vittorio Arrigoni*
31 de diciembre de 2008 00:38:51 GMT

Mi apartamento en Gaza está frente al mar, una vista panorámica que siempre hace milagros para mi humor, desafiado a menudo por toda la miseria que puede causar una vida en estado de sitio. Es decir, antes de esta mañana cuando el infierno golpeó a mi ventana. Esta mañana despertamos en Gaza con el sonido del estallido de bombas, y muchas cayeron a unos pocos cientos de metros de mi casa. Algunos de mis amigos murieron bajo ellas. Hasta ahora las víctimas mortales llegan a 210, pero la cantidad va a aumentar dramáticamente.

Es un baño de sangre sin precedentes. Han arrasado el puerto frente a mi ventana, y pulverizado las comisarías. Me dicen que los medios occidentales han asimilado y repiten los comunicados de prensa emitidos por los militares israelíes, según los cuales los ataques apuntaron solo a guaridas terroristas de Hamas, con precisión quirúrgica.

En realidad, al visitar el hospital principal de la ciudad, Al Shifa, y al ver la acumulación caótica de cuerpos depositados en su patio, vimos sobre todo a civiles entre los que esperaban ser atendidos, acostados junto a otros que esperaban ser debidamente enterrados. ¿Podéis imaginar Gaza? Cada casa toca a la otra, cada edificio se eleva sobre el otro. Gaza es el sitio con la mayor densidad de población del mundo, lo que significa que si se bombardea desde la altura, inevitablemente se masacra a numerosos civiles. Lo sabes, eres culpable de lo que se te acusa, no es por error, no es un caso de daño colateral.

Al bombardear la estación central de policía en Al Abbas en el centro de la ciudad, la vecina escuela primaria también fue seriamente dañada por la explosión. Ocurrió al terminar el día escolar y los niños ya estaban en la calle. La mayoría de sus ondeantes delantales azul cielo fueron manchados de sangre. Al bombardear la academia policial de Dair Al Balah, se registraron algunos muertos y heridos del mercado cercano, el mercado central de Gaza. Hemos visto los cadáveres de animales y de personas, su sangre mezclada en arroyos que corrían por las calles de asfalto. Una Guernica transfigurada en realidad. Vi a muchos cadáveres uniformados en los diversos hospitales que visité —conocía a muchos de esos muchachos. Los saludaba cada día cuando los encontraba en la calle en camino al puerto, o hacia el café central por la tarde.

A algunos los conocía por su nombre. Un nombre, una historia, una familia mutilada. La mayoría eran jóvenes, de 18 o 20 años, casi ninguno tenía tendencias políticas, ni con Fatah ni con Hamas, simplemente alistados en la fuerza de policía una vez que terminaron la universidad a fin de tener un trabajo seguro en Gaza, que bajo el criminal sitio de Israel tiene más de un 60 por ciento de desempleo entre su población. No me interesa la propaganda y dejo que hablen mis ojos, mis oídos resuenan con el aullido de las sirenas y el estruendo de los explosivos.

No he visto a ningún terrorista entre las víctimas de este día, solo civiles y policías. Exactamente como nuestros propios agentes de policía locales, los policías palestinos masacrados por los bombardeos israelíes podían ser vistos todos los días del año caminando por la misma plaza de la ciudad, supervisando la misma esquina.

Solo anoche me reí de un par de ellos por la manera como se encapotaban contra el frío, frente a mi casa. Quiero que la verdad redima a algunos de estos muertos. Jamás hicieron un solo disparo contra Israel, ni jamás lo hubieran hecho —la descripción de sus funciones no les decía que lo hicieran. Actuaban como policías municipales, se preocupaban de la seguridad interior.

En todo caso, el puerto queda bastante lejos de la frontera israelí. Tengo una cámara de video, pero hoy descubrí que soy un camarógrafo inútil. No puedo forzarme a filmar cuerpos mutilados ni caras bañadas en lágrimas. Simplemente no puedo hacerlo. Comienzo a llorar yo mismo. Los otros voluntarios internacionales de ISM (Movimiento Internacional de Solidaridad) y yo fuimos al hospital Al Shifa a dar sangre.

Ahí recibimos un llamado que nos informó que Sara, una querida amiga nuestra, había sido muerta por un trozo de metralla cerca de su casa en el campo de refugiados de Jabalia. Una dulce persona, un alma alegre, había salido a comprar un poco de pan para su familia. Deja tras de sí a 13 niños.

Hace un momento recibí un llamado de Tofiq, de Chipre. Tofiq es uno de los estudiantes palestinos con la suerte de haber abandonado el interminable campo de prisioneros de Gaza, en uno de nuestros barcos del Free Gaza Movement, para recomenzar en algún otro sitio. Me preguntó si había visitado a su tío y si había ido a saludarlo en su nombre, como había prometido.

Con indecisión, le pedí disculpas porque no había llegado a tiempo. Demasiado tarde —estaba enterrado por los escombros del área del puerto junto a muchos otros. Desde Israel recibimos la terrible amenaza de que esto es solo el primer día de una campaña de bombardeo que podría durar hasta dos semanas. Quieren convertirlo en un desierto y llamarlo paz. El silencio del «mundo civilizado» es más ensordecedor que las explosiones que cubren la ciudad como un manto de muerte y terror.

*(Publicado en Il Manifesto/freegaza. Traducido por Germán Leyens para Rebelión)

Nota: Ya son 375 los palestinos muertos.

El estado de las cosas (1)

No hay tregua para Julien Coupat

Patricia Tourancheau, Libération
(disculpen posibles errores de traducción inexperta)

Julien Coupat, 34 años, supuesto jefe de la red de saboteadores del TGV (red de alta velocidad francesa), sigue encarcelado en la Santé. La cámara de instrucción de París decidió el viernes pasado que debe continuar en prisión, y accedió así al requerimiento de urgencia de la sala parisina. Un juez (juge des libertés et de la détention, JLD, en francés) ya había ordenado su puesta en libertad el pasado 19 de diciembre, tras la demanda de su abogada, Iréne Terrel, registrada tras el interrogatorio de Julien Coupat el 12 de diciembre por parte del juez de instrucción antiterrorista. Con su decisión de poner en libertad al 'sospechoso número uno', el JLD infligió un revés al procurador de la República (fiscal) Jean-Claude Marin, quien había otorgado una dimensión "terrorista" al "deterioro de las catenarias de los trenes de alta velocidad", y a la banda anticapitalista que supuestamente las había saboteado.

«Célula invisible»

La víspera de las comparecencias ante el juez, el 15 de noviembre, de los nueve detenidos en Tarnac y Ruán, el procurador les había marcado durante una conferencia de prensa. Predijo "veinte años de reclusión" para Julien Coupat, calificado de "dirigente de una estructura con vocación terrorista". Jean-Claude Marin denomina "célula invisible" al grupo en torno a Coupat en referencia al "Comité invisible" que firma el ensayo subversivo 'La insurrección que viene', ediciones La Fabrique, en el que se menciona el sabotaje: "Sabotear con consecuencias la máquina social implica hoy reconquistar y reinventar los modos de interrumpir sus recursos. ¿Cómo hacer inutilizable una línea de alta velocidad, una red eléctrica?".

El procurador subraya que el "escritor" de ese texto no es otro que Julien Coupat. Ante los medios, el fiscal ataca a este hijo de un médico jubilado y de una profesional de la industria farmacéutica, diplomado en una escuela de comercio (Essec) y en la escuela de altos estudios de ciencias sociales (EHESS), quien, a sus ojos, no es solamente un intelectual radical postsituacionista. Le acusa de ser "el líder carismático e ideólogo" de un grupo clandestino "anarco-autónomo", que "que da órdenes a otros para la comisión de actos violentos contra la policía" y que "quiere afectar a la organización del Estado por la lucha armada, no por la contestación".

La comunidad de vida de la granja de Goutailloux en Tarnac no era otra cosa que un "lugar de adoctrinamiento", "una base" de los "Invisibles". Allí fueron detenidos "los cinco del núcleo duro", sospechosos de haber colocado las ganzuas destructoras en las catenarias del TGV.

Mano dura

El fiscal carece de pruebas sólidas contra estos seudo-saboteadores, nada de huellas digitales o genéticas, nada de conversaciones telefónicas, ... Hay unas "pinzas forjadas" de Yldune Lévy, 25 años, compañera de Julien Coupat, que esta estudiante de arqueología dice usar para sus trabajos. Hay también "los últimos seguimientos, que demuestran la participación directa de los cinco en los sabotajes", según el procurador. La policía antiterrorista asegura haber vigilado un Mercedes de Julien Coupat e Yldune Lévy en la tarde del 7 de noviembre en Seine-et-Marne, les vieron cenar en Trilport, "tirar a una papelera pública un embalaje de una linterna y un horario de trenes", después dirigirse a Dhuisy, "y parar su vehículo durante veinte minutos cerca de las vías férreas de la línea TGV-Este", que resultó inutilizada el día siguiente. Los agentes de vigilancia observaron a la pareja "recelosa", y les vieron volver sobre sus pasos "para verificar si los policías habían revuelto la basura": "Él es un pro de la clandestinidad", asegura uno de ellos. Esto no oculta la mano dura judicial con respecto a esta pequeña banda sospechosa de actos de sabotaje contra material ferroviario que causaron retrasos a los trenes y desorden en la red, pero que en ningún momento pudieron afectar a la seguridad de los trenes ni de los viajeros, según la propia SNFC (empresa de los ferrocarriles franceses).

La calificación como terrorismo de estos actos de sabotaje, que parecen pertenecer más bien al derecho común, ha suscitado vivas críticas desde las filas de la izquierda y la extrema izquierda, y la creación de comités de apoyo por toda Francia, y también en Alemania y Grecia (España, EEUU, Inglaterra, Bélgica, Italia, ...). La noche del 3 al 4 de diciembre, los teletipos de AFP desde Atenas citaban un pequeño atentado reivindicado por la "Conspiración de las células de fuego", en nombre de la "solidaridad con los camaradas franceses". El 19 de diciembre, también en la capital griega, la fachada del Instituto Francés fue alcanzada por un cóctel molotov y objeto de pintadass: "Libertad para los combatientes detenidos por el Estado francés", "Destellos en Atenas, incendio en París, es la insurrección que viene".

En París, los cuatro supuestos "malhechores terroristas" de Ruán fueron puestos en libertad inmediatamente después de su interrogatorio. Un signo de debilidad de la fiscalía. Después tres de los presuntos integrantes del "núcleo duro" de la "organización terrorista" fueron excarcelados. Sólo quedan Julien Coupat e Yldune Lévy en prisión.

La abogada Irène Terrel criticó la decisión de la corte de apelación, ya que "la detención provisional debe ser la excepción". "La sala ha instrumentalizado una vez más este procedimiento, con una detención prolongada anormal, justo en periodo vacacional y ante unos jueces que no conocen en profundidad la investigación".
El padre de Julien, Gérard Coupat, ha denunciado una voluntad de "humillar" a su hijo y de "intimidar a la juventud".